Importan los hechos, no los nombres de los realizadores

10 de julio del 2019

Opinión de Ancizar Villa

Importan los hechos, no los nombres de los realizadores

Gobernar es crear hechos, todo lo demás podría llamarse simplemente administrar. Y ello significa, cumplir, no solamente con el Plan de Desarrollo, que no es más que el manual de compromisos, sino el Programa de Gobierno, y más allá, las promesas de campaña. El gobernante no tiene que hacer obras para que lo recuerden, sino para servirle a la comunidad a través de un poder que obtuvo democráticamente, y ese servicio, es ni más ni menos, que solucionar problemas ya previstos, y en muchos casos, claramente diagnosticados.

A quién carajos le importa ahora quién firmó el contrato del metro de Medellín, o el de la NQS en Bogotá, o el soterrado de la Avenida Colombia en Cali, o el puente Pumarejo (Laureano Gómez) en Barranquilla; a nadie del vulgo, ese es un tema de historiadores, periodistas estudiosos y politólogos, porque la gente conoce y le importan los hechos, no las placas conmemorativas, y ¡qué pesar!, ni siquiera quiénes fueron los ideadores, gestores y constructores de las grandes obras; a la gente le interesan las soluciones, el mejoramiento de las condiciones de vida, el desarrollo integral de su entorno.

Y eso ocurre igual en el tema social: ¿quién de la gente común sabe cómo o quién creó el ICBF, el SENA, EL ICFES, la Universidad Nacional o la de Antioquia, o la del Valle, para citar apenas algunos ejemplos?, nadie. La gente quiere es que esas entidades les llevan soluciones reales, les quitan el hambre físico, intelectual o espiritual, si me admiten el término. Por eso, uno de los más famosos predicadores aseveró que “por sus hechos los conoceréis”, algo similar a lo que ha dicho un reconocido empresario del sector lechero cooperativo: “ante los hechos no valen los argumentos”.

Por eso ahora, cuando vienen las campañas proselitistas, lo que nos va a quedar claro, se supone, es qué falta, cuál es el camino que propone cada quien, qué debe terminarse, qué mejorarse, qué continuarse, qué modificarse, pero cada una de esas opciones no pueden depender del gusto particular del candidato o de su postura oposicionista simplemente, debe depender de lo que debe ser, de lo que le sirva y necesita la ciudadanía, de lo que implique soluciones a más corto plazo pero con la certeza de que es lo mejor que debe hacerse; suponiendo, claro, que esos candidatos no son corruptos (todos lo aseguran), todos quieren las salud colectiva y todos pretenden el desarrollo integral del departamento o municipio al cual desean dirigir.

Para muestra de lo que no se debe hacer, un botón: Bogotá no tiene metro porque los políticos, con sus posturas particulares no han dejado. Entonces, hay que continuar, cualquiera sea el alcalde, con el proceso que ahora lo tiene viabilizado; como Medellín continuará con el desarrollo del suyo y de todos los sistemas complementarios de transporte; como Barranquilla seguirá con su precioso malecón ya adornado y complementado con el puente móvil, como todas las demás ciudades y municipios tendrían que hacer, todo lo cual se reduce a algo muy sencillo: terminar lo empezado, cumplirle al electorado y no a intereses particulares, hacer posibles con sus promesas y proyectos y echarse al bolsillo el dinero que les llega por nómina, no ninguno otro, para que pueda alcanzar. 

Mucho me dolería a mi como antioqueño, que el túnel del Toyo, que Puerto Antioquia, que el Ferrocarril, que la inversión en vías de tercero y segundo nivel, que los parques Farallones en la Pintada o el del Volcán de Lodo en Arboletes, que la Universidad Digital, por no mencionar sino algunas de las obras del actual Gobierno Departamental, no continuaran por el camino trazado, lo mismo que la recuperación ambiental de Medellín, las avenidas “verdes” o todo aquello, que sin interpretaciones pseudo-ideológicas o egoístas, esté claro que le sirven a la comunidad en general.

Por eso las obras no importan por los nombres de quienes las ingeniaron o realizaron, sino por lo que significan para el buen vivir de los habitantes de una región o un municipio. Las mujeres y los hombres grandes, siempre serán recordados amigable y admiradamente por la historia; los mediocres, politiqueros o vendedores de humo, se pierden en la propia niebla de sus realidades.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO