La ensoñadora América gringa con look antipático

16 de junio del 2019

Opinión de Fernando Fernández

La ensoñadora América gringa con look antipático

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.” San Agustín

Es desolador observar la sombría y sinuosa política de Trump y concluir, a través de sus estropicios y jactancias, el daño causado al mundo entero. Sus víctimas abarcan ya amplias zonas del planeta. El despojo que ahora este histrión enarbola victorioso y pedante se convertirá en pírrico en el vertiginoso acaecer de la historia que suele ser pendular.

De momento, Trump con sus medidas de chantaje económico, impacta a su electorado local que interpreta sus bravuconadas como símbolo de grandeza, y porque en el corto plazo han producido ventajas económicas. Pero la carrera al ser larga en su desarrollo usual, al menos dos problemas graves fustigarán vengadores contra los EEUU.

El primero, las víctimas de hoy (muchos de ellos países amigos de EEUU) dejarán de ser sus aliados y tornarán revanchistas sus ojos, votos, acuerdos y querencias hacia nuevas posibilidades; China y Rusia son buenos candidatos para este traslado de afectos e intereses, sobre todo porque estos países buscan esta cooptación.

El segundo problema es que los presidentes y gobiernos estadounidenses que por décadas se han esforzado en hacer desaparecer esa imagen de gran imperio arbitrario y explotador, verán aparecer nuevamente esa animadversión contra quien ahora intenta, y en buena medida logra, dominar gracias al poder económico y militar que en la actualidad ostenta. El “Yankees go home”, declinado en nuevos eslóganes e imágenes, reemergerá y causará emoción, adhesión y consenso.

La aversión contra el gringo y todo aquello que representa su poder omnímodo hará irrupción. Cruzadas de oposición y rebelión contra quien ha pretendido someter y humillar porque posee dinero y poder. Los tiempos presentes no están para soportar estos ultrajes sumisamente, en silencio y sin consecuencias.

Y en cuanto a las retaliaciones económicas, también vendrán, a no dudarlo. Cree este dios del norte que sancionar, a su buen querer, con porcentajes arancelarios caprichosos quedará sin respuesta. Yerro, cada perjudicado aplicará una reciprocidad, y los productos gringos se encarecerán, y como consecuencia otros sustitutivos y de precios razonables reemplazarán los que el rubio del norte cree soberbiamente son indispensables y merecen cualquier precio.

China está haciendo lo suyo propio y su enorme mercado ya está endosando una reciprocidad arancelaria y extendiendo, también, su comercio e influencia en otras zonas del planeta que no tienen por objetivo America first, sino Prices First.

Otro ejemplo es México amenazado de enormes aranceles a sus productos de no acatar los dictámenes del mechón dorado, este país estudia respuestas impositivas. Sabe el gobierno mexicano que los Estados exportadores gringos serán duramente golpeados por una baja en su facturación, causando un descontento que se verá reflejado en bajas votaciones en favor de quien ha causado tal disturbio.

Asimismo es ejemplo lo que actualmente sucede con la empresa de telecomunicaciones china Huawei (también ZTE), a la que cree el mechón rubio tener arrodillada al imponerle restricción de acción comercial en EEUU y desproveerla de herramientas que le son indispensables presentemente. Es así como le introdujeron limitaciones al uso del sistema operativo Android para sus teléfonos celulares. Una victoria temporal que se traducirá a la postre en lo contrario: China desarrollará un sistema operativo propio que reemplazará a Android, con lo cual este sistema no será necesario y la dependencia gringa desaparecerá. Eso mismo ocurrió internamente en EEUU: el monopolio de Apple con su sistema IOS fue desactivado, Google creó Android que ahora domina el mercado. Es cosa de tiempo y no muy largo.

Pero lo que poco se dice es que la verdadera apuesta es el nuevo estándar de telecomunicaciones 5G; una tecnología que regirá nuestras comunicaciones para mejorar y ampliar extraordinariamente los servicios prestados y las velocidades de transmisión de datos. Los gringos no desean quedarse fuera de este mercado ni con poca tajada, por eso están en gran pugna contra Huawei dado que esta empresa está más avanzada en la implementación de esta nueva tecnología.

Con Europa las relaciones no son mejores, los ataques económicos son frecuentes, y la amenaza de desmantelar la OTAN ondula como espada damocliana sobre el continente. Controvirtiendo esta amenaza los europeos ya comenzaron a organizar una fuerza de defensa propia, ante lo cual e incoherentemente nuevas amenazas del bucle blondo pretenden incomprensiblemente imponer su participación para ejercer hegemonía.

Y ¿qué ha logrado el mechón amarillento en materia de relaciones exteriores, aparte de gran show y aspaviento? Francamente entre poco y nada, en cambio sí una acopio avanzado de odios. ¿Ha conseguido acaso con tanta ostentación narcisista descontinuar el programa atómico norcoreano o terminar con su dictadura, o al menos atajar la creciente venezolana? Definitivamente no. Su proceder se queda en grandes declaraciones, sin consecución alguna.

En cambio sí, está creando un desorden mundial cuyas consecuencias pueden llegar muy lejos: la problemática en Medio Oriente es un polvorín; la turbación causada en Irán ya produjo la retoma de su programa nuclear; los permanentes ataques a los países europeos cierran el mercado y los tratados existentes. Lo más grave: ha roto con el empeño de tantísimos años que fructificó en acuerdos internacionales de comercio, de paz, de defensa y de salvaguardia ecológica del planeta.

Una América gringa y con look antipático, plagada de deslealtades, de cambios permanentes de opinión, de insultos, de mentiras y componendas, perjudica grandemente el ejercicio de su liderazgo, de su economía y de la solidificación y continuidad de su supremacía. Estas sí son las trompetas apocalípticas que el rubio de marras está haciendo torpemente rugir en contra suya y de su país.

Es entonces mal cálculo el de Trump, arremeter contra el mundo, cosechar tantas enemistades, acumular desamores y suscitar revanchas; no conviene a una América gringa que se quiere gendarme del mundo, modelo de democracia, líder honorable, tecnológico y económico izar una faceta de antipatía; tal proceder sólo contribuirá a desmontar su hegemonía, es cosa de tiempo, y no de mucho. America First is becoming America unfriendly, unpleased.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO