Inri político a Alonso

Lun, 05/03/2012 - 09:01
Causó estupor esta semana la sanción de la procuraduría en contra de Alonso Salazar, al destituirlo y prohibirle ejercer cargos públicos durante los próximos doce

Causó estupor esta semana la sanción de la procuraduría en contra de Alonso Salazar, al destituirlo y prohibirle ejercer cargos públicos durante los próximos doce años. A la salida del Palacio de Justicia, Salazar se fue lanza en ristre por la rapidez con la que la Procuraduría actuó en su contra y la lentitud de la Fiscalía para actuar en contra del doctor en Derecho Internacional Humanitario, Luis Pérez (doctorado Honoris Causa de la universidad IDEAS, que nunca respondió por qué da un doctorado si no ofrece doctorados en su pénsum). Y tiene toda la razón el exburgomaestre. Luis Pérez sigue libre como el viento a pesar de que hace dos años, cuando Alonso Salazar fue absuelto por la Fiscalía, el mismo auto que lo declaraba inocente afirmaba que quien recibió apoyos de paramilitares fue Luis Pérez. ¿Y entonces? ¿El tipo es un vándalo y no hacen nada? Estos no son recortes de prensa, es un señalamiento serio de la Fiscalía, y no pasa nada. Luis Pérez siguió rimbombante en su campaña, comprando seguidores en Twitter, dando mercados a diestra y siniestra, prometiendo lo imprometible y con los mismos amiguitos de siempre, los que, señala la Fiscalía, que lo apoyaron en la campaña del 2007. Y seguro, señores, lo veré haciendo campaña en el 2015, y la Fiscalía, nada de nada. Es más, está pronto a salir a impugnar la elección de Aníbal Gaviria y a demandar las elecciones para que se repitan o lo dejen a él de alcalde; esto, por supuesto, luego de la sanción de la Procuraduría contra Salazar.

Ahora bien, los 12 años de inhabilidad para Alonso. ¿Una sanción política? No sé. ¿Que el alcalde es un valiente por denunciar los vínculos del doctor con paramilitares? Sin duda. Se necesita valentía para hacer lo que Alonso hizo, enfrentar a las mafias de la ciudad, encarar la criminalidad e irse de frente contra esa clase política criminal que por muchos años ha permeado la arena gubernamental de Medellín y que sigue haciéndolo, desde las corporaciones y ramas del poder. Sin embargo, creo que sí participó en política al denunciar, días antes de las elecciones, al erudito de Derecho Internacional Humanitario. Alonso sabía a la perfección lo que estaba haciendo y era consciente de la sanción que lo esperaba, pero lo hizo, se sacrificó por la ciudad y con agallas denunció lo que tenía que denunciar. El problema, creo yo, es el momento, pues las pruebas que decía tener las tenía de meses atrás, por lo que hacerlas públicas 24 días antes de las elecciones no fue prudente.

El tema aquí no es Salazar, entonces, sino el concepto de participación en política en Colombia. Nuestro país es uno de los pocos en el mundo que prohíbe a funcionarios apoyar o atacar candidaturas, pero acaso ¿todos no lo hacen por debajo de la mesa? Dejémonos de hipocresías. Todos los funcionarios tienen sus candidatos, es normal, somos seres políticos y debemos participar en política. El hacerlo por debajo de la mesa se presta para más corrupción y para que los fondos públicos se destinen a campañas. Hacerlo de frente, como alguna vez lo propuso el ministro Germán Vargas Lleras, da pie para hacer una veeduría y tener campañas más limpias. Demás que si se hace de frente también habrá irregularidades, como en todo, pero al menos dejamos la doble moral, que en este caso, llevó a la Procuraduría a inhabilitar al exalcalde Salazar. Les pongo un ejemplo: en Estados Unidos, el apoyo es de frente. Es normal ver al presidente haciendo campaña con su candidato. Muchas veces el candidato pierde a pesar de esto.

Me gustó Salazar como alcalde, ya lo he dicho en otras columnas. Me da guayabo saber que lo perdemos hasta el 2024. Lo veía como candidato al Senado en las próximas elecciones, dando batallas en Bogotá desde el legislativo. Pero la ley es la ley y la ley se respeta, por más buena que sea la persona o el gobernante o por más justa que sea la denuncia. La ley no se puede trasgredir. No podemos proclamar el “no todo vale” para unas cosas, pero para otras no. Alonso seguirá con el control político desde los micrófonos, desde su pluma, desde las cámaras. Es un buen periodista y estoy seguro de que seguirá haciendo esas denuncias que hicieron de él un alcalde valiente.

Mientras tanto, esperemos a que actúe la justicia y no se siga haciendo la ciega ante lo evidente. Que el doctor en Derecho Internacional Humanitario sea llevado a los estrados y que sean los jueces los que decidan si es inocente o culpable, pero que actúe, que no se quede quieta. Y frente al concepto de participación en política, ojalá una futura reforma ponga el tema sobre la mesa y lo replantee con todo el rigor. La doble moral nos mata y seguirá matando, políticamente, a personas tan buenas como Alonso Salazar.

@juanpbarrientos

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