¿Incertidumbre y miedo en campaña electoral?

¿Incertidumbre y miedo en campaña electoral?

18 de mayo del 2018

A una semana de las elecciones presidenciales aun no está claro quién será el nuevo  presidente que reemplazará al SR. Santos.

Una porción determinante  de los votantes no ha decidido  a quien elegir, y a otros como los funcionarios públicos y privados les pretenden cambiar la opinión como si se pudiera modificar  la decisión del elector o lo reflejado en las encuestas serias de recolección de datos, para imponer al candidato del establecimiento, que apoya las mayoría de los dirigentes desprestigiados del acuerdo de unidad nacional con  amenazas, falsas ilusiones, e inclusive apelando al fraude; a sabiendas que no es posible en forma limpia y respetando la voluntad ciudadana, superar los tres punteros Duque, Petro y Fajardo. Hecho que generaría el más grande fraude similar al  de 1970.

Al señor Humberto de la Calle, candidato del Partido Liberal, le toca resistir no por convicción  ni realidad política sino por cumplimiento de normas vigentes, pues de lo contrario tiraría la toalla sumándose a un candidato afín a sus tesis o silenciándose, porque la verdad política es que ya no será presidente. La mayoría de su partido lo dejo solo e injustamente se le esta cobrando ser negociador del pacto con las FARC.

El señor Vargas Lleras hace esfuerzos grandes sin éxito y  ha acudido a métodos que no le darán posibilidades reales de superar los punteros y menos escudándose en sus  gestiones como funcionario o parlamentario. Muchos votantes lo ven como el candidato de Santos y del descalificado acuerdo de unidad nacional que es sinónimo de las plagas de la corrupción, violencia, narcotráfico, inseguridad, desempleo, falta de educación y salud, además de concentración de la riqueza  y el aumento de la pobreza, entre otros.

A Duque a pesar de ser el puntero, lo siguen señalando como el de Uribe, vocero de todos sus males, pretensiones y vicios. Sin autonomía ni plan propio y su tendencia es a la baja o al estancamiento y como va, seguramente no gana en primera vuelta, exponiéndose a perder en segunda con los dos siguientes rivales, incluso con Vargas si por  efecto del fraude y la corrupción pasara a la competencia, que lo veo bastante difícil.

La señora Vivian por su parte, dejó la candidatura con débiles argumentos y su adhesión al señor Duque muestra la inconsistencia política de sus tesis y personalidad, además de dividir las opiniones de los movimientos religiosos que la apoyaban.

La preocupación ciudadana es grande. La gente no puede elegir entre la corrupción y el miedo, como si de verdad no existiera otras opciones.

Crece, y sería favorable para la democracia, el apoyo cierto a favor del programa y  del candidato, sin duda el más preparado, el del momento político, el más limpio, el propio para lograr la reconciliación, vencer el miedo y producir un giro grande al timón produciendo los cambios y transformaciones que con urgencia requiere la nación y ganar la confianza en las instituciones, además de derrotar el clientelismo, la corrupción y los privilegios para pocos, gobernando con los mandatos claros de la constitución de los derechos, el profesor Sergio Fajardo.

En los círculos políticos, en los sectores empresariales y en los sociales existen dudas, preocupaciones, incertidumbre, y porque no decirlo, impotencia y rabia. Es la  primera vez desde la constitución vigente que un candidato fuera del establecimiento puede ser elegido presidente y más aun no solo rompiendo la tradición sino generándose cambios profundos muchos contrarios a la costumbre hereditaria de quienes han gobernado al país y muy mal, siendo responsables de la crisis grave en lo político, económico y social de hoy. La ciudadanía esta cansada de sus arbitrariedades y con indignación e inconformidad quieren nuevo líder, diferente a los anteriores, menos de los mismos en la conducción del gobierno…y es en serio. Hay que dejar que la ciudadanía decida libremente, continuismo o cambio.

Los empresarios buenos y responsables que son la mayoría, los jóvenes de todos los estratos estudiados  con aspiraciones justas y con sueños viables así como las mujeres los educadores, los trabajadores organizados, los sectores sociales y los indiferentes, deben decidir por un candidato serio, capaz de asumir el control del timón, en medio de las mas grandes tempestades y turbulencias que es el estado actual en que se debate la nación.   

En todo caso Colombia esta inmersa en la crisis mundial de la economía arrastrada por modelos impuestos de los organismos internacionales y el gobierno de EEUU, que ha considerado y tratado a nuestra patria como su patio trasero y nos mantiene en la dependencia en todos los niveles y en el atraso constante.

Somos sujetos con mayor fuerza de los carteles de las drogas, ya no solo los domésticos sino los más peligrosos como el de Siloe de México con presencia de algunos ciudadanos norteamericanos. Esto se suma a la evidente crisis en la justicia, en el poder político, en general en todas las instituciones del Estado y en las empresas privadas nacionales e internacionales invadidas de actos de corrupción y miedo. Los ciudadanos están desestimulados y llenos de indignación e impotencia, dos elementos que los inspiran a decidir por opciones diferentes a las actuales que gobiernan el país.

Cualquiera  de los candidatos que sea elegido  presidente en primera o segunda vuelta debe tener claro que si no cambia el rumbo y sigue con el continuismo o con la pretensión de imponer un cambio radical, puede provocar hechos impredecibles que nos regresen a épocas de confrontaciones irracionales y violentas que lo más seguro es que conduzcan a tiempos peores de los que hemos vivido. No es hora de los suicidios y de las barbaries es tiempo de la reflexión donde los acuerdos son fundamentales.

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