Feministas, ¿por qué no hablan de la licencia de paternidad?

30 de abril del 2019

Opinión de Javier Borda

Feministas, ¿por qué no hablan de la licencia de paternidad?

La muy respetable lucha que están enfrentando a diario las feministas también debería hacerse desde un ring menos oprobioso y más beneficioso para la sociedad.

Digo esto porque muchos hombres vemos en el discurso feminista algo de misandria, es decir, de aversión a los varones. Y no debe ser así. Al contrario, una voz más propositiva de ellas puede traer –para todos- mejores resultados.

La razón de este escrito la he vivido en carne propia. Acabo de tener un hijo y en un santiamén tuve que volver a trabajar. Ocho días hábiles otorga la ley de licencia de paternidad en Colombia, lo cual es muy poco para la gigante responsabilidad de cuidar a un recién nacido. Si se quiere, es machista pensar que un hombre solo debe estar con el bebé una semana larga para luego dejarle a la madre el resto del trabajo cotidiano.

En los últimos años, las mujeres han visto algunas mejoras en sus condiciones laborales si llegan a quedar embarazadas. Por ejemplo, la ampliación a cuatro meses de licencia de maternidad, la obligación de contar con salas de lactancia en las empresas, la imposibilidad de ser despedidas durante el fuero de maternidad siempre y cuando hayan notificado de su embarazo al empleador, entre otras medidas que aunque no son completamente idóneas al menos son alicientes. Pero nosotros, los hombres, contamos con ocho días hábiles de licencia de paternidad que son claramente insuficientes. Ni el más macho alfa machista de este mundo podría decir que este tiempo es justo con nosotros, pero tampoco con ustedes.

Permítanme preguntarles esto a las feministas: ¿acaso las mujeres no se verían beneficiadas con más días de licencia junto a sus hombres cuidando al bebé recién nacido? ¿No les parecería mejor que un padre pudiera contar con más de ocho días de licencia? ¿Serían capaces de reconocer ustedes que un hombre en estos casos es soporte y baluarte para el crecimiento del menor? ¿Serían capaces de alzar su voz feminista por un derecho conjunto hombre-mujer?

Estos son tiempos de feminismo, de activismo válido y consecuente con la necesidad de vivir en una sociedad más justa para todos. Por eso, mujeres, madres, señoras y señoritas (esto último no es despectivo, en absoluto), ojalá el discurso fuese más productivo y menos arrogante. Creo que no somos pocos los hombres que sentimos temor hasta de felicitarlas en el día de la mujer porque eso, según algunas dictadoras de su posición, significa menospreciarlas. Hace poco, Amparo Grisales decía en televisión: ‘El feminismo está acabando con la caballerosidad de los hombres’. Y, tristemente, puede que tenga razón.

Pero no nos desviemos del tema, aquí el quid del asunto va en dos vías. La primera, invitar a las feministas a buscar logros más consecuentes con las necesidades actuales. Obligar a que se hable, por ejemplo,  de “todos y todas” en un discurso puede ser valioso (aunque menospreciado a la vez). Igual sucede con expresiones diarias que resultan –por decir lo menos- peculiares, como que algunas consideren discriminatorio el término “señorita” por ser un diminutivo.  Si todo esto sirve para la inclusión e igualdad, bienvenido sea, pero hay que insistir en lo más importante; no armar batallas de nimiedades.

La segunda cosa para destacar es puntual: en la lucha por la igualdad las feministas también deben reconocer el valor del género opuesto. Somos amigos, no enemigos. Y un solo caso específico para probarlo está en la licencia de paternidad en Colombia. ¿Deberíamos tener los hombres cuatro meses de licencia como rige para las madres? ¿Eso les parecería exagerado a las feministas? ¿Qué opinan? ¿Acaso las mujeres no necesitan tanto de los hombres como nosotros de ustedes?  

Twitter: @javieraborda

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