La agonía de “El Espacio”

La agonía de “El Espacio”

7 de abril del 2017

Fue sin duda alguno el periódico vespertino más poderoso del país durante casi cincuenta años.  A nivel local era el más vendido por encima de los tradicionales “El Tiempo” y “El Espectador”.  ¡Claro! marcó un hito en las costumbres de lecturabilidad de los colombianos por hacer énfasis en la mona semidesnuda, el editorial de la publicación y la crónica roja.

Famoso también el crucigrama de dos páginas. El Rompecocos era el más apetecido. Me correspondió a mí escribirlo en dos oportunidades.  Por sus páginas pasaron grandes y reconocidos políticos como columnistas, vigentes aún; y fueron directores y responsables del éxito de “El Espacio”, en diferentes etapas, Édgar Artunduaga, Édgar Sierra y Alberto Sierra, en dos oportunidades.

El ocaso del periódico comenzó con la llegada de la competencia. Periódicos de formato tabloide como Qhubo, “Extra” y otros más, impresos en full-color y con un diseño más moderno y actual.  Proliferaron y le quitaron mercado al posicionado “El Espacio”.  La crisis del mercado de los medios impresos lo afectó y también conflictos al interior de la organización, que llevaron al heredero a poner a la venta la razón social de la empresa, porque decidió marcharse con su familia a vivir fuera del país.

Después de un tiempo ausente de la circulación, “El Espacio” regresó en un formato más grande y como una de las empresas de Roberto Sper, dueño de otras publicaciones en la ciudad de Barranquilla y la Costa Atlántica, quién lo negoció a la familia Ardila Casamitjana de Santander.

Esta nueva etapa lo mostró debilitado, con un contenido menos agresivo y competitivo, al cual estaba acostumbrado el lector.  Le bajaron el rojo, característico del mismo durante tantos años de su primera etapa, y el perfil cambió.  Lo único que se mantuvo fue el nombre.

Con el cambio de sede, más allá de Facatativá, dónde se ubica actualmente la nueva zona industrial de Bogotá, las cosas se dificultaron aún más.  Las distancias y los trancones en la capital de la república contribuyeron a que los Bogotanos lo sintieran lejano y desconocido. No era el mismo “El Espacio” con el cual crecieron y les abrió los ojos a una realidad desconocida o tapada por los otros medios.  Algunos le permanecieron fieles y lo compraban más por nostalgia que por su contenido.

Como otros impresos “El Espacio” tuvo que enfrentar la avalancha del internet y los medios digitales, que están acabando con la investigación, la crónica, el deleite.

Ahora viene la segunda etapa para el periódico preferido por los colombianos durante mucho tiempo, y es el fallecimiento de su dueño Roberto Sper, hace unas semanas y quién lo mantenía vivo.

A los redactores y gente que labora en el vespertino ya les comunicaron que el impreso no irá diariamente, sino ahora se publicara tres veces a la semana: Lunes, miércoles y sábado, en tanto se define y concreta lo de los sucesores.

Lo cierto es que como van las cosas en los medios no le vemos mucho oxígeno para la vida futura de “El Espacio”, que comienza una segunda agonía y lucha por sobrevivir en medio de tan desaforada competencia.

¿Lo logrará?

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