Los ministros deben ser tecno-políticos y tener conexión con el sector que conducen. Andrés Felipe Arias era un economista altamente calificado, pero sabía poco de ganadería. Quizá por eso, para curarse en salud, se dejó guiar a ojos cerrados por su amigo José Félix Lafaurie, presidente del gremio ganadero. Un mal cálculo de buena fe, porque de ahí surgieron sus equivocaciones en materia de política pecuaria.
Durante el Ministerio de Arias, Lafaurie tiró línea en cuanto pudo parecerse a una política para ese sector. De su cosecha fue la idea de trasladar a Fedegán la función de otorgar licencias de sanidad y movilización que siempre expidió el ICA. Absurdo si se entiende que Fedegán son los ganaderos. Tanto, que cuando los delegados norteamericanos vinieron a revisar normas sanitarias, de cara al TLC, entendieron enseguida, y dijeron claramente: "Los ganaderos no pueden ser juez y parte" Así que, después de haber ensanchado una costosa burocracia e infraestructura, será necesario reversar la delegación a Fedegán de la función de dar permisos para movilizar animales, que jamás debió salir del Estado. ¿Cuántos millones se pierden? ¿Quién los pierde? ¿El gobierno? ¿El Fondo Nacional del Ganado? ¿El Fondo AIS? ¡Vaya uno a saber! En Fedegán todo tiene un halo de misterio.
La fe de Arias en el guajiro trajo más inconvenientes. Por ejemplo, el Ministerio avaló la modificación de estatutos en cuanto al procedimiento para elegir la Junta Directiva de Fedegán. Antes, los delegados al Congreso Ganadero podían postular planchas a la Junta. Era democrático y servía para refrendar la unidad de un gremio que en tiempos de Sojo o Visbal jamás presentó fisuras. Pero Lafaurie diseñó un nuevo mecanismo de elección y organizó los departamentos empoderando amigos y debilitando a quien pudiera serle distante; fue así como Meta, Guaviare, Guainía y Vichada —juntos— quedaron con derecho a un puesto en la Junta, mientras Atlántico —con menos de un quinto de los bovinos o el territorio de esos cuatro departamentos, elige un miembro principal. En la práctica, Lafaurie favorece a sus partidarios y ellos lo reeligen indefinidamente. Esa metodología hizo obsoleto al Congreso Ganadero, porque antes de llegar allí, ya la Junta está definida.
Ese talante omnímodo causó inconformidad y nacieron entidades como Demogán y la Confederación de Ganaderos de Colombia, que sin pretender constituirse en gremios paralelos, si institucionalizan la protesta de sectores inconformes con ver la colectividad convertida en el feudo de un hombre autoritario que desprecia los consensos e impone metas ajenas a la naturaleza del gremio mediante el manzanillismo de la política, tan lejano al mundo sencillo y campesino de la ganadería.
A eso se suma que para subsanar omisiones ha entablado una fuerte pelea con el Gobierno Nacional: Recientemente hubo un debate televisado entre el Ministro Juan Camilo Restrepo y Lafaurie, durante el cual éste cuestionó las malas condiciones pactadas para los sectores lechero y cárnico en los TLC con EE. UU. y la UE. Al final, se especulaba sobre quien había "ganado" el debate y contaban como un logro dizque haber puesto al Ministro contra las cuerdas. Resulta bastante paradójico, porque Lafaurie ya presidia Fedegán cuando se empezó a negociar cada TLC, pero como estaba "enllavado" con Arias en una agenda política común, jamás dijo ni "mú" sobre las condiciones buenas o malas para leche y carne en los TLC.
En cambio, Juan Camilo llegó al ministerio cuando los tratados habían sido negociados en las narices de un Lafaurie ciego, mudo y obsecuente con el Ministro Arias, quien a su vez supuso que el silencio de Fedegán era aprobación sobre la participación del Minagricultura en las rondas de negociación. Así que, lo bueno o malo que tenga el TLC para la ganadería colombiana, se fraguó ante los ojos de Lafaurie, por eso resulta una desfachatez que cuestione cualquiera de los puntos que pudo haber cambiado cuando era tiempo. Y que no se vaya a escudar en que no habla inglés, porque con un buen traductor bastaba.
El exministro Arias pensó que el presidente de los ganaderos sería un asesor adecuado, no tenía como adivinar que Lafaurie fue impuesto al gremio sin saber de ganadería de leche o carne, sin conocer el negocio, ni distinguir las razas. Lo suyo había sido la burocracia estatal, lejos del ganado y cerca de los presupuestos públicos, desde cuando fue gerente del Seguro Social en Valledupar.
Cuando a Lafaurie no le alcanzan las respuestas veta al interlocutor, así procedió con Noticias Uno. Pero cuando ve flaquezas cruza espadas, como hizo con León Valencia, quien desde su columna en Semana, cuestionó su tejemaneje con la Junta y el que su esposa presida una fundación del gremio. La respuesta no se hizo esperar, solo que en vez de desvirtuar las sindicaciones, se dedicó a descalificarlo buscando levantar una muralla moral entre ambos.
La verdad, sí cuesta entender que la única persona idónea para Fundagán fuera precisamente la esposa del presidente de Fedegán. Haya o no inhabilidades, resulta antiestético e inevitablemente se asocia con nepotismo y la usanza feudal de desplegar el poder usando la parentela.
Por supuesto su enfrentamiento "estratégico" con el Ministro Restrepo para posicionarse tardíamente como defensor del gremio —un ardid típicamente político— lo puso muy lejos del Gobierno. Eso, y la intensa actividad mediática de su cónyuge, que alterna la presidencia de Fundagán con una dura campaña por twitter desde @alzatuvozya donde despotrica ferozmente contra el Presidente Santos.
Lo cierto es que el gremio ganadero hace agua, el mal desempeño económico de Friogán (el jueguito corporativo de Lafaurie) ha desgastado sus energías, el TLC traerá dura competencia a los subsectores ganaderos. Y ahora, de pelea con el gobierno, además de cierta alharaca trasnochada, nada puede hacer Lafaurie para remediarlo. Infortunadamente cuando sí podía no hizo nada.
Debería considerar que cuando uno fracasa y divide lo que recibió unido y exitoso, la ética impone tener el decoro y la decencia de renunciar.
@sergioaraujoc
¿Hace agua Fedegán?
Jue, 24/05/2012 - 01:02
Los ministros deben ser tecno-políticos y tener conexión con el sector que conducen. Andrés Felipe Arias era un economista altamente calificado, pero sabía poco de ganadería. Quizá por eso, para
