Inequidad paisajística en los parques de Bogotá

26 de febrero del 2019

Opinión de María Fernanda Rojas

Inequidad paisajística en los parques de Bogotá

Ante el lento y decepcionante avance de buena parte de sus indicadores de gestión, el alcalde ha metido el acelerador a los proyectos de inversión en los parques, que a diciembre de 2018 iban en 67.52% de desarrollo. Con esto, los parques se han venido convirtiendo en el buque insignia de su administración, a falta de las soluciones en movilidad que prometió inicialmente. Sin embargo, estas intervenciones han causado todo tipo de conflictos en la ciudad. Las localidades olvidadas reclaman obras en sus sectores y las beneficiadas se quejan de que no las necesitan, menos en las condiciones en que se hacen: nocivas para el medio ambiente e impuestas autoritariamente.

Un caso elocuente de esta paradójica situación es Chapinero, donde se pueden ver las consecuencias de una inversión mal planificada, que no tiene en cuenta la participación de los ciudadanos, las decisiones de los jueces, ni las necesidades reales de las localidades. En Chapinero, las talas de árboles, la redundancia en las obras y la forma aparentemente caprichosa con que se orientan las inversiones, arrojan importantes dudas sobre la conveniencia de proyectos como: “Construcción y adecuación de Parques y Equipamientos para Todos” y “Sostenibilidad y mejoramiento de parques, espacios de vida”.

¿Dónde se invierte el presupuesto para parques?

La localidad de Chapinero tiene alrededor de 166.000 habitantes, con un área urbana de más de 3.898 hectáreas, de las cuales sólo el 32% es área urbana. Esto la convierte en una de las localidades con mayor área en proporción a su población. Cuenta con 156 parques de los cuales solo tres son zonales, los demás son vecinales y de bolsillo. Está dividida en cinco UPZ de las cuales la UPZ Chapinero es la que presenta menor cantidad de infraestructura deportiva y cultural.

La localidad cuenta con 156 equipamientos deportivos, 59 culturales y 126 zonas de juegos infantiles. Adicionalmente, el Concejo de Bogotá acaba de aprobar una valorización para la construcción del Centro Cultural Recreativo y Deportivo El Retiro, que estará ubicado en la calle 82 con carrera 10, proyecto que no acompañé por inconveniente y porque tendrá una inversión de $120.000 millones de pesos (80 mil de obra y 40 mil de predios) que se le está cobrando a los vecinos a través de valorización.

Esta Administración ha invertido $3.971.144.702 millones en el mantenimiento y dotación de los parques de la localidad. Claro que es buena idea construir parques de recreación activa, pero en los procesos de intervención se debe tener en cuenta primero, la concertación con los vecinos y otros usuarios; segundo, deben existir también parques de recreación pasiva; tercero, que se invierta donde más se necesita el recurso; y cuarto que, en los parques en buen estado, se puede conservar el mobiliario por varios años más.

De los 156 parques de Chapinero, esta Administración sólo ha invertido en 20 de ellos, con las mayores inversiones en los parques El Nogal y Japón. Al primero de ellos, ubicado en la calle 81 con carrera 11, se le asignaron $1.776.976.755 millones

para realizar obras de mantenimiento a la cancha ya existente, además de modernizar los juegos para niños, cambiar las bancas y acondicionar una zona de ejercicio nueva que reemplaza las máquinas que ya existían. Adicionalmente, se endureció un jardín que se encontraba en el centro del parque.

No se puede negar que esa intervención potenció sus calidades espaciales y estéticas; sin embargo, parece paradójico que la mayor inversión que hizo esta Administración haya sido para embellecer un parque que ya contaba con equipamiento completo mientras hay parques en zonas deprimidas de la ciudad que no cuentan con mayor infraestructura.

Ahora, sobre el Parque Portugal, ubicado en la 59 con 5 en la localidad de Chapinero, se hizo una inversión de $116 millones de pesos para arreglar una cancha que hoy en día ya se encuentra agrietada. De resto, una inspección directa no permite descubrir algún cambio visible en el parque. Concordamos con que en la Universidad de la Salle era necesaria una intervención -lo venía advirtiendo desde el 2015- sin embargo, el mantenimiento a la capa vegetal, el arbolado o las plantas ornamentales, debería ser igual de importante a las zonas de recreación activa. Y eso no parece ser prioridad en esta Administración.

Muchas canchas, pocas zonas verdes

El Parque el Japón ha suscitado titulares en medios de comunicación gracias a la confrontación entre los vecinos, que se oponen a la tala de árboles, y el alcalde, que llegó al extremo de ordenar el desalojo por la fuerza con efectivos del Esmad. El parque está ubicado en la 86 con 11, a pocas cuadras tanto del Parque el Nogal como del futuro Centro Cultural, y tendrá una inversión cercana a los $2.984.879,859 pesos en la Fase I, es decir casi el total invertido en los otros 20 parques de la localidad de Chapinero. En el presupuesto de obra se contempla la tala de 47 árboles y la siembra de tan sólo ocho.

En las actas de las reuniones de socialización se evidencia que la mayoría de los asistentes está en desacuerdo con el proyecto. En ellas, escrito a mano, se lee claramente: “no hay acuerdo o aprobación”. Más tarde hubo protestas, declaraciones en prensa, acciones jurídicas y, de hecho, la obtención de medidas cautelares. De todas formas, Peñalosa siguió adelante con el proyecto, pasando por encima de la comunidad.

Esta no es la primera vez que la Administración demuestra que no le interesa entender las realidades de la ciudad para su inversión. En parques como La Francia se ha pedido una intervención al suelo y la capa vegetal por parte de la Administración desde hace siete años, sin ningún resultado.

De nuevo, no se está afirmando que la ciudad no necesite espacio público de calidad, lo que se cuestiona son las prioridades de esa inversión y los métodos autoritarios con que se impone, por encima de los deseos y necesidades reales de los ciudadanos. Por eso, parece exagerado invertir casi $150 mil millones de pesos (contando al Centro Cultural de la calle 80) en menos de 10 cuadras cuando hay sectores completos de la ciudad sin mayor inversión. Según datos del IDRD, para el 2016, Chapinero ya contaba con 113 equipamientos deportivos para cada 100 mil habitantes, mientras que la localidad de Bosa cuenta con 36. ¿Por qué el alcalde insiste en invertir $3 mil millones de pesos en un solo parque? ¿Por qué la mayor inversión va al endurecimiento de las zonas verdes en lugar de hacer mantenimiento en la capa vegetal o en proyectos paisajísticos que no se basen en la tala de árboles?

Parques como La Francia aún están lejos de una intervención y la UPZ Chapinero parece que va a continuar en déficit de equipamientos. Mientras tanto, los parques de la UPZ El Refugio se seguirán endureciendo sin el consentimiento de la comunidad. Con todo esto, queda la impresión de que a la Administración le importa poco mejorar la calidad de vida general de todos los ciudadanos y mostrar índices positivos de cumplimiento en al menos uno de los proyectos que prometió iniciando su Administración.

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