Peláez, director emérito de La Luciérnaga

Peláez, director emérito de La Luciérnaga

3 de marzo del 2017

Contar la versión “oficial” del programa La Luciérnaga, que esta semana cumple 25 años es muy entretenido. Pero escuchar las anécdotas de tanto tiempo resulta abrumadoramente gracioso.

La Luciérnaga ha tenido en toda su historia dos directores y  Gustavo Gómez Córdoba (el actual) decidió “por decreto” designar a Hernán Peláez Restrepo  (el fundador) como director emérito.

Fue una noche de abrazos, fotos, recuerdos mil, chistes por montones, cuentos, historias y buenos momentos de la radio en un cuarto de siglo.

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Alexandra Montoya fue gran anfitriona, por ser el puente entre la vieja Luciérnaga y la nueva. Ella, en efecto, creció con Peláez y pertenece al equipo de Gómez. Cuando llegó todos la acogimos como la sobrina principiante, aunque no faltaron admiradores y pretendientes. En la fiesta de este 2 de marzo ejerció como guía general.

Volvieron a encontrarse Peláez, Guillermo Diaz Salamanca y Gabriel de las Casas. Le celebramos los 90 años a don Gabriel Muñoz López, quien se bajó de un taxi y subió las escaleras del restaurante (el Museo del Tequila) mejor que Pedro González, “don Jediondo”, el único capaz de mamarle gallo a Hernán “en la cara”.

Imagínense una velada con “Polilla”, “Alerta”, “Risa loca”, “loquillo”, “el muelón”, el grupo Revolcón y todos los imitadores de La Luciérnaga, los de antes y los de hoy.

Gómez Córdoba, buen improvisador, prefirió leer su breve discurso para exaltar a su antecesor. Peláez se tomó la palabra y la fiesta, recordando experiencias simpáticas con casi todos sus compañeros. Alvaro Gómez Zafra, al aire la voz seria que identifica Caracol, se burló de los de adentro e imitó no sólo algunas voces sino las posturas físicas de casi todos “los luciernagos”.

De las Casas se ha tomado a pecho su posición como ejecutivo de Claro y Diaz Salamanca sigue siendo el mismo, con menos peso y menos pelo. Claudia Morales se vistió de reina y Pascual Gaviria no paró de reir. Jairo Chaparro, libretista, “el hombre detrás de la Luciérnaga” se mantuvo detrás. Fabio Daza –gran imitador y humorista- se trasteó una butaca para agregar altura y clasificar en las fotos.

Faltaron físicamente Gardeazábal, Rincón y otros personajes que han pasado por el programa en estos 25 años, pero no en las referencias y bromas que se hicieron en la tertulia.

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