Kalmanovitz: ¡No todo vale!

6 de junio del 2011

Difícil creer, para quienes conocemos su audacia intelectual, que Salomón Kalmanovitz haya escrito en El Espectador, la columna “La alianza de la U y el Partido Verde”. Sabemos de su febril militancia en el mockusismo luego de su paso por la ortodoxia troskista, pero confiábamos en que a su edad era difícil que se dejara llevar por las pasiones religiosas que muchas veces invaden el campo de la razón. O lo que Habermas califica como “obstáculo comunicativo” cuando se refiere a la ideología.

Kalmanovitz, con el propósito de terciar a favor de Mockus en el debate del Partido Verde sobre la candidatura a la Alcaldía de Bogotá y su política de alianzas, no escatima esfuerzos para descalificar a Lucho Garzón. Y lo hace mintiendo. Afirma que su gobierno fue una repartija burocrática entre sectores políticos con representación en el Concejo. Habría que preguntarle  por el sector que representaron Carmenza Saldías, en la secretaría de Planeación; Pedro Rodríguez, en la cartera de Hacienda; o Rafael Orduz, en la Presidencia de la ETB, y otros ilustres intelectuales  provenientes de las toldas visionarias.

Es además una calumnia inaceptable insinuar que la problemática y constructiva relación del gobierno de Lucho con el Concejo, que permitió la aprobación de iniciativas tan importantes como la reforma administrativa o el Estatuto de Valorización, fuese el resultado de una negociación clientelista. O responsabilizarlo de los carruseles de la contratación de la ciudad. Olvida que Lucho destituyó a los 20 alcaldes locales cuando descubrió en la contratación local la presencia, que venía de tiempo atrás, de Coopmunicipales en cabeza del hoy sub judice Julio Gómez. Kalmanovitz se anticipa a los órganos de control que precisarán el alcance de las decisiones tomadas por Lucho y las demás administraciones en los hechos que son materia de investigación.

Salomón sabe que es una infamia afirmar que Lucho contrató la Fase III de Transmilenio a favor de los Nule. Sabe que Garzón ejecutó impecablemente la Fase II contratada por Mockus resolviendo con acierto los impases en adquisición de predios y ajustes a los diseños originales. Sabe que entre los ganadores para la construcción de la Fase III están también empresas como Odinsa, Cóndor y el grupo Solarte.

Por eso resulta extraño que ataque a Lucho cuando hasta hace unos meses lo consideraba su aliado en la tarea de convertir a Mockus en Presidente. Sus denuncias de hoy suenan oportunistas. Las dudas sobre Lucho y Peñalosa debió advertirlas en su momento. Y no subirse a las tarimas con ellos a gritar que la vida es sagrada. Tiene que dejar de aplicar la pirinola mockusina: cuando el candidato es Antanas, todos ponen; cuando es otro, todos quitan.

Salomón aplica el todo vale. No tiene reparos en asesorar la administración Moreno que llevó la ciudad a una emergencia ética. Mientras desconoce que fue Lucho quien cuidó la obra de Mockus. Que resolvió adecuadamente el descalabro financiero que del negocio de OLA. Que aplicó el criterio de construir sobre lo construido para hacer de Bogotá una ciudad más igualitaria y solidaria. Que mantuvo la sanidad de las finanzas, gobernando desde una perspectiva de los derechos.

Deshonrar a Lucho de un solo plumazo, es una acción temeraria, no visionaria. Habrá que recordarle al profesor Salomón que en política no todo vale. O pedirle Kalma…… novitz.

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