Iván de Moreno claro a Moreno oscuro

13 de marzo del 2011

Quizás  tratando de salirle al paso a algunos  de sus problemas más inmediatos frente a su colectividad, el Polo Democrático, y su cada  vez más escabrosa defensa de los indefendible, el senador Iván Moreno  se ha  metido en mayores  líos, se ha  tendido su propia  trampa y ha caído en una encrucijada aun más  patente  con lo de su retiro de dicho partido tras la sanción de suspensión por tres meses por parte del Comité  de Ética.

El país debe  saber  que este parlamentario, pese a haberse anunciado públicamente la admisión de una demanda de desinvestidura por parte del Consejo de Estado, no ha comparecido hasta ahora a notificarse, pese a haber sucedido esto antes de viajar a la práctica de las diligencias con Nule y compañía en Miami.

Volviendo al punto inicial, el representante Iván Cepeda solo hasta hace un mes se “acordó” de solicitar la suspensión, o sanción temporal de desvinculación del partido de Iván Moreno, desconociendo que tal medida podría significarle a éste, en la práctica,  el retiro del Congreso por las ausencias derivadas del mismo. No obstante, es claro que como el Comité  Ético del Polo venía  adelantando tal investigación desde finales del año pasado, la solicitud de Cepeda fue un poco retórica.

El Comité  de Ética suspendió como miembro del partido Polo a Iván Moreno por tres meses, antes de que éste presentara su retiro formal a esa colectividad. Contrariando tal determinación, Clara López, ex auditora General de la República, presidenta del Polo y mano derecha  de Samuel Moreno en la alcaldía  salió a explicar que esa carta no implicaba suspensión en el ejercicio parlamentario, sin presentar ninguna razón legal que la acompañara, en lo que resulta más su interés y deseo.

Como si fuera  poco Armando Benedetti,  en su condición de presidente del Senado, de manera apurada  expresó que no se separaría del cargo a Iván Moreno  pues no había presentado renuncia, desconociendo los alcances de la decisión del Comité  de Ética del Partido, y pasando por encima de la ley de partidos, y de la misma reforma política que Benedetti como Moreno ayudaron a ensamblar.

Lo cierto es que la ley 130 prescribe que el ente disciplinario máximo de cualquier colectividad es el Comité de Ética, por tanto el alcance de sus sanciones no puede ser desconocido por la Dirección Ejecutiva del mismo, ni por el o la presidente del propio partido – Clara López-, ni mucho menos por el presidente del Senado –Armando Benedetti-.

Si se le suma la renuncia de Iván Moreno, en llano castellano jurídico ello conllevaría a la renuncia no al Polo, sino a su curul en el Congreso de la República,  pues la ley de bancadas impone al congresista actuar dentro de una colectividad, y no como rueda suelta, no pertenecer  a un partido o movimiento político o ser excluido temporal o de manera definitiva conlleva la imposibilidad de ejercer y cobrar como congresista, y más aún cuando se ha renunciado a tal colectividad… es por ello que el asunto de Iván ha pasado de “moreno  a oscuro…” y en lugar de haber salido con dignidad lo termina haciendo  por la puerta de atrás con un lío más encima, y metiendo a otros como Benedetti, quizás en otro lio igual o peor.

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