“Preleltlazo” de Corte Inconstitucional y “Usted no sabe quién soy yo”

9 de marzo del 2015

“Dos caras de la moneda: antivalores de los que se nutre la corrupción sistémica criolla.”

El funesto episodio de la exigencia presunta de coimas en la Corte Constitucional protagonizado por el “Preteltazo” -así lo bautizamos en honor-  de  su propio presidente Jorge Pretelt, así como “el usted no sabe con quién se metió”  de Nicolás Gaviria parecieran dos temas divorciados entre sí, solo que la cultura de la improbidad nos deja traslucir la impúdica identidad profunda de los mismos, como dos caras de una misma moneda: presencia grotesca de antivalores comunes de los que se nutre la más degradante corrupción sistémica criolla.

“Usted no sabe quién soy yo…” vs. “Nosotros ya sabemos quién no es Ud…”: lupa a otro escándalo inconstitucional

El episodio de Nicolás Gaviria que denunciamos esta semana ante la  Fiscalía General ha mostrado cómo el país entero exige un cambio cultural en su paradigma de relacionamiento con las autoridades públicas y en particular con la fuerza pública. Hoy día cualquiera que siente o es capaz de fingir algún privilegio, palanca o “enchufe”, se cree con derecho a denostar, amenaza con traslado y hasta de muerte así como  golpear a los uniformados encargados de mantener el orden.

Esto no quiere decir que no haya fuerzas corruptas en la  fuerza pública cuya depuración los haga no solo respetado sino respetables, los falsos positivos, casos como el grafitero, entre muchos otros subrayan la necesidad inaplazable de depurar tales instituciones.

Este país se resiste más y más a ser es un país de castas, de ciudadanos a los que se les aplica la ley y otros para quienes existe siempre una forma de burlarla a su antojo.

La sanción social del caso “usted no sabe quién soy yo” ha sido ejemplar, y ha llevado a obligar por primera vez a la Fiscalía a abrir una investigación por “violencia contra servidor público”, conducta calificada como delito con una pena de cuatro a ocho años.

Esa misma sanción social ha hecho que el magistrado Pretelt no solo no haya permanecido en la presidencia de la Corte Constitucional, sino que renunció “temporalmente” por 30 días, como anunció con cierto aire de victoria su defensor Abelardo de la Esperilla, sino que  tuvo que abandonarla “indefinidamente”, se mostraran las declaraciones de renta de todos los magistrados y se anuncien cambios en la revisión de tutelas, todo lo cual es insuficiente.

El desprestigio de la justicia es merecido, y eso que apenas es la punta del iceberg, así lo anunciamos con la serenata a la magistrada viajera – presidente de la Corte Suprema de Justicia Ruth Estela Díaz, a quien le dimos su merecida serenata de mariachis en Eldorado y luego la recibimos con papayera, o cuando le llevamos “bananos” al orangután de la mal llamada reforma a la justicia…para solo mencionar algunos casos

¿Corte Constitucional o Corte  Inconstitucional? : El “Preteltazo”  de la Corte Constitucional desafía la democracia

La idea de Corte  Constitucional  guarda directa relación con elementos fundantes del pacto social y  guardianes de los pilares esenciales del estado social  de derecho, la democracia participativa y la vigencia de la justicia material, los cuales quedaron franqueados con la escandalosa exigencia presunta de coimas por decisiones judiciales que refieren a su presiente, más allá de las inciertas o seguras absoluciones que sobrevendrán para afianzar la cultura de la impunidad.

¿Por qué ninguno de los magistrados de la Corte Constitucional denunció tales hechos tan pronto tuvo conocimiento?

Según lo expresado por los magistrados encargados de hacer respetar la Constitución fueron ellos los que desatendieron la obligación elemental de todo servidor público de poner en conocimiento de las autoridades de investigación criminal respectivas cualquier presunto delito –hecho punible-. Tal obligación se repite en la parte general del Código de Procedimiento Penal, y en el Código Disciplinario Único, que aplica para tales magistrados.

En últimas operó de facto una suerte de ley del silencio implícita, según la cual nadie se “atrevió” a cumplir  con el deber de denunciar. Oyeron las denuncias, se las guardaron, violando la ley, las mantuvieron calladas, todos (as) los (as) magistrados (as) de la honorable Corte Constitucional, y con base en ellas o contra las mismas  adelantaron el proceso de postulación y  elección de presidente de esa alta corporación judicial. Esta irregularidad ética y disciplinaria fue denunciada ante la Comisión de Acusaciones por la Red de Veedurías Red Ver.

Solo ocurrió cuando el escándalo público los “rebosó” llegó la primera denuncia tímida del magistrado Mauricio González Cuervo hace una semana, y su ampliación, ante la Comisión de Acusaciones que tiene por secretario general a alguien que se dice es cuota del Fiscal General, cuyo investigador es esta misma Comisión de Absoluciones… dicha Comisión hasta la semana pasada tenía más de 500 procesos sin repartir desde julio del pasado año, incluida la denuncia contra el magistrado Henry Villarraga del Consejo Superior de la Judicatura…

¿El magistrado Mauricio González Cuervo  habría recibido coimas?

Según un artículo de Semana.com, el magistrado  González Cuervo, – quien denuncia a su colega Pretelt-  habría recibido más de $400  del abogado Víctor Pacheco a través o con la intervención del exmagistrado Rodrigo Escobar Gil, asesor de Fidupetrol, y un hermano del magistrado Pretelt. Red Ver solicitó la  investigación tanto ante al Consejo Superior de la Judicatura contra los abogados Pacheco y Escobar Gil, y  ante la Fiscalía  General contra Pacheco, Escobar y el hermano de Pretelt, pero esta  hasta ahora  extrañamente solo ha citado al abogado Pacheco dejando de entrada por fuera los otros dos.

Investigar a Pretelt sin investigar a González Cuervo, no es suficiente para efectos de establecer la verdad completa que el país demanda. Esta solicitud también fue formulada en la citada denuncia de Red Ver.

La crisis del “usted no sabe quién soy yo” o del “Preteltazo” muestran  como existen seres que se sienten parte obligada de la cultura de la impunidad, bien sea desde la condición ciudadana o desde las altas cortes o desde dentro de la estructura estatal, y que imponen sus privilegios callados al conjunto de la sociedad sin importar las funciones, cargo o grado de desafió, ni si se da en momentos de esparcimiento o en el pleno ejercicio de las funciones judiciales más esenciales en la vida en sociedad como en sede de constitucionalidad.

Otras lupas:

Por fin esta semana sale al mercado libro  sobre el “Megacartel de la Salud”

Esta semana finalmente se lanzará el libro “Megacartel de la Salud”, resultado de una investigación  liderada por este columnista y realizada por el Centro de Estudios Ciudadanos Red Ver, de la Red de Veedurías de Colombia… más que otro estudio mas… es una denuncia de mas de 400 páginas y una puesta en el tribunal ciudadano y ante el juez de la conciencia pública nacional el mayor desfalco moral y económico en la historia del país donde no hay un solo responsable condenado penalmente, y donde su protagonista Carlos Palacino permanece disfrutando los privilegios que le otorgan la inactividad por no decir permisividad sospechosa  de la Fiscalía General de la Nación…

@Reddeveedurias

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