Índice Tipo del Colombiano Corrupto – ITCC

15 de junio del 2019

Opinión de Ignacio Arizmendi

Índice Tipo del Colombiano Corrupto – ITCC

Qué pena con los políticos, en general, pero cuando muchos ciudadanos oímos hablar de política en Colombia, pensamos en corrupción. Y si oímos hablar de licitaciones, pensamos en corrupción. Si de deportes, pensamos en corrupción. Lo mismo nos sucede cuando se habla de las cortes, la educación, la salud, los organismos de seguridad, el mundo artístico, los jueces, las autoridades forenses, los entes de investigación y control, las CAR, la vida religiosa, las autoridades nacionales, regionales y locales, etc, etc. Qué penononón.

Todo ello significa que en nuestro país, antes santificado por el Corazón de Jesús y hoy por el del expresidente Santos –es la impresión de muchos–, hay suficiente universo para intentar formular el Índice Tipo del Colombiano Corrupto – ITCC, que, hasta donde sabe este escribidor, no existe aún. Ni siquiera en google, donde se documentan decenas de índices: de masa corporal, de reflectancia solar, de fecundidad, de Burgdöfer, de innovación, de Mentzer, de Pareto, de Gini, de Desarrollo Humano, de Confianza del Consumidor, y más.

El ITCC sería una herramienta de gran interés, al menos para los profesionales de las ciencias sociales, sensibles a estudios, análisis, diagnósticos, pronósticos. ¡Y hasta a asteriscos! Si una institución académica seria –¿los Andes?, ¿la Sabana?– crea el ITCC, estaría practicando lo dicho por Kennedy en una de sus proclamas: “Necesitamos hombres y mujeres que sueñen con lo que jamás ha existido”.

¿Cómo se formaría el Índice? Quienes asuman tal reto, podrían recoger información alrededor de diversos indicadores de quienes se compruebe su participación en actos contra la ética pública. Ejemplos:

⬧ Rol del corrupto: político, contratista, periodista, juez…

⬧ Origen regional: caribeño, paisa, bogotano, valluno…

⬧ Estudios: derecho, ingeniería, economía, sociales…

⬧ Género: femenino, masculino, otro…

⬧ Color político: izquierda, derecha, centro, indefinido…

⬧ Apellidos: muy comunes, comunes, escasos…

⬧ Edades: de 25 a 50 años, de 51 a 75, de 76 en adelante…

⬧ Fe: muy creyente, poco creyente, no creyente…

⬧ Raza: blanca, negra, mestiza, indígena, otra…

⬧ Altura: por debajo o por encima de 1.60 metros…

⬧ Peso: obeso, armónico, delgado…

⬧ Orientación sexual: hetero, homo, bi, multi…

⬧ Deportes: practica el golf, el tenis, otros…

⬧ Hincha: del Junior, América, Nacional…

⬧ Imagen material: elegante, informal, aseado, descuidado…

⬧ Imagen inmaterial: amable, antipático, culto, inculto, respetuoso, irrespetuoso…

Incluso se establecerían categorías: corruptos profesionales, corruptos aficionados, corruptos primerizos, corruptos reincidentes, corruptos compulsivos, y otras que aporte la institución. Reto no difícil al no ser un quid divinum, denominación académica de la inspiración propia del genio. Sin embargo, los científicos sociales participantes en esta posibilidad creativa necesitarán de atributos especiales como entusiasmo (con la MinGobierno de coach), autocontrol (con Claudia López), equilibrio (con Daniel Coronell), movilidad (con Roy Barreras), respeto a la verdad (con Gustavo Petro). Y otros atribrutos.

El perfil del Colombiano Corrupto, esto es, el ITCC, se formularía con base en la dominancia registrada en los 16 indicadores expuestos, o en otros, observados en las mujeres y los hombres comprometidos en la práctica en cuestión. Por lo tanto, al promediar los resultados reunidos, la institución enunciaría el perfil del año de un modo más o menos así (tómese solo como un ejemplo): “El Perfil Tipo del Colombiano Corrupto en 2018 correspondió a un varón en el 89 % de los casos, de origen caribeño en el 73 %, con título universitario en el 91 %, político activo en el 98 %, de partido tradicional en el 95 %, de apellidos sirio-libaneses en el 62 %, de 53 a 61 años de edad en el 73 %, muy creyente en el 59 %, de raza no latina en el 62 % , de 1.69 a 1.75 m de altura en el 94 %, de peso armónico a obeso en el 66 %, heterosexual en el 91 %, sin práctica de deporte conocido en el 57 %, hincha del Juniorestupapá en el 83 %, de vestuario informal en el 90 %, amable en el 100 % y culto en el 52 %”. O sería de origen bogotano, paisa, valluno, etc.: tranquilos, hay opciones.

El “think thank” haría minería de datos cada año entre el mes A y el mes B para siluetear el perfil prevaleciente y precisar quién o quiénes alcanzan el máximo nivel: por frecuencia en el período estudiado, monto económico de los actos corruptos, grado de perjuicio para la sociedad, escándalo mediático generado, alcance geográfico: local, regional, nacional, internacional, y otros aspectos. ¿Alguna pregunta?

INFLEXIÓN. El Tractatus lógico-philosophicus, del filósofo austríaco L. Wittgenstein, termina con esta frase: “De lo que no se puede hablar, no debe decirse nada”. Pero de estas cosas, herr Wittgenstein, sí se puede decir algo. Aunque sea una tontería…

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