Juan Manuel, en Cali me están molestando

30 de agosto del 2011

Los acontecimientos electorales en la ciudad de Cali estuvieron candentes esta semana  con la  anulación de la inscripción de Rodrigo Guerrero y Susana Correa por no reunir el número de firmas requerido. Tan pronto conocieron la noticia, los candidatos recordaron repentinamente que habían recibido, varias semanas atrás, ofertas ilegales para arreglarles las firmas. El presidente […]

Los acontecimientos electorales en la ciudad de Cali estuvieron candentes esta semana  con la  anulación de la inscripción de Rodrigo Guerrero y Susana Correa por no reunir el número de firmas requerido.

Tan pronto conocieron la noticia, los candidatos recordaron repentinamente que habían recibido, varias semanas atrás, ofertas ilegales para arreglarles las firmas. El presidente Santos, luego de hablar con ellos, aseguró que algo “oscuro y torcido” estaba pasando en Cali y de paso tendió  un manto de duda sobre el proceso electoral en general.

Nuestra sufrida ciudad tuvo que aguantar de nuevo la estigmatización, ser el rey de burlas de los medios bogotanos que viven convencidos que aquí no servimos para nada. Nos lo tenemos merecido porque cada que se presenta un problema algunos salen corriendo a pedir ayuda al gobierno nacional. Igual pasó ahora cuando los candidatos, importantes y respetables sin duda, corrieron a llamar al papá gobierno para salir del atolladero en que ellos mismos se habían metido.

Hace falta menos insultos y más racionalidad. Necesitamos hacer procesos serios y no improvisar cada cuatro años con candidatos sacados de la manga en los clubes sociales. Ni Rodrigo, ni Susana quisieron someterse a los procesos  de sus partidos, y a última hora decidieron ser “independientes”. Guerrero, dos meses antes, era concejal por el Partido Conservador y Susana Correa, había anunciado públicamente que sería la candidata del Partido de la U. De repente, sin explicación ni motivo conocido, renunciaron a sus nichos políticos y emprendieron el azaroso e camino de la recolección de firmas.

Las firmas son un proceso difícil en el que se deben surtir una serie de requisitos. Que las personas llenen de su puño y letra el formulario, que estén en el censo electoral, que no hayan perdido sus derechos políticos y, por supuesto, que quien firma esté vivo. Se tienen que usar formularios debidamente foliados y con un encabezamiento específico, crear un comité promotor y llevar libros de contabilidad. Y al final se revisa solo una muestra de las firmas. Este mismo proceso se ha aplicado a todos los grupos significativos de ciudadanos en los últimos diecisiete años, entre ellos al del Referendo Reeleccionista que nunca pudo justificar  el origen de los fondos con los que recogieron las firmas y, aún tratándose de Álvaro Uribe, se cayó el procedimiento, porque las normas hay que cumplirlas. Como diría Mockus, no todo vale: así el fin sea bueno, no se puede lograr con atajos o trampas.

En el caso de Cali, la justicia mediática, ha condenando a unos y absuelto a otros. La primera falta que los medios excusaron rápidamente fue el hecho de que los candidatos Guerreo y Correa no denunciaran ante las autoridades pertinentes el intento de fraude que les fue propuesto.

La segunda falta que se obvió de manera inmediata fueron las fallas en la recolección. Que las firmas son correctas dijeron los candidatos y los medios les creyeron sin chistar. Que la Registraduría se equivocó, y los medios aplaudieron sin demora, colocando en la picota pública a la entidad que hace apenas un año llevó a feliz término la elección del presidente Santos. Y finalmente los medios hicieron eco de una afirmación todavía más arbitraria y es la de que sin Guerrero o  Correa, en el debate a la alcaldía no hay nadie más. Todos los que quedan son producto de la corrupción y la politiquería. Es más, algunos medios se han atrevido a señalar, sin la menor prueba, que entre los candidatos restantes se encuentran los responsables de que las firmas se cayeran, bajo el sofisma de que serán beneficiados por la ausencia de estos competidores.

Siento mucho colegas en los medios de comunicación, pero en Cali no todo el que hace política por fuera de estas dos campañas es un corrupto o un inepto. Siento mucho, colegas, pero dejemos que sea la justicia la que juzgue y sean los entes de control los que esculquen las denuncias. Siento mucho colegas pero por muy buenas hojas de vida que tengan Guerrero y Correa, tienen que cumplir las normas y si no las cumplen se tienen que hacer a un lado, porque la Ley es para todos, así llamen al papá Santos para que los defienda.

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