Increíble, pero existe el mundo fuera de Colombia

10 de julio del 2012

Apasionante el descubrimiento del bosón de Higgs y cómo ha sacudido el mundo científico. Según parece con esto se confirma el llamado ‘modelo estándar’ que explicaría como está conformado todo el universo subatómico —o sea toda la materia—, y permitiría entender la evolución del mundo a partir del Big Bang. Angustiante al mismo tiempo los […]

Apasionante el descubrimiento del bosón de Higgs y cómo ha sacudido el mundo científico. Según parece con esto se confirma el llamado ‘modelo estándar’ que explicaría como está conformado todo el universo subatómico —o sea toda la materia—, y permitiría entender la evolución del mundo a partir del Big Bang.

Angustiante al mismo tiempo los informes sobre el cambio climático y sobre todo la indiferencia al respecto.

Pero estas noticias acaban por aislarlo a uno de los propios problemas e impiden la continuidad de las preocupaciones que han copado la atención de quienes vivimos en Colombia.

Salir del país puede producir una gran sorpresa y una gran decepción. Sorpresa porque uno se da cuenta que en el mundo suceden cosas que ponen a pensar y movilizan fuerzas que se preocupan por lo que pasa fuera de su propio ámbito —o en nuestro idioma, que no están obsesionados con su propio ombligo—.

Páginas enteras se llenan con artículos y análisis sobre el golpe de Estado a Lugo, sobre la elección de Peña Nieto en México, sobre el control de los militares en Egipto, sobre la guerra civil en Siria, sobre la aprobación del Pacto Fiscal por la Merkel, sobre el desempleo en Estados Unidos, etc.,etc.

Para nosotros parece que nada de esto fuera de interés; la noticia puede salir, copiada de cualquier medio internacional; pero, con alguna excepción que confirma la regla —v. gr. Amylcar Acosta—, un comentario o un análisis prácticamente no existen, mucho menos una nota que enriquezca el conocimiento que tiene o que desearía tener el lector sobre el tema.

Y decepción, porque el que el resto del mundo no exista para nosotros se complementa con que nosotros no existimos para el resto del mundo. Entre esos centenares de escritos nunca aparece algo sobre Colombia (salvo en el Miami Herald o excepcionalmente en el New York Times, pero escrito por colombianos y en razón de los vínculos o relaciones personales de quien escribe).

No se comenta el golpe de Estado para borrar la metida de pata de la reforma judicial; ni el caso Colmenares, ni la pelea entre Uribe y Santos; ni la captura de Fritanga; ni ninguna de las noticias o situaciones que copan la atención de nuestros medios y que por eso es lo que único que conocen nuestros ciudadanos; nada, fuera de lo que en la prensa colombiana se menciona, respecto a los viajes de nuestro mandatario y sus propuestas en el G-20 o lo que entendíamos que era la expectativa sobre su ponencia en Río+20.

Si en alguna época se decía que éramos el Tíbet de Suramérica hoy lo que nos sucede es que en lo que depende de los medios de comunicación y de nuestros comunicadores padecemos de un autismo crónico.

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