La chambonada del articulito

14 de febrero del 2011

Aunque el Gobierno  Nacional decidió retirar el articulito que pretendía modificar la edad para que colombianos, hombres y mujeres, tuviésemos derecho a gozar de una pensión de jubilación, la chambonada del equipo económico en cabeza del Ministro de Hacienda ha quedado en evidencia. Al punto que no sabemos si la patraseada del Gobierno fue un gol de Angelino o un autogol de Echeverry.

Recordemos que los Estados de Bienestar del siglo XX instituyeron el derecho a una pensión digna como un asunto de preocupación pública y como un insustituible indicador de desarrollo y consolidación democrática. Recordemos también que el derecho a la pensión está atado a la expectativa de vida de los ciudadanos. Que todo Estado debe asegurar las condiciones fiscales para garantizar dicho derecho. Y que una bandera democrática es precisamente la de una pensión mínima universal.

Sucede que este debate, en nuestros contextos políticos, se aborda casi siempre con una pesada carga corporativista o fiscalista. Desde los gobiernos, la paranoia por la denominada bomba pensional conduce a soluciones de “sanidad” fiscal que reducen drásticamente el tiempo de pensión. La “racionalidad” empresarial que busca reducir los costos laborales, coincide con este tipo de medidas. Y el mundo sindical, al que le debemos lo poco que tenemos en la materia, muchas veces terminó defendiendo el cuestionado modelo de regímenes especiales que hizo de la pensión otro odioso campo de desigualdades.

Mientras tanto las cifras nos recuerdan lo lejos que estamos de los mínimos para asegurar los derechos de la población a una vejez digna, para no hablar de soluciones precarias e indignas como los bonos de 80 mil pesos que le entregan cada mes a los ancianos en las barriadas y veredas pobres del país. Es verdaderamente escandaloso que solo el 4 por ciento de la población de estratos 1 y 2 tenga acceso a la seguridad social y que solo gocen de ella el 27 por ciento de los colombianos, en su mayoría a expensas de los tan cuestionados fondos privados.

Reducir este debate a la edad de pensión, aunque sea un asunto pertinente si reconociéramos un aumento en la expectativa de vida promedio de los colombianos, destila un tufillo de perversidad. Pero lo que si resulta chambón es pretender incluir una reforma pensional en la ley del Plan de Desarrollo del Gobierno Santos que el Congreso empieza a examinar.

Y digo chambón porque la Ley 152 de 1994 que constituye el marco legal para la “elaboración, aprobación, ejecución y evaluación del Plan Nacional de Desarrollo” precisa que el horizonte temporal de cada plan es de cuatro años. Más chambona resultó la explicación que el Ministro dio a los medios de comunicación, cuando para calmar los ánimos dijo sin rubor que este articulito tendría aplicación dentro de 30 o 50 años.  Olvidó también el Ministro que modificar el régimen pensional implica una reforma a la ley 100 de 1.993 y a la 797 de 2003.

Ministro, a veces las arbitrarias pretensiones reformistas malogran la acción de gobierno y parecen verdaderas chambonadas.

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