La Circunscripción de Paz

15 de noviembre del 2015

“Es imprescindible que permitan favorabilidades a las organizaciones políticas armadas.”

Es una verdad de Perogrullo. Un conflicto armado de naturaleza política que no se resuelva por la vía militar, no tiene una solución distinta a la política. Y si lo que buscamos es una solución sostenible y definitiva hay que diseñar fórmulas que aseguren las condiciones prácticas que permitan transformar la confrontación militar por la controversia política civilista. Y a pesar de los avances en pluralismo político y en modernización electoral, nos falta mucho en materias de garantías y equilibrio en la competencia electoral. Una rápida mirada a las elecciones del pasado 25 de octubre así lo confirma.

Por ello es imprescindible acudir a mecanismos como la circunscripción especial de paz que permitan favorabilidades a las organizaciones políticas armadas que se comprometan seriamente en un proceso de paz con el Estado Colombiano. Y ese compromiso serio implica su desarme y desmovilización total y su paso por el marco de justicia transicional que se acuerde entre las partes. Ello mientras avanzamos en los arreglos institucionales en materia de sistema electoral. Y mientras las FARC y el ELN se van adaptando a las nuevas circunstancias de la participación política institucional. Una circunscripción que permita crear un número determinado de nuevos escaños en las dos cámaras del Congreso de la República, en las Asambleas Departamentales y en los Concejos Municipales de los 200 municipios con presencia histórica de las guerrillas, puede ser un instrumento útil y adecuado.

Me han dicho que es una propuesta traída de los cabellos. Les respondo que es traída de nuestra propia historia. El Pacto del Frente Nacional, del que han sido beneficiarios buena parte de los detractores de la propuesta de circunscripción de paz, fue un acuerdo de distribución equitativa de todo el poder público por espacio de 16 años entre los dos partidos, el Liberal y el Conservador, que habían protagonizado el periodo de la violencia bipartidista que a punta de terror cobró la vida de 300 mil colombianos en un país de 5 millones de habitantes.

Más recientemente, en la paz de los noventa, el gobierno de Cesar Gaviria entregó de manera directa, haciendo uso de facultades especiales para lograr la paz, curules a delegados del EPL, el PRT y el Quintín Lame en la Asamblea Nacional Constituyente. En los denominados Diálogos de Caracas el propio gobierno Gaviria discutió con la entonces Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (FARC, el ELN y una fracción del EPL) la posibilidad de entregar 20 curules en la Constituyente. La Constitución de 1991 mediante los artículos transitorios 12 y 13 concedió facultades especiales al Presidente de la Republica para otorgar curules en el Congreso a organizaciones guerrilleras incorporadas en un proceso de paz. Facultades usadas también por Gaviria en el acuerdo con la Corriente de Renovación Socialista en 1.994 cuando se otorgaron 2 escaños en la Cámara de Representantes a este grupo. Y en octubre del mismo año se eligieron 1 concejal y 1 diputado entre los desmovilizados de la guerrilla en cada uno de los municipios y departamentos del país en aplicación de una circunscripción especial de paz creada mediante decreto presidencial.

En nuestra memoria no hay que olvidar que uno de los intentos de paz de las FARC terminó en el baño de sangre de la UP. Dos candidatos presidenciales y 23 parlamentarios en ejercicio cayeron bajo las balas de la derecha militar y paramilitar, la misma que sin desmovilizarse y narcotraficando se pavoneaba de tener el 30% del Congreso y de haber ayudado a elegir y reelegir un Presidente.

Me pregunto si una paz sostenible es posible con el desarme de las guerrillas para traerlas a un escenario electoral adverso en el que serán fácilmente derrotables por el establecimiento político contra el que se levantaron en armas. Y concluyo que NO. La transición de la guerra a la paz pasa por la transición de la guerrilla a la vida política legal y por su permanencia en el tiempo.

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