Presidente rehén de Fiscal General y la vida repetida

13 de julio del 2014

Había una vez un país imaginario, de otra Mancha -lo cual no quiere decir sin mancha-,  conocido-  pero aun no bautizado oficialmente- como “Imperio Ta mal (sic), Tamal”,  donde nadie sufre de inanición, es  tanto el apetito sobretodo de los más poderosos, es insaciable, el equivalente a nuestro  procurador, el cónsul,  se quiere comer dos […]

Había una vez un país imaginario, de otra Mancha -lo cual no quiere decir sin mancha-,  conocido-  pero aun no bautizado oficialmente- como “Imperio Ta mal (sic), Tamal”,  donde nadie sufre de inanición, es  tanto el apetito sobretodo de los más poderosos, es insaciable, el equivalente a nuestro  procurador, el cónsul,  se quiere comer dos periodos completos en el cargo, el emperador acaba de ser reeproclamado, lo que hoy sería como reelegir a un presidente, las pretores, hoy magistrados, quieren devengar al menos por 12 años, los viceemperadores quieren de a tres ministerios hasta que se hacen a todos cuando haya abdicación – léase renuncia para mejor entender-, lo cual coincide con el apetito insaciable del general que se hizo a un periodo y medio y ahora, pesar de haberse indigestado con magistrada constitucional, magistrado disciplinario, dos billones y mas del presupuesto de ese país imaginario, sin contar los que ya había digerido antes de ser fiscal, ahora  se quieren comer,  ingerir o deglutar,  hasta al  mismísimo Presidente de esa imaginaria  República Tamal, coincidiendo en esto, temporalmente claro está,  con el futuro  y recién engordado, vicepresidente: ambos aspiran a ocupar su trono y a seguir en el entretanto, cooptando las demás ramas del poder público.

Es que el pobre  fiscal viene de una  desilusión  gastronómica cuando  aprobada la reforma a la justicia, su fuero y los poderes omnímodos para el director de la rama judicial , su amigo, también con nombre de casa pero elegante, fue suspendido y la reforma se cayó. Esa es la razón por la cual, para superar el trauma come  obsesivamente y le toca enfrentar serios transtonornos, no…, mentales no, de salud.

A las medias nueves se sirve  medio órgano, de control, con lechona y a las once la otra mitad pero le saca la biblia porque le parece muy pesada y difícil de digerir, es más, hasta le da trastorno siquiera verla. A manera de un emperadorcito y con gesto hitleriano bajo sus antiparras selectivas,  el fiscal observa cuando va, desde el Bunker el edificio nuevo, y las ventanas de la nueva sede alquilada al lado de la Contraloría, donde va a meter a tanta hoja de vida y peor aun, qué va hacer cuando las reemplace por los recomendados de carne y hueso, que no se pueden quedar de pie, necesita pronto hacerse al de la contraloría general, y no va a ser suficiente,…, no puede aguardar a que se vaya el procurador, es ya…, ahora o no podrá seguir  alabando su selecto grupo de magistrados agradecidos porque en el país bajá el desempleo desde el mismo día que en buena hora sacaron a Bibian y lo coronaron.

Recuerda la dicha de ese día, de hacerse para sí hace progresivamente al manejo de las Altas Cortes,  y muy pronto de  la  Contraloría General de camino al mando de la Procuraduría General, usando el inmenso poder que descansaba sobre más de 25.000 funcionarios, y uno de los presupuestos más altos del país, sumado  a una reforma aprobada recientemente por el Congreso de la República donde se hace aun mas inexpugnable, agregado al inmenso poder que derivaba de determinar quién es culpable o inocente, o de citar a su despacho  a quien le hiciere un debate en el Congreso de la República sus amigos o exclientes, y de denunciar ante sus subordinados a un ciudadano que a titulo de veedor pretendiere indagarle por el pago de sus impuestos con recursos de la salud.

Había una vez un Fiscal emperadorcito:

De acuerdo con ese Fiscal su poder caligulezco e insaciable muy pronto lo llevaría a tomar una decisión trascendental como era cambiar el nombre de “República Tamal” por el de  “Imperio Tamal”  mutación que debería aprobarse  por vía de una inaplazable reforma constitucional o convocatoria a asamblea nacional  constituyente que sería rápidamente aprobada por un congreso de bolsillo, donde el Fiscal General tiene por mentor un símbolo de elefante, de bojote, que no se muestra pero se revela en la inmensidad de sus colmillos de marfil.

Ese sería el país irreal donde el Fiscal General interfiriera con atenciones antes las Altas Cortes, con millonarias atenciones, francachelas y cuotas burocráticas para hacer nombrar magistrados como por ejemplo de una Corte Suprema, que así las cosas no sería tan “suprema”, o de un Consejo Superior de la Judicatura, y que se dejara de denostar de esta una vez le ganara una silla a los mismísimos hombres del presidente.

Un Fiscal en busca de la Contraloría General

Me  llamaría aun más la atención si ese Fiscal General de la Nación, no contento con haber hecho designar magistrados en algunas Cortes, tratara de quedarse con la Contraloría General, y para tal efecto contactara  personalmente a los magistrados de alguna de las Cortes para lograr que se ternara a uno de los suyos y luego no contento con ello lo hiciera con los parlamentarios, con tanta insistencia que al parecer  y a su pesar tanta habladuría arrastrara  una enfermedad grave en su garganta.

Me imaginaria igualmente  que si el Fiscal General lograra que su cándido candidato fuera Contralor, entre uno y otro tomarían control de cerca de $14 billones que valen los procesos de responsabilidad fiscal en curso y que podrían terminar mal o en nada.

Así las cosas, el Presidente  sería un rehén del Fiscal General de la “República Tamal” – porque ta´mal pero muy mal  eso-. Tal Fiscal podría perseguir a su antojo de ministros para abajo, por la vía penal o de las auditorias o control fiscal.  Ya no habría magistrado que se resistiera y las cortes terminarían rendidas a sus pies. En general, tendríamos un país a su imagen y semejanza.

En un país así no habría una sola Villa Valeria sino muchos, tantos como el Fiscal de turno se le antojare.  Un Fiscal así, me atrevería a pensar seria abandonado a su suerte, y entraría en litigio con la notaria de la hija de uno sus mejores amigos y colegas, en la cual no le entregarían sus escrituras públicas ni a la propia Procuraduría General, a fin de evitar se enteren como se manejaron recursos públicos, y el propio desempeño profesional cuando no se era Fiscal General.

En la “República Tamal” el propio Fiscal General otorgaría poder para denunciar al primer ciudadano que se atreve a pedirle cuentas por sus relaciones profesionales con cuestionadas empresas prestadoras de salud y no ya sus dirigentes sino mas bien cabecillas… y ese poder se lo otorgaría a otro abogado que trasegara estos mismos caminos compartidos… con el viejo aforismo de la tienda de barrio: lleve dos y pague uno…

Afortunadamente y me regocijo en saber y repetir hasta el cansancio que  ese país no existe ni ha existido jamás…

Otras lupas:

Saludcoop  seria  investigado por la DEA

Según fuentes, la DEA  y otros organismos de orden internacional estarían adelantando investigaciones y en general  interesados en investigar el caso de Saludcoop y el grupo empresarial del cual hace parte, con miras a establecer de una parte  el posible lavado de activos, tanto por parte de  la firma de sus directivos guardan relación con carteles de la droga colombianos, entre ellos algunos que han operado en el departamento del Meta y los llanos orientales. El tema tomaría mayor importancia si se tiene en cuenta que Carlos Palacino se halla residenciado en Miami, donde con inusitada frecuencia viajan funcionarios, exfuncionarios y hasta el propio interventor de Saludcoop.  Este hecho contrasta con la inactividad de la Fiscalía General desde la llegada del Fiscal General,  Eduardo Montealegre, quien fuera asesor del grupo Saludcoop, asunto que estaría llamando poderosamente la atención de organismos de investigación internacional.

La pérdida de investidura más demorada del mundo

En el 2002 el veedor insigne, Carlos Valera, promovió una acción de pérdida de investidura de la asamblea departamental de  Córdoba.  Este veedor, sin duda el más conocido y connotado de la  costa Caribe, lamentablemente falleció en Montería  cuatro años después – recuerdo que por tantas amenazas que pesaban en su contra se fue pudriendo en su casa de la que no pudo salir ni a la puerta, ni asomarse a la ventana por muchos años, quizás  ese enclaustramiento silenciosamente  terminó bajándose de la moto de la corrupción y con un paro cardíaco lo sicarió -, sin que dicho proceso avanzara. La semana pasada el Tribunal Administrativo de Córdoba me citó para la audiencia pública, sin que nosotros fuésemos parte directa en tal proceso. Expresaba la funcionaria no conocer procesalmente  de la muerte de Carlos Valera, que todo el mundo lloró en su amada Montería, y que fue desplegada con desgarro por los medios de comunicación regionales. Se trata de un proceso de pérdida de investidura que debió tardar 20 días, y que después de doce años  no ha sido fallado por el Tribunal Administrativo de Córdoba. Quizás no solo el demandante sino los diputados estén fuera del mundo de la política sino acompañando a Varela en su descanso eterno.

@Pablobustossanc

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