La mediación de Angelino y su constituyente

8 de agosto del 2012

Cuando existe un conflicto entre dos fuerzas políticas que puede generar algún grado de inestabilidad, está bien que surjan propuestas de mediación para ayudar a calmar los ánimos. Eso es pensar en el bien común, porque lo que menos le conviene al país es otra guerra, esta vez de parte de los padres de la […]

Cuando existe un conflicto entre dos fuerzas políticas que puede generar algún grado de inestabilidad, está bien que surjan propuestas de mediación para ayudar a calmar los ánimos. Eso es pensar en el bien común, porque lo que menos le conviene al país es otra guerra, esta vez de parte de los padres de la Patria. No obstante, por muy positiva que resulte esa mediación, antes de aceptarla es bueno ver quién la va a liderar y cuál es su propuesta. Justamente por esto dudo mucho que el vicepresidente Angelino Garzón sea la persona ideal para llevar a cabo la misión que pretende acabar con el enfrentamiento entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe Vélez.

Si algo ha demostrado el vicepresidente Angelino Garzón es no comulgar con lo que hace y dice su jefe, el presidente Juan Manuel Santos. Por tanto, era de ahí que la idea de convocar a una asamblea nacional constituyente, pensada no desde las necesidades de la sociedad entera, sino desde los antojos del expresidente Uribe contara con su respaldo, porque es claro que este apoyo le daría pantalla, algo que a Angelino le encanta ganar a base de imprudencias.

El problema es que por ganar pantalla apoyando una idea propuesta por un sector que, más que querer el bien del país, se ha dedicado a buscar la impunidad judicial en los procesos que cursan en contra de sus amigos, Angelino Garzón puede estar enterrando la posibilidad de que en Colombia se haga justicia en los casos de parapolítica, chuzadas del Das, agroingresos seguro, farcpolítica, Dirección Nacional de Estupefacientes, carrusel de la salud, carrusel de la contratación en Bogotá, etc., en los que se encuentran políticos de talla nacional, en su mayoría de corte uribista,  que de una u otra forma podrían influir para que en esa posible constituyente se aprueben normas que les favorezcan.

Nada mejor para quienes están en la cárcel purgando penas por valerse de su posición política que se convoque a una constituyente que discuta los nuevos procedimientos que en materia de justicia han de regir al país. Claramente pondrían todo su capital político y electoral a favor de personas cercanas, para que sean ellas las que lleguen a este órgano a darle aprobación a las boletas de salida de quienes ya están presos, y archiven los procesos de quienes están pendiente de fallos.

Me pregunto si Angelino Garzón se ha puesto a pensar ¿quiénes serán las personas que escojan Dilian Francisca Toro, Álvaro García, Andrés Felipe Arias, Samuel Moreno, Juan Carlos Martínez?, etc., para que aspiren a esta asamblea nacional constituyente, no con el ánimo de ayudar a seleccionar el sistema judicial que más le sirva al país, sino para que les arreglen sus procesos a través de normas, como sucedió con la reforma a la Justicia, que en primer lugar, de manera solapada revivía la inmunidad parlamentaria y en segundo lugar, les daba la libertad inmediata a los políticos presos en la cárcel. Proceso en el que curiosamente el expresidente Uribe pasó de agache, porque favorecía a los amigos que él, como primer mandatario, quiso enviarles salvavidas.

Me pregunto también si Angelino Garzón se ha puesto a pensar, si esta idea de convocar a una constituyente es un nuevo intento del expresidente Uribe de enviarles otro salvavidas a sus amigos en cautiverio, porque es raro que durante su gobierno haya operado el mismo sistema judicial que hoy rige a Colombia, y no se le haya ocurrido esta propuesta para ese entonces, sino justo ahora cuando el intento de impunidad política judicial que traía la fallida reforma a la Justicia, gracias a Dios, no se pudo llevar a feliz término.

Y por último, me pregunto por qué Angelino Garzón, quien debería dar muestra de fidelidad y lealtad al gobierno que lo eligió como Vicepresidente de la República, opta por el camino de ser una especie de títere del uribismo, apoyando una propuesta que podría ser lesiva desde todo punto de vista para el sistema judicial de nuestro país. ¿Cuándo será que este señor ha de entender que la sociedad no lo puso en ese cargo para que tuviera contento al expresidente Uribe, sino para que de una u otra forma ayudara a los colombianos del común?

Cambiando de tema, también me pregunto qué estarán pensando los padres de familia que tienen a sus hijos en tratamiento por adicción a las drogas, luego de escuchar la propuesta del alcalde Gustavo Petro de instalar centros para el consumo de sustancias psicoactivas. ¿Será que les gusta la idea?

@sevillanojarami

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