¡La palabra sí vale!

¡La palabra sí vale!

7 de febrero del 2019

Devolver la confianza y la credibilidad en las instituciones es un compromiso diario entre quienes hacemos política de una manera distinta, pues la ciudadanía ha comenzado a jugar un papel más participativo, y poco a poco ha aprendido a conocer e involucrarse más en la dinámica del país. Sin embargo, ¿qué clase de confianza podemos inspirar si la palabra, nuestro patrimonio político más importante, es utilizada cada vez con mayor desdén?

El martes pasado, ante la plenaria del Concejo de Bogotá, quedó demostrado una vez más cómo muchos miembros de la clase política tradicional prefieren quebrantar su integridad a favor de otros intereses, sedientos por la perpetuidad en el poder, y temerosos de perderlo. La coalición mayoritaria de gobierno se rompió en la puja por la presidencia del cabildo para este año, y que por derecho le correspondía al Partido Verde, y que terminó en manos del Partido de La U. La coalición no se fraccionaba desde 1991.

La otra cara de la moneda fuimos los concejales de distintas bancadas e ideologías, centro, derecha e izquierda, que dimos valor a nuestra palabra, y votamos por mantener los acuerdos políticos a los que llegaron las bancadas al inicio del gobierno distrital. Es esta misma palabra la que llegarán a oídos de los ciudadanos, de quienes pediremos –mirándolos a los ojos- la confianza para que depositen su voto en las próximas elecciones. Aquí la pregunta es: ¿en quién podrán confiar?, cuestionamiento que cada ciudadano puede empezar a responderse desde ya.

Y es que, no obstante la indignación que me genera hoy este panorama, no se aleja para nada de la percepción que tienen algunos bogotanos sobre los políticos y sus instituciones. Según la encuesta de Cultura Ciudadana de 2018, el 86% de las personas considera que más de la mitad de los funcionarios públicos son corruptos.

Así las cosas, no es un tema menor el llamado que hago hoy por el incumplimiento de la palabra, y ojalá ante este tema fuéramos más los indignados, pues involucra los valores con los que estamos construyendo nuestra sociedad. La integridad es la piedra de toque de la lucha contra la corrupción que tanto nos ha golpeado en los últimos años, y por la que muchos se preguntan diariamente cómo poder combatir.

Para mí no cabe duda que la palabra debe honrarse. Cuando tomamos el camino de la vida pública o de la política en servicio de otros, los bienes más preciados son la integridad de palabra y acción, y su coherencia en el tiempo. Lamentablemente, muchos de quienes gozaron en el pasado de los acuerdos, y estuvieron a la cabeza del cabildo durante 3 años, hoy les dan la espalda. Si un político no les cumple a unos pocos colegas, mucho menos le va a cumplir a los ciudadanos de a pie.

Mi llamado de atención no es porque la Alianza Verde no haya obtenido la presidencia, sino porque lo que está en juego es la coherencia para abordar las discusiones venideras sobre el nuevo plan de ordenamiento territorial –POT, y la próxima campaña a la alcaldía de Bogotá.

Cumplir la palabra fue un ejemplo que quisimos dejar como bancada para enviar un claro mensaje a la ciudadanía: el Partido Alianza Verde está comprometido para conformar el siguiente gobierno de la ciudad, y sólo gracias a la confianza entre votantes y políticos, donde LA PALABRA SÍ VALE, es la forma en la que esperamos estar todos del mismo lado en la construcción conjunta de ciudad.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.