“La corrupción de un país de lechona y fútbol”

27 de agosto del 2018

Por Felipe Riaño Jaramillo.

“La corrupción de un país de lechona y fútbol”

En un país de pan y circo, o preferiblemente, lechona y fútbol, explicaré a través de este deporte, por qué Colombia perdió el partido ante la corrupción.

En el 2003 en el primer tiempo de un partido entre Dinamarca e Irán, un jugador del equipo iraní confundió el silbido de la tribuna con el del árbitro. Este jugador toma el balón con las dos manos dentro del área del portero de su equipo, haciendo que el árbitro pitara penal a favor del equipo danés.

Después del debate entre los iraníes con el árbitro para que entendiera lo ocurrido, el jugador #20 Wieghorst consulta con su director técnico, acto seguido, él cobra el penal pateando el balón fuera del campo de forma intencional. Sin importar la decisión del árbitro, esta decisión de Wieghorst y su director técnico llevó a que perdieran el partido, pero ganaran el premio “Fair Play” del Comité Olímpico.

¿Por qué Wieghorst decidió con dignidad devolverle la posibilidad a los iraníes en jugar justamente? Bueno, esto se debe a que este jugador viene de un país el cual es considerado el “Menos Corrupto del Mundo”, así que esto es un gran ejemplo de cómo un ciudadano, hijo, padre, esposo y jugador da la mayor lección de todas: el ejemplo.

El gobierno difícilmente podrá combatir la corrupción cuando es el mismo quien la propicia. Pero la corrupción no solo es patrocinada por el gobierno, sino por nosotros que toleramos al corrupto que se pasa los semáforos, al motociclista que deambula en los andenes, el que bota basura al piso, los que sobornan al policía, al que se adelanta la fila al manejar y, a todos aquellos que con este tipo de acciones, corrompen y corroen los valores de toda sociedad.

¿Cuántas acciones de este tipo suceden a diario y no hacemos nada porque ya son propias de nuestra idiosincrasia? Hacer lo incorrecto solo porque los demás lo están haciendo no significa que sea lo correcto. Así que si eres la única persona que al menos puede hacer la diferencia haciendo lo correcto, hazlo. Porque como dijo el Premio Nobel de literatura Rabrindanath Tagore dijo, “ayer soñé con cambiar al mundo pero hoy desperté y me cambié a mi mismo”.

Por ende, hemos aprendido que difícilmente nuestro país cambie con el voto, pero, ¿qué pasaría si tal vez nuestro país cambie con el ejemplo? O mejor aún, yo le pregunto ¿usted qué hubiera hecho su fuera Dinamarca? ¿Habría hecho el gol o hubiera pateado fuera del campo? Piénselo, porque sólo en sus manos está la opción de ganar el partido contra la corrupción.

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