Final del Mono Núñez más larga que una ópera de Wagner

9 de junio del 2011

Así como la calidad de los cantantes y de los grupos instrumentales sigue siendo indiscutible, el lunar de las finales de este acreditado certamen, es la duración de allí el título de este comentario. Y este año cuando estaba programada la iniciación a las ocho de la noche, los pacientes asistentes al coliseo de Ginebra tuvimos que esperar más de una hora. Sin ánimo de mortificar a nadie,  es importante que los organizadores cambien el programa de la noche de ganadores.

A nadie se le ocurriría que las actuaciones  de Jaime Llano González y del magnífico trío inglés en la mitad de la velada fueran relleno. Por el contrario,  interpretaciones  excelentes y ovaciones cerradas después de cada número musical. Habría entonces que disminuir el número de finalistas a cuatro en cada modalidad, asunto que facilitaría la labor de los jurados, pues terminar la final después de la una de la mañana, no tiene sentido. Un buen fotógrafo habría tomado excelentes poses de muchos asistentes que estaban bien sentaditos y bien dormiditos en los hombros de sus vecinos.

La parte musical merece todos los elogios. Cuánta preparación y detalle se observa en los arreglos de los diferentes grupos. Además la variedad de combinaciones instrumentales, simplemente nos indica que el concurso propicia la diversidad y la investigación sonora en todas las regiones del país.

Clasificaron para el domingo en la noche después de tres días de presentaciones grupos de diversos departamentos, en las modalidades vocal e instrumental, cuatro representantes de Bogotá y dos del Valle.  Cauca, Boyacá, Antioquia y Santander con un finalista.

En la modalidad instrumental tres grupos se destacaron especialmente, La Séptima de Bogotá quienes escogieron muy bien las piezas de la final tocando el pasillo Huracán de Lucho Bermúdez, en el que demostraron su virtuosismo, aunque quizás faltó un mejor fraseo y Jorge Humberto, pasillo de Manuel J. Bernal, que contrastó por su interpretación más lenta con gran musicalidad. Tres bandolas, dos tiples y dos guitarras dieron el toque autóctono a su música.

Nocturnal Santandereano un grupo conformado por flauta, violín, bandolas, contrabajo, tiple y guitarras conformado por muy buenos instrumentistas. Merece destacarse el arreglo de la guabina Gladys  con que cerraron su actuación, mucha precisión rítmica y buena labor de conjunto.

El trío de ida y vuelta, del Valle, que fue el ganador del trofeo instrumental, se ha presentado en el ciclo de jóvenes intérpretes de la Biblioteca Luis Angel Arango. Integrado por tiple , bandola y flauta o guitarra, pues su director toca los dos instrumentos. El arreglo del sanjuanero El Tolimense de Gentil Montaña, bien instrumentalmente, aunque un poco confuso en su estructuración general con una actuación destacada del flautista Ibarra; deben mejorar en los contrastes sonoros. Mejor en la canción final el bambuco sentimiento motilón de Luis Uribe Bueno. Me sorprendió un poco el fallo del jurado, pero sobre este tema es mejor “no meneallo”.

Los boyacenses de Cuartiando Ensamble se eliminaron solos, por el volumen exagerado en la amplificación. Me hubiera gustado escuchar esa noche al trio Afortiori de Risaralda que hizo una magnífica presentación  en la eliminatoria del sábado.

La parte vocal, aunque con buenas voces no llegó a cautivar al público. Sin duda lo mejor en esta velada la actuación de Vocal Sin Tiempo un grupo de voces masculinas con experiencia de varios años. Como buenos conocedores cantaron primero “a capella”, para los miembros ortodoxos del jurado el bambuco Chatica Linda de Camargo Spolidore y luego Tambres de Pacandé de Jorge Villamil que se deslució por el excesivo volumen del contrabajo. Vocalización y afinación perfectas y ensamble de grupo como de profesionales del canto.

El ganador del máximo galardón en esta modalidad fue el caucano John Jairo Flórez quien presentó el bambuco La Montera y el pasillo Debes Saber de Jorge H Valverde. Buena afinación y buena vocalización. En mis apuntes de esa noche tengo anotado “le falta un poquito para el premio”, pero ese fue el fallo y punto.

Vaya uno a saber si los jurados se vieron en la duda de poder adjudicar  las distinciones a dos grupos del Valle, lo que habría hecho pensar en un fallo “localista” y por esa razón el descabezado fue Vocal sin Tiempo al que le otorgaron un premio de consolación.

Una anotación final para todos los grupos. En un auditorio improvisado como el de Ginebra suena mejor poco volumen en la amplificación, que el exceso. Además el público estará más atento y silencioso. Ensayen y verán los resultados. Instrumentos de percusión con micrófono al lado, fiasco seguro para el resultado del conjunto. Hasta algunos tiples arruinaron su actuación.

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