¿Dos bandos dentro de las Farc?

15 de mayo del 2011

La fractura de las Farc

Aunque los medios han registrado con sumo cuidado y detalle la disidencia “minoritaria” que se presentó al interior del Partido Verde (biche) esta semana, por cuenta del apoyo que el expresidente Uribe le ha dado al candidato Peñalosa para la Alcaldía de Bogotá, no han dicho mayor cosa, ¿o nada?, sobre una fractura más profunda y trascendental para Colombia: aquella que se presenta en las Farc-EP, organización que tanto daño le ha hecho a este nación.

Pues mientras los verdes no encuentran consenso sobre los apoyos para la alcaldía de Bogotá, las Farc no han podido ponerse de acuerdo sobre el futuro y los métodos de la organización, lo que implica que existe una profunda división de intereses entre los miembros más prominentes y rechazados por el pueblo de este grupo terrorista. Sin embargo, se han cuidado en que el discurso externo parezca ser homogéneo, como buenos publicistas de una marca que les deja réditos económicos y políticos en sectores extremistas de la izquierda mundial.

Recordemos que tras la muerte de Marulanda, su sucesor no logró constituir suficientes apoyos reales por parte de sus congéneres del secretariado; fue solamente por respeto a la memoria de su fundador y símbolo, Tirofijo, que todos respetaron la designación que, de antemano, éste había hecho sobre la persona de Cano. Pero el tiempo hizo de las suyas, como siempre, y las diferencias de criterios se desbordaron de forma inconmensurable. Hoy las Farc tienen dos grandes líneas distintivas que están viviendo una novela policiaca o tipo thriller, al mejor estilo de Poe o Wallace, en la cual  intrigas, misterios, desconfianza y traiciones son el común denominador de sus, supongo, atenuantes jornadas.

Una de las divisiones de las Farc está liderada por Alfonso Cano. Esas sí son sus Farc, las que comando y dirige, en otras palabras, Cano no es y no creo que llegue a ser el máximo líder de la organización, ya que la mayoría de sus mandos no le reconocen hoy esa distinción. Esta línea se distingue por ser profundamente marquetaliana en sus convicciones y doctrinal en sus posiciones. Valora como trascendental el trabajo de masas y organizaciones en las zonas de confrontación, con el objetivo pragmático de ganarse el corazón y las mentes de los pobladores. De este segmento hace parte Pablo Catatumbo, Mauricio “El Médico” y probablemente Joaquín Gómez.

Adicional a ello, no comparten la “filosofía” de la Revolución Bolivariana de Venezuela ni la cercanía con el presidente Chávez. Sin embargo, sí son bolivarianos en su ideología como lo demuestra el hecho tajante de la fundación del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, por parte de Cano, en plena zona de distención. No obstante Bolívar descartaría que cualquiera de estas dos visiones mal copiadas, fuera la suya.

La otra parte de la organización es manejada por los que podemos llamar “Chamos” por su permanencia comprobada en Venezuela. Se trata, entonces, de Iván Márquez, Timochenko, Grannobles y Granda principalmente. A diferencia de los otros, los “chamos” sí quieren importar al país el modelo venezolano de Chávez, en el mediano plazo, y están dispuestos a aplicar la línea gramsciana para la toma del poder en Colombia. Estos son los frescos, los light, aquellos que hacen la guerra desde las fronteras, descansando en grandes las haciendas venezolanas. Además, gracias al buen trato del camarada teniente coronel, han logrado obtener inclusive cédulas venezolanas y vivir bajo el amparo de sus normas, las cuales obedecen parcialmente, sin respetar las de este lado de la frontera. Esa es la guerra asimétrica que nos proponen los terroristas de las FARC.

Algunas pistas muy interesantes existen frente a esta realidad de las Farc. Por ejemplo, ya Cano regañó fuertemente a Grannobles por estar a “ese” lado de la frontera y no combatiendo “aquí” donde está la guerra. Pero lo más grave, sin duda, son algunas revelaciones confiables de un desmovilizado de importancia “en el tema de masas y organizaciones” de las FARC, que afirma con absoluta convicción  la existencia de un plan de Márquez para “espiar” a Cano, con el fin de estar enterado de sus movimientos y de esta manera poder, quien sabe, diseñar alguna astucia o perfidia contra su “camarada-comandante”. Definitivamente las intrigas y engaños ya están a la orden del día al interior las Farc.

No soy idealista para pensar que por esta razón las Farc se van a acabar, entre otras cosas porque sus estructuras políticas subrepticias son muy fuertes, tanto en el exterior como aquí mismo, pero esta división puede confirmar que el cuento de un secretariado fuerte y uniforme que nos han tratado de vender como verdad absoluta, a través de Anncol como de otras “fuentes” reconocidas de las Farc, no es tan cierto. Claro, no se puede negar que el sistema colegiado funciona, pero desde el punto de vista estructural, sin embargo los liderazgos internos van menguando y la capacidad de cohesión se empieza a ver resquebrajada.

Tenemos entonces dos grandes corrientes enfrentadas al interior de las Farc con consecuencias todavía no muy claras para el futuro de la organización, pero que pueden fácilmente generar choques y confusión en la guerrillerada raza e inclusive en los mandos medios. La desconfianza puede apoderarse de los cabecillas ya no sólo por posibles infiltrados de las Fuerzas Militares, sino también por espías internos de cada una de las corrientes presentes.

En ese sentido, podemos afirmar que en esta Colombia tan tropical y compleja, mientras que los verdes arman su teoría conspirativa de un supuesto plan de Uribe para aplastar sus posibilidades de quedarse con la alcaldía de Bogotá, las Farc comienzan a escribir un  nuevo capítulo de su novela tipo thriller, en el cual Cano ya no sólo sueña con las aspas ruidosas de los helicópteros y el ruido silencioso del avión fantasma, sino que ahora sufre de un incómodo insomnio, esperando la puñalada en la espalda, tal cual lo presentía Julio César al entrar al Senado de Roma, en la Curia del teatro, el día en que Bruto, su cuasi-hijo, acabó para siempre con su vida. La pregunta es entonces ¿Quién será el Bruto de esta historia?

Escolio. Parece que a nadie le ha interesado la preocupante denuncia del Registrador Nacional sobre la inscripción atípica de cédulas en varios municipios del país, entre los cuales se encuentran San Vicente del Caguán, Bosconía, Puerto Boyacá, Líbano, entre otros tantos. Es indispensable, entonces, que los órganos de control estén atentos a este extraño fenómeno.

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@javierflorezh

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