Invitación

19 de agosto del 2011

En días pasados hice una invitación a dos de mis contendores a la Alcaldía de Bogotá a forjar un proceso de unión para llegar a la Alcaldía de Bogotá. Y quiero aprovechar esta columna para contar, desde mi voz, a qué responde esta invitación. El llamado a la unión se debe al hecho de que […]

En días pasados hice una invitación a dos de mis contendores a la Alcaldía de Bogotá a forjar un proceso de unión para llegar a la Alcaldía de Bogotá. Y quiero aprovechar esta columna para contar, desde mi voz, a qué responde esta invitación. El llamado a la unión se debe al hecho de que Gina, Carlos Fernando y yo, tenemos elementos en común. Coincidimos en algunas ideas para Bogotá; representamos nuevas formas de hacer política y, sobre todo, tenemos un enorme compromiso con la construcción de una nueva ciudad. Ninguno de los tres es un político del Siglo XX. Todos crecimos en el mundo de las decisiones públicas en el siglo XXI y buscamos avanzar en él sin dogmas y sin valernos de recuerdos del pasado.

Llevo 16 años sirviéndole a Bogotá. Primero como miembro de una junta cívica, luego como edil, concejal y representante a la Cámara. Más de década y media de experiencia en los temas capitalinos me ha demostrado que esta ciudad se mueve a grandes velocidades y que no admite ser gobernada con paradigmas ni posiciones inflexibles. No hay salidas únicas a la crisis.  Los avances en las tecnologías, los cambios en las dimensiones de las violencias urbanas, las realidades que impone la globalización y las nuevas exigencias de la ciudadanía ante nuevos problemas, llevan a pensar que la capital colombiana necesita gobiernos innovadores, ajustados a los nuevos tiempos.

Por todo lo anterior, los ciudadanos me han puesto a pensar en la idea de armar un equipo Parody-Galán-Luna, para gobernar esta ciudad. Estoy seguro de que las mejores opciones siempre provienen del trabajo conjunto. Adicionalmente, creo que los buenos políticos, como nosotros, tienen la conciencia de que las apuestas colectivas deben primar sobre las individuales. Tengo la certeza de que la articulación de nuestro trabajo, como candidatos jóvenes y renovadores, es el punto de partida de los cambios que la ciudad necesita.

Por eso, y por las razones arriba mencionadas, me siento en la obligación ética de invitarlos a participar en una encuesta para elegir un solo candidato entre los tres. Esto, sobre la base de que quien lidere la competencia por llegar al Palacio Liévano el  30 de octubre cuente con el respaldo irrestricto de los otros dos. Mi propuesta de competir en una encuesta con Galán y Parody responde más a una necesidad objetiva de la ciudad, que a una salida electoral. Sacar a Bogotá del hueco en que se encuentra necesita de un trabajo colectivo, liderado por un gran equipo. Y los ciudadanos también lo tienen claro. Unidos podremos derrotar a quienes buscan encubrir la nefasta continuidad de las dos últimas administraciones del Polo Democrático. Espero que esta columna sirva de reflexión para los ciudadanos y para mis dos compañeros en esta batalla electoral, candidatos, que también quieren el cambio.

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