La economía del país, totalmente resquebrajada

9 de noviembre del 2015

“‘Estamos ante lo que yo he denominado el fracaso del modelo económico’.”

La economía colombiana cada vez está peor y no hay claridad sobre la realidad. El Gobierno niega prácticamente las cifras que divulga el mismo DANE y cada vez las condiciones son peores.

¿En dónde estamos?, le pregunté a Eduardo Sarmiento, un economista, desacreditado por quienes otorgan prestigios y generalmente descalifican a quienes se apartan del discurso oficial. Sarmiento fue decano de la economía de los Andes y Jefe de Planeación Nacional. Certero en sus pronósticos, casi todos al principio criticados por “descabellados”. Yo lo consulto con frecuencia en Todelar.

Los indicadores son de una enorme gravedad, En primer lugar -explica- luego de una devaluación cuantiosa, del 60%, las exportaciones caen 32%. Esa devaluación, a la cual se le hizo un gran bombo, no está dando los resultados positivos que se señalaron. En cambio, los negativos están a la vista.

La inflación ha venido aumentando en forma sistemática y este año puede llegar al 6%, mientras veníamos con índices del 3%. El crecimiento económico es más débil, porque está concentrado en las ‘comodities’ (mercancías) y en los servicios, el resto de la economía está decayendo, la industria y agricultura están en un proceso sostenido de caída.

Las últimas cifras de empleo muestran que el empleo, en la industria y en la agricultura, cae en forma considerable, un 2% y 3% . De manera que el empleo se genera en la construcción y en el sector inmobiliario, pero ese crecimiento es de una enorme pobreza, únicamente 0,5%, unas 120.000 personas, inferior al aumento de la población. Por eso llevamos ya cuatro meses seguidos con aumento del desempleo.

Tenemos un Banco de la República totalmente desconcertado. No sabe lo que pasó, aunque es el gran responsable –con el gobierno- de lo que ocurre. No anticiparon la gravísima situación del país hace un año; dejaron que el indicador de la balanza de pagos, que es probablemente el indicador más importante de la estructura de la economía, se debilitara durante años y luego se agravara con la caída de los precios del petróleo y no hicieron nada para evitarlo.

Pues bien, cuando llegan a ese déficit de cuenta corriente, de 6,5%, el más alto del mundo, lo que hacen es dejar que esa escasez se dispare en la forma de una devaluación, la más alta del mundo, que le ha hecho enormes daños a la economía.

Tenemos déficit de cuenta corriente, una devaluación descontrolada, sube la inflación, y se ha generado una gran contracción en el sistema económico. Esa devaluación no ha tenido los efectos buscados en materia del sector externo, ese déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos en lugar de reducirse con la devaluación, lo que tenemos es que cada vez aumenta más.

La economía está totalmente resquebrajada por el déficit de la balanza de pagos, que primero se generó por la revaluación acumulada durante diez años y, luego, por la caída de los precios del petróleo y unas autoridades económicas que no han actuado y que, por el contrario, han dejado que los procesos se agraven en forma cada vez más acentuada.

Cuando se dispara la inflación, el Banco de la República  sube la tasa de interés y todos sabemos que esa alza en la tasa de interés le va a hacer un enorme daño a las ganancias de los empresarios y a la actividad productiva en su conjunto. Enfrentamos un estado de descomposición general de la economía, tal como lo anticipé hace más de un año, un año y medio, y las soluciones que he venido dando no se han adoptado.

La economía está cada vez más desajustada. El déficit en cuenta corriente es el termómetro de la economía, es la relación con el sector externo. Ese déficit en cuenta corriente llegó a 6,5% y va a 7% o 7,5%. Es el resultado en un desequilibrio en toda la estructura de la economía.

Estamos pagando por haber dejado que la economía dependiera, fundamentalmente, de las ‘comodities’ y de los servicios y que la industria y la agricultura se fueran a pique, primero por la revaluación y, ahora, por las acciones adoptadas para contrarrestar esos daños de la devaluación ocasionada por el mismo Gobierno. Mientras ese déficit en cuenta corriente siga aumentando, los efectos sobre la producción, el empleo, la balanza de pagos, cada vez son peores.

Por ejemplo, el caso de las exportaciones es aterrador. El país, durante mucho tiempo, tuvo un aumento de las exportaciones de 5%, 7% o 10% y muchas veces más. Llevamos más de seis meses con caídas mayores de las exportaciones. El último dato es una caída del 42%.

Cuando el Banco de la República actúa y deja que se devalúe el tipo de cambio en lugar de regularlo, eso no mejora las circunstancias, hay una devaluación de más del 50% y esa devaluación, en lugar de mejorar las exportaciones, va acompañada de un deterioro en las exportaciones, de una ampliación del déficit de la balanza de pagos y todo eso tiende a agravarse.

Estamos ante lo que yo he denominado el fracaso del modelo económico, que estaba basado en las ‘comodities’, en el petróleo, que se derrumba, y en los servicios, y que dejó de lado la industria y la agricultura. Ese modelo hizo agua y se manifiesta en todos los rincones del sistema económico y el Gobierno, a estas alturas, no ha reconocido esa realidad y, por eso sus remedios muchas veces resultan peores que la enfermedad. Si usted mira la evolución del empleo, la evolución de la inflación y la evolución de la balanza de pagos, lo que tiene es un estado en el que cada vez son peores la cifras que van apareciendo en la economía, cada vez son peores que las anteriores.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO