Irene criollo

30 de agosto del 2011

Mientras la llegada de Irene a la Gran Manzana invadió el día a día de la mitad de los colombianos y se convirtió en la noticia más importante para los medios nacionales, la lluvia no tan lejana, más bien criolla y colombiana, hizo estragos en el país del Sagrado Corazón. Muchos se preocuparon, de manera […]

Mientras la llegada de Irene a la Gran Manzana invadió el día a día de la mitad de los colombianos y se convirtió en la noticia más importante para los medios nacionales, la lluvia no tan lejana, más bien criolla y colombiana, hizo estragos en el país del Sagrado Corazón. Muchos se preocuparon, de manera desprevenida y bien intencionada, por el Empire State, por Times Square y por la particular desolación de la capital del mundo, de la cuna de Uncle Sam. Entre tanto, cientos de familias colombianas perdieron sus casas, sus techos y otras miles aguardan por un futuro invernal poco alentador. La temporada de lluvias inició violenta, arrasó casas y carros causando daños a más de 50 familias en Bábega, Norte de Santander, y en Bucaramanga dejó sin techo a 70 viviendas, afectando a más de 400 bumangueses. El panorama se oscurece y el país está lejos de estar preparado.

Según los informes de Colombia Humanitaria se podría deducir que miles de familias en todo el país continúan viviendo en zonas de riesgo. De acuerdo con los reportes del 22 de agosto, en algunos departamentos la proporción de familias atendidas por los operadores, con subsidios de arriendo, no superan el 9% del requerimiento total. En Magdalena, de los 5.235 millones de pesos girados por el programa presidencial para arriendos temporales solo se habrían ejecutado 355 millones, el 6,58%, con más 7.123 familias todavía esperando. En Santander, de 3.491 millones girados para el mismo rubro, solo se habría ejecutado un 8,73% dejando a más de 4.027 familias sin atender. En otras regiones como en el Atlántico, el avance habría sido más eficaz en cuanto a porcentaje (42%), sin embargo, el número total de grupos sin recibir arriendos para reemplazar sus hogares en riesgo no mitigable o en reparación sería de hasta 11.403 familias, una de los más altos a nivel nacional. Aunque los resultados son más esperanzadores en regiones como el eje cafetero donde los niveles de atención con subsidios de arriendo superan el 50%, es innegable que en los próximos meses muchas entidades territoriales deberán estar preparadas, una vez más, para responder por la falta de eficiencia y la abundancia de mediocridad en la consolidación de un plan efectivo de atención y prevención de desastres.

Por su lado, la sociedad civil, las empresas, las organizaciones sociales y los estudiantes deberán abrir una vez más su corazón y ser solidarios con los miles de compatriotas que indefensos ven venir una nueva ola invernal aún más desastrosa. Debemos recobrar y reforzar el espíritu que fundó Colombia Humanitaria. Todos aquellos que se inquietaron por el huracán que atormentó al presidente Obama, y los que no, deben ponerse la camiseta de colombianos y apoyar a todos aquellos que por la ausencia de privilegios padecen los riegos de vivir en casas de madera y tejas de zinc, en la ribera de ríos y debajo de quebradas que se desbordan.

El Irene criollo empezó y no lo vamos a ver por televisión ni por los .com, lo vamos a vivir de cerca, en vivo y en directo. Mitigar su impacto humanitario, físico y social, es una responsabilidad que no podemos evadir, ni gobernantes ni gobernados.

Una reflexión: ¿Esta Ola Invernal si va a ser una oportunidad para una verdadera transformación o será otro capítulo trágico que se seguirá repitiendo? ¿Hasta cuándo?

manoloazuero@hotmail.com

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