Granados y Lombana ahora juntos en guerra azucarera

16 de febrero del 2015

El país los vio enfrentados -vehementes, casi fieros- en el caso Colmenares y como sucede con los políticos llegamos a pensar que se irían a los puños. Pero ahora, igual que los congresistas, los dos prestigiosos abogados fueron contratados para defender la misma causa y no faltará la foto que los muestre abrazados.

Jaime Granados y Jaime Lombana se han quitado por estos días la corbata que usan en Bogotá para soportar el calor de Cali, por un asunto de la mayor resonancia en el Valle.

Granados asumió la defensa de la empresaria Alexandra Garcés Borrero. Y por cosas del azar juídico, estará en la misma orilla con el también abogado Jaime Lombana, representando a INVERCAUCA, de la misma empresaria.

No es un lío cualquiera. Se trata del pleito más nombrado en los últimos años en el Valle. La historia comenzó cuando Alexandra Garcés se había posicionado como una de las empresarias más destacadas de su generación. Con la muerte de su papá, le sobrevino el peor dolor de cabeza: un contrato firmado entre su padre y sus hermanos en los 90 estipulaba que la administración de las cañas de Papayal estaba en cabeza de INVERCAUCA.

Según lo dicho por Alexandra Garcés a los medios, durante décadas ese contrato respaldó la venta de caña por parte de INVERCAUCA a todo el sector azucarero sin que se dudara de su autenticidad. A la muerte de Jorge Garcés, padre de la empresaria, sus hermanas Antonia y Cristina Garcés acudieron a la Fiscalía 4 Seccional de Cali para afirmar que dicho contrato no era auténtico. Poco después la Fiscalía 2 Especializada ante los Jueces de Cali, inició una investigación por falsedad en documento público y privado.

Los motivos del cuestionamiento de dicho contrato radican en la intención de quitarle la administración de los cultivos de caña a INVERCAUCA, con el fin de cerrar la empresa para poder vender las cañas y las tierras de Papayal a precio de quema.

Y comenzó una batalla jurídica con ribetes kafkianos: la defensa de la empresaria entregó a la Fiscalía pruebas de que las Garcés Arellano se lucraron del producido de las ventas de caña realizadas por INVERCAUCA durante décadas.  De la misma manera la validez de dicho contrato fue ratificada por el apoderado legal de ellas ante el Juez 13 de Cali y la Cámara de Comercio.

En el lado opuesto, el ataque jurídico lo orquesta Rafael González (vinculado al escándalo del exEmbajador Urrutia) alegando la autenticidad del contrato. Pero el verdadero  fondo de este lío no es el simple pleito de familia que aparenta ser. Según reiteradas denuncias de Alexandra Garcés, hay interés de González con un grupo de abogados para vender las tierras de Papayal, vitales para el negocio del azúcar en el Valle. En concreto, al deshacerse  el contrato de Invercauca, estas se pueden vender.

Alexandra Garcés ha tenido que afrontar una auténtica guerra sucia que ha llegado a extremos insólitos: la aparición de un testigo estrella que declara en contra de Jorge Garcés, quien fue su protector y amigo de confianza por más de una década. Y también la inesperada intromisión del Ingenio La Cabaña, que se apropió de la explotación de los cultivos de Papayal pasando por encima del contrato de INVERCAUCA, de 1996, y de asuntos penales pendientes. De tal suerte que los abogados Granados y Lombana tendrán que entrar a desvirtuar testimonios y demostrar el ilícito de la administración de Papayal en manos del ingenio Cabaña.

Como se aprecia, este lío judicial seguirá dando sorpresas mayúsculas: por un lado se encuentra Rafael González con su testigo estrella y el ingenio La Cabaña; por el otro, la tempestuosa Alexandra Garcés con abogados de ligas mayores.  En fin, un lío, casi letal, para verlo desde la barrera.

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