La Policía debe obedecer al alcalde Peñalosa

15 de enero del 2016

“La mayor invitación al desorden la genera la falta del ejercicio debido de la autoridad.”

Es cierto que la nueva administración de la capital de la república lleva tan solo 15 días y el comandante de la Policía Metropolitana igual. Pero no lo es menos que los bogotanos llevan 12 años sometidos al abandono y a la falta de autoridad -paradójicamente en medio del autoritarismo de Gustavo Petro durante los últimos 4-, que obliga a una actuación inmediata por parte del nuevo comandante de la Metropolitana, el general Hoover Penilla, en un claro y obligado obedecimiento a lo que el alcalde Peñalosa viene expresando desde campaña, una vez electo, y después de tomar posesión del cargo: dar debido y oportuno ejercicio a la autoridad de policía en la defensa del interés general. Alienta que el general Penilla exprese que ¨vamos a recuperar la autoridad¨. Lo que confirma que en la ciudad que recibe el nuevo alcalde mayor impera la falta de autoridad.

Sin pretender excusar con ello el mal y reprochable comportamiento ciudadano de algunos bogotanos, es pertinente destacar que uno de los factores que genera la mayor invitación al desorden y desatención ciudadana es el mal ejemplo y la falta del ejercicio debido y oportuno de la autoridad. No es un secreto que los bogotanos venimos observando y padeciendo el mal ejemplo de los últimos tres alcaldes de la ciudad y la relajación en casi todos las áreas por parte de las autoridades de policía en las localidades. Alcaldes que actuaron -cada uno a su manera- en función de sus egoístas apetitos burocráticos, económicos y electoreros.

A diferencia de su antecesor, Enrique Peñalosa practica lo que predica. Sus discursos sobre los modos alternativos al vehículo particular para transportarse son una realidad en su vida diaria -incluso como alcalde-: camina, utiliza las ciclorutas y el Transmilenio. Su compromiso con el ambiente y la igualdad social, es una realidad palpable desde su primera administración y no un simple discurso demagógico con propósitos egoístas y electoreros. La reconstrucción de la ciudad que empieza, consistirá en la generación de condiciones y políticas reales de ciudad que ofrezcan oportunidades que beneficien a todos.

La Policía Metropolitana desde su comandante y hasta le último de sus auxiliares bachilleres, debe obedecer al alcalde Peñalosa, como su comandante máximo en la ciudad de Bogotá. La primera y mejor manera de hacerlo es dando ejemplo de un debido comportamiento, atendiendo las normas y ejerciendo respetuosa y efectivamente su autoridad para que los ciudadanos las acaten. Es urgente actuar sobre quienes utilizan ilegalmente Transmilenio, sobre la inseguridad en las ciclorutas y parques, sobre los conductores que estacionan en zonas prohibidas generando monumentales trancones e invasión de zonas peatonales, sobre los motociclistas -incluidos los mismos policías- que circulan violando el Código Nacional de Tránsito y poniendo en riesgo sus vidas y las de otros, sobre los escoltas de altos -y no tan altos- funcionarios del Estado y sobre ellos mismos, sobre los conductores que no respetan a los peatones, los semáforos, las cebras y los cruces, sobre los taxistas abusivos, y sobre los miembros de la Policía Nacional que además de no ejercer su autoridad resultan siendo infractores al igual o peor que los mismos particulares.

* Los vehículos de escoltas oficiales con policías a bordo siguen infringiendo las normas de tránsito, y los policías de tránsito siguen haciendo retenes en calles barriales a conductores que no han violado norma alguna -puede ser el ejemplo del ¨cajero electrónico¨ de que habla el cuestionado coronel Otaín Rodríguez -. Lo anterior, en franca desatención y contradicción a lo que públicamente ha señalado -yo diría ordenado- el alcalde Peñalosa.

@RFelipeHerrera

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO