Incendios dramáticos en un mundo inflamable

17 de enero del 2020

Por: Greenpeace.

Incendios dramáticos en un mundo inflamable

10,7 millones de hectáreas quemadas (una superficie más grande que Portugal), murieron al menos 25 personas y más de 1.000 millones de animales, y hay 2.500 casas destruidas. Australia sigue ardiendo.

Los incendios forestales no son algo nuevo en nuestras antípodas. Todos los años hay una época en la que hay incendios; sin embargo, lo que está pasando esta vez no es normal. 2019 fue el año más caluroso y seco en Australia desde que hay registros, por lo que se redujo el periodo sin riesgo de incendios (en esa época se pueden realizar quemas controladas para disminuir la carga de elementos combustibles). Por eso, Australia tenía una situación de partida (más calor, menos humedad y más carga de combustible) que fue el caldo de cultivo perfecto para la propagación de un incendio de alta intensidad.

Cada vez es más frecuente que, a pesar de los esfuerzos del operativo, los incendios forestales escapen a su capacidad de extinción. Un planeta más caliente y más seco está pidiendo soluciones urgentes. Por eso, es urgente entender cómo se llegó a esta situación de incendios dramáticos, incendios que se comportan de forma impredecible y de una intensidad que genera microclimas propios de vientos y tormentas de fuego.

El cambio climático no origina los incendios, pero sí agrava su propagación. En este sentido, es necesario conocer bien las causas de origen (riesgo de ignición) mediante la investigación de las causas y motivaciones (negligencia, intencional o natural) para poder tomar iniciativas preventivas, de autoprotección y de concienciación social. Pero en incendios de tal magnitud como los de Australia, nos centramos en las causas que propagan los incendios (riesgo de propagación) donde el cambio climático es clave.

Por eso, estamos pidiendo al primer ministro australiano, Scott Morrison, que reconozca el vínculo entre los incendios forestales y el cambio climático para que tome medidas urgentes.

En 2019 Australia fue el segundo mayor exportador de carbón del mundo, uno de los principales responsables del cambio climático. Y las emisiones de gases de efecto invernadero llevan creciendo cuatro años.

Es clave que se ponga en marcha un plan de reducción de uso y quema de combustibles fósiles mediante su sustitución por fuentes de energía limpia como la eólica y la solar.

Los grandes incendios forestales son la cara visible de una emergencia climática y de biodiversidad que es necesario afrontar para evitar los peores impactos que ya estamos sufriendo. Es fundamental que se aborden soluciones para prevenir y mitigar los grandes incendios catastróficos en un planeta cada vez más inflamable.

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