Gracias Pepe

2 de marzo del 2015

“Gracias por demostrar que se puede gobernar sin robar. “

Llegó al final el período de uno de los gobernantes más importantes de América y tal vez del Mundo: José – Pepe – Mujica. Y tenía que llegar, él no era un Chávez, un Maduro o un Castro, sino un demócrata que cumplió rigurosamente las reglas de su país sin utilizar el Estado para favorecimiento personal. Le bastaron cuatro años para perpetuarse y si lo logró fue por su calidad humana y por su recto proceder. No necesitó cambiar ningún articulito, comprar jueces o conciencias para ampliar el lapso de su gobierno, pero ha dejado una huella que nadie quisiera borrar.

A una persona como Pepe Mujica hay que agradecerle muchas cosas es por eso que así como él se despidió de su pueblo con un abrazo simbólico, yo quiero retornárselo con otro, aunque no soy uruguaya. Al fin y al cabo soy Latinoamericana y nadie me quita el derecho a sentirme cercana a semejante ser humano.

Con mi abrazo más emocionado le digo: Gracias Pepe por tantas enseñanzas.

Gracias por demostrar que se puede gobernar sin robar. Eso suena elemental pero es tal vez el principio más olvidado por los mandatarios. Desde los Kischner, rodeados de escándalos de favoritismos, crímenes y malos manejos, hasta el “lustroso” Peña Nieto en Méjico con una compañera que gana, sin trabajar, más que todos los actores de la televisión azteca, pasando por Dilma y deteniéndose de manera muy especial en Venezuela, la práctica de utilizar el poder estatal para enriquecerse y enriquecer amigos se ha entronizando en nuestros países. Pepe demostró hasta la saciedad que es rico, más rico que todos ellos, porque no necesita nada, vive con muy poco y llegó a la presidencia a servir a su país, no a saquear sus arcas.

Gracias por demostrar que se puede hacer el tránsito de guerrillero a demócrata sin perder los principios pero renegando definitiva y totalmente a la utilización de la fuerza para logros políticos. Con Mujica la izquierda tiene un paradigma a seguir. Ni las Farc, ni el ELN, ni ningún grupo armado de esos que pelechan detrás de ideologías fanáticas podrá negarle al buen Pepe su pasado guerrerista. Fue tupamaro, utilizó armas, participo en secuestros y robos de banco, pagó cárcel, sufrió torturas y de todo esto salió al estilo Mandela sin buscar venganza, ni guardar odios.

Gracias por señalarle al mundo el camino de la legalización del consumo. Apenas dejó aprobado el permiso para la marihuana, lo que ya fue bastante difícil. Sin embargo su liderazgo consiguió poner en la agenda mundial la discusión sobre lo absurdo de la prohibición. No le ha pasado nada a Uruguay con su venta libre de cannabis y en cambio ya empezó a derrotar las mafias del narcotráfico.

Gracias por no perder la sencillez, por reivindicar la vida simple, apegada a lo que siempre se ha sido, a lo que siempre se ha tenido, a las cosas conseguidas antes y por fuera de la política, así sean una chacrita diminuta y un Volkswagen viejo. Estamos hartos de ver gobernantes subidos en limosinas, rodeados de guardaespaldas, vestidos como pavo reales, olvidándose de todo lo que eran antes de llegar a esos lugares.

Aquí no cabrían todas las enseñanzas de Pepe, por eso he escogido las más notorias. Y solo me queda repetirle: gracias por haber rescatado la fe en la política buena, en la política como debe ser, ¡gracias por existir!

www.margaritalondono.com

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