Malos Gobernantes

2 de febrero del 2015

“¿Qué le pasó a Gustavo Petro? Es la pregunta que nos hacemos todos los colombianos.”

Realizó un juicioso trabajo de control político en el Congreso de la República, era el “tormento” de los funcionarios públicos corruptos y junto con el senador Jorge Enrique Robledo, eran los de mostrar en el Polo Democrático.

¿Qué le pasó a Gustavo Petro? Es la pregunta que nos hacemos todos los colombianos. La respuesta es una sola. Lo subyugó el resentimiento social que lo invade desde cuando era militante del grupo guerrillero M-19. La mayoría de sus decisiones han tenido un tufillo de venganza contra la clase empresarial y sociedad bogotana. La misma que por ironías de la vida, le ayudó a llegar al Palacio Liévano.

Claramente, la elite política bogotana es victima de su propio invento. Por cerrarle el camino a Enrique Peñalosa (por haberles expropiado una parte del Country Club para convertirlo en parque público), promovieron y apoyaron las candidaturas de David Luna, Gina Parodi y uno de los muchachos Galán (me disculpan, pero como los tres han vivido mantenidos por el Estado, no los distingo). Ese suicidio político permitió que Petro fuera elegido alcalde de Bogotá. Tres años después, una área del Country club es un parque público y además les construirá 372 soluciones de vivienda para familias desplazadas por la violencia en sus barrios de estrato seis. Una especie de inclusión social, pero al revés.

Otro gran desacierto del alcalde Petro, fue el de tratar de quitarle a la empresa privada el contrato de recolección de basuras para entregárselo a la empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. La emergencia sanitaria presentada en la ciudad fue peor a la vivida en 1988 cuando el exalcalde Andrés Pastrana tuvo que liquidar la ineficiente Empresa Distrital de Servicios  -EDIS-. Les voy a contar una anécdota. Siendo coordinador de tarifas de la EDIS, un día madrugué a inspeccionar los patios donde iniciaban los recorridos los camiones recolectores de basuras. Al final de la tarde observé que el camión que salió por la mañana con las llantas nuevas, regresó con las llantas lisas. Después descubrimos, que las cambiaban en el camino para venderlas. La situación con los camiones recolectores de basura de Petro, fue peor. Estos llegaron desbalijados y sin llantas.

No contento con semejante despropósito -que le costó la destitución por parte de la Procuraduría-, la semana pasada fue objeto de muchas criticas por el torpe y dudoso manejo que le dio a la licitación de las bicicletas públicas. El proceso licitatorio donde solo participaban dos oferentes -el primero con experiencia en recolección de basuras y el segundo con 37.000 bicicletas rodando en ciudades como Boston, Chicago, Londres, Nueva York, Montreal y Guadalajara-, fue suspendido 4 veces y luego fue declarado desierto. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

El fracaso de las maquinas tapa huecos, el colapsado servicio de Transmilenio, el caos en la movilidad, la invasión de vendedores informales, el incremento de la inseguridad y el incumplimiento en las metas de viviendas de interés social, son el complemento de esta funesta administración.

El estilo desafiante, conflictivo y autoritario con el cual Petro ha orientado su estilo de administración, tiene a Bogotá convertida en un caos total. Pasará mucho tiempo para recuperar el daño enorme que el alcalde Petro y sus antecesores del Polo, le han causado a la capital. Que malos gobernantes.

@indadangond

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