Juicio sumario al periodismo capitalino

25 de mayo del 2019

Opinión de Ignacio Arizmendi Posada

Juicio sumario al periodismo capitalino

En 1872, Claudio Monet pinta una de sus obras más conocidas, un amanecer visto a través de la neblina en el puerto de El Havre, paisaje elaborado a base de pinceladas superficiales, sin detalle, como de prisa, en beneficio del impacto que produjera el conjunto. Cuando la iba a exponer en 1874, uno de los organizadores de la muestra le preguntó cómo podría llamarla: “Impresión, amanecer”, contestó. Quería decir que la obra proyectaba la impresión tenida por Monet al contemplar la alborada. Un periodista encontró que el título casaba muy bien “con la falta de rigor” del autor y sus seguidores, y, al tomar de guía el cuadro, burlonamente se refirió a la exposición como la de “los impresionistas”, pese a lo cual el nombre siguió aplicándose a la tendencia que representaba el genial parisino, figura señera del impresionismo.

¿Qué relación tiene lo anterior con el tema de esta columna, un “juicio sumario al periodismo capitalino”? Es que, en los últimos días, algunos medios periodísticos de Bogotá tuvieron unos comportamientos informativos cuestionables, en mi opinión, que me produjeron una “impresión”, la cual me indujo a formularles, como periodista, oyente y televidente, un juicio sumario según la definición del Diccionario: “Juicio en que se procede rápidamente y se prescinde de algunas formalidades o trámites”. Es decir, un “juicio impresionista”… Como pintaban Monet y sus colegas.

Vayamos a varios de los “paisajes”, expuestos y enjuiciados con mirada impresionista:

  • El viernes 17 de mayo se supo que Jesús Santrich, uno de los comandantes de las Farc, estaba herido en la cárcel La Picota, circunstancia muy divulgada por los medios. Lo grave no fue eso, sino que el programa “Vicky en la W” y el noticiero de Caracol Radio del mediodía emitieron en directo algunas de las expresiones incendiarias e irresponsables de los partidarios del recluso, quienes decían cosas como “el compañero Santrich está gravemente herido, en peligro de muerte, y el gobierno no le ayuda”, “¡vamos a rescatarlo!” o cosas parecidas, lo que pudo precipitar acciones imprevisibles en sus seguidores.

A las periodistas que dirigen ambos programas les recuerdo que en 1967 existía un fuerte y peligroso litigio entre los departamentos de Norte de Santander y Boyacá sobre la jurisdicción en el territorio del Sarare, motivo por el cual, el 3 de mayo, El Espectador recomendaba a sus colegas: “Deberá tenerse especial cuidado en no fomentar ni siquiera del modo más casual e indirecto la emotividad de las gentes que habitan el extenso territorio en disputa y que podrían llegar a sentirse autorizadas, o inclusive alentadas, a realizar actos que atenten contra la tranquilidad y den un giro totalmente indeseable al asunto que se debate”. Consejos que los periodistas deberían tener más en cuenta.

  • Otro “paisaje”: en días pasados, el reportero Nicholas Casey publicó en el New York Times un informe acerca de las directivas de las FF.AA. en el campo de los resultados operativos. La senadora María Fernanda Cabal criticó duramente a Casey y al diario. Pues bien, el lunes 20 de mayo, La W la entrevistó para cuestionar sus críticas, como si no tuviera derecho a hacerlas. Algunos de los periodistas incluso competían en bellaquería con la dirigente, a la que intentaron acorralar por ser del Centro Democrático. La impresión que me dejó el espectáculo fue que en ese programa consideraban que nadie podía disentir de lo dicho por Casey. Impresión que también tuve esa noche con el programa Hora 20 –usualmente contrario a la gestión de Duque–, de Caracol Radio, en el que los cuatro analistas invitados coincidieron en defender el informe del NYT y criticar al gobierno y a los altos mandos. Toditos de acuerdo, como en la escuela de doña Rita.

  • Complemento las impresiones con la que tuve el 25 de abril al ver cómo el Noticiero CMI, al informar sobre la minga en el departamento del Cauca, solo transmitió las visiones y críticas de los jefes mingueros, sin presentar ninguna versión del gobierno Duque. Conducta que el citado noticiero acostumbra tener durante las marchas de los estudiantes o los maestros, entrenados para aprovechar las cámaras y los micrófonos y lanzar toda clase de ataques a Duque, Uribe, el Centro Democrático “y la derecha”.

Culpa de las impresiones. Y culpa de las transmisiones.

A los directores y periodistas de W Radio y de CMI les recomiendo considerar lo que el presidente Carlos Lleras Restrepo afirmaba en Bogotá el 8 de febrero de 1967: “Me atrevería a pedirle a la prensa de oposición que la ejerciera [la oposición] sin perder nunca en cuenta que una cosa es el gobierno y otra cosa es la república. Que hay ciertos intereses que deben estar por encima de los intereses partidistas, de los intereses transitorios de la oposición”.

INFLEXIÓN. Juan Lozano y Lozano, célebre periodista del pasado siglo, solía decir que, en general, “el periodista es un océano de conocimientos a un centímetro de profundidad”. Digamos que era verdad. Pero también que en este siglo 21 los periodistas hemos mejorado “mucho”: nada menos que el doble…

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