Roda

13 de julio del 2014

“Arte en toda su expresión, reflejo de un artista sensato y muy entregado.”

Recorrer la exposición del maestro Juan Antonio Roda, colgada en el Museo Nacional, es un verdadero privilegio; arte en toda su expresión, reflejo de un artista sensato y muy entregado, con una vida de cambios, sufrimientos, alegrías y mucho romanticismo.

La obra, evidencia el gran dibujante que fue, pero también, el hombre atrevido que se formó en medio de la precariedad en la España franquista, con la capacidad de combinar figuras estéticamente bien logradas con lo abstracto y el derroche de color que siempre lo caracterizó, dejando un halo de misterio.

Siempre he admirado a Roda, una vez que lo visité en su taller en Suba, hace varios años, me impresionó su sencillez y calidez, el apego a su arte y su compromiso con el estudio de procesos que dieron origen a toda una corriente del renacimiento.

Sin duda, un gran pintor, quien nunca tuvo miedo de reflejar una realidad, por más dura que fuera, contagiándonos la responsabilidad social que todo artista debe tener para expresar lo que siente y plasmarlo; nunca sucumbió al poder político y logró un equilibrio entre lo sugerente y lo literal, obras como: La Calavera, El Cristo y la serie de Los Reyes, descubren ese pensamiento interior que lo dominaba.

La exposición consta de 56 piezas: grabados, pinturas y autorretratos, que muestran en su mayor dimensión, la destreza de su trazo y el contacto sublimé con la paleta de colores. Roda, se podría catalogar como abstracto, pero también figurativo; le gustaba destruir para construir, mediante una propuesta atrevida e irreverente, fue un revolucionario y ejerció mucha influencia en artistas como Luis Caballero, María de la Paz Jaramillo y Beatriz González, a quienes les enseñó muchas de sus técnicas.

Era un hombre auténtico, parco y analítico, y eso, a veces se manifiesta en sus momentos, podía hacer una serie como “Risa” y luego pasar a “El delirio de las monjas muertas”; de grises fríos podía cambiar a amarillos cálidos; siempre, manteniendo la unidad de sus líneas gruesas y firmes. Fue un guerrero del arte y, a la vez, un visionario, con un pensamiento adelantado a su época.

El título de la exposición Poesía visual, pretende evocar el poder romántico de su obra, estableciendo una conexión con lo diverso, que se rompe cuando hay diferentes enfoques, como su visión de la realeza española plasmada a través de “El Escorial” que muestra un aspecto más íntimo de la monarquía española.

Fue también un gran devorador de libros de literatura clásica y contemporánea para fundamentar su expresión, que siempre muestra algo inacabado pero perfecto, un planteamiento sutil con inusitada fuerza en el trazo, influenciada por el maestro chileno Roberto Matta.

En los cuadros de este valenciano, siempre están presentes elementos surrealistas combinados con una magia que incita a la búsqueda de lo desconocido por medio de la interpretación propia. Esta exposición es, sin duda, una gran experiencia que recomiendo a quien le interese el arte bien concebido, profundizar en un artista que le aportó a nuestro desarrollo cultural y sigue vigente, confirmación de que cuando una obra es buena, permanece y se convierte en patrimonio de la nación. Roda siempre será un referente para las nuevas generaciones y para aquellos que sentimos el arte como una forma de vida.

@JACOBOSOLANOC

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