La joya de la corona

16 de diciembre del 2015

No sabemos quienes son manejan los hilos de las marionetas que gobiernan cada país de Latinoamérica.

La joya de la corona no es el tal galeón, no valdría la pena ocuparse de la nueva jugarreta de Santos con la que quiere despistar la opinión pública pretendiendo gobernar como si estuviera a cargo de la primera página del periódico que fue de su familia.

No es a esa joya a la que me refiero sino a Colombia. No se contentarán con un pedazo de ella, la quieren enterita y por ahí van sus pasos. Entre sus hábiles maquinaciones estuvo hacerse a Venezuela, estrujarla hasta la última gota para fortalecerse financiera y estratégicamente sin que les costara gran cosa (el sufrimiento del pueblo venezolano les importa muy poco). Ahora pueden darse el lujo de permitir un triunfo (¿triunfo?) de la oposición (¿oposición?) para apagar el fuego que anunciaba una Primavera Latinoamericana y tranquilizar, no sólo a los sufridos venezolanos sino a los ciudadanos del mundo entero y muy especialmente a los colombianos, mostrándose como una democracia (¿democracia?) participativa.

A quienes consideran que lo mejor es no hacer nada para ver si las cosas pasan por agache, es decir a muchos venezolanos y colombianos que pregonan que el socialismo del siglo XXI se acabará pronto por obra y gracia del destino y que no se requiere sino esperar, a ellos se dirigen quienes otorgaron el triunfo (¿triunfo?) en las urnas a los opositores (¿opositores?) para que esos ciudadanos vuelvan a ocuparse de sus asuntos y no pretendan desviar el curso ya trazado por ellos.

¿Caeremos en el engaño? A pesar de estar ya creciditos no dejamos de ser unos ingenuos y apaciguados borregos. Habiendo visto pasar tanta agua bajo el puente seguimos considerando que, si mantenemos la esperanza, todo se arreglará y no necesitaremos mover un dedo.

Venezuela ha sido un peldaño, Colombia es la meta, la joya de la corona. Por su situación geopolítica ha sido el blanco al que han apuntado desde hace más de medio siglo. En Colombia nace la cadena montañosa que amarra a los pueblos de América atravesando Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú y Argentina. En ninguna otra parte del mundo, sino en Colombia, han mantenido viva a la guerrilla con tanto ahínco quienes la crearon, ahora la vemos más viva que nunca.

¡Hay vientos de cambio! Proclaman quienes creen que las plagas se atacan dejándolas tranquilas para que no se enfurezcan y que tan sólo basta esperar a que se vayan o desaparezcan por su propia voluntad. ¿Podremos ser más ilusos? Nos tranquilizan con que en Argentina ganó Macri y en Venezuela la oposición; nos aseguran que comienza una transición (¿transacción?) y nos preguntan si podríamos terminar mejor el año invitando a festejar este diciembre de un extremo al otro de América del Sur.

Muy sagazmente apagaron el fuego, de Primaveras no veremos por acá pero si viviremos una dura resaca luego del festejo.

¿Quiénes apagaron el fuego? Algunos hablan de una poderosa organización que se llama el Foro de Sao Paulo compuesta por personajes con inmensa habilidad para camuflarse e infiltrarse en todas las capas de la sociedad con el fin de establecer un macro estado narcoterrorista. Otros especulan sobre la existencia de un grupo con mayor poder al que responde ese foro.

Sea de una manera o de otra lo cierto es que resalta la habilidad de los personajes tan siniestros que están detrás de la toma de Colombia que ni siquiera sabemos quienes son los que manejan los hilos de las marionetas que en este momento gobiernan (¿gobiernan?) cada país de nuestra dolida Latinoamérica.

Eso de ser presidente de uno de estos países sin el apoyo de ellos (¿quienes?) es muy poca cosa, pero con su apoyo se transforman en “lideres” que están cambiando el rumbo de la historia.

Iniciamos hoy la Novena de Navidad y las fiestas de fin de año pero… ,ya llegó el aguafiestas, pasamos por un momento  supremamente grave y presenciamos como los pasos se aceleran para llevarnos donde no habrá posibilidad de dar marcha atrás.

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