La pequeña reina que murió en el sótano

8 de abril del 2011

Una niña de seis años cuya máxima prioridad es ser reina de belleza infantil no sólo es muestra de una sociedad decadente y borracha con infamia, también es casi irreal. Una niña de seis años maquillada, con medias de seda, entaconada, peinada con volumen y con un vestido de gala es como una imagen para una postal de un parque de diversiones donde todo es un sueño. Parece ficción. Y es por esto que el asesinato de JonBenet Ramsey, la reina de belleza infantil, es como una película de terror filmada en el garaje de la casa de al lado.

Unos días antes del 25 de diciembre de 1996, JonBenet Ramsey jugaba en la casa de una amiga y le dijo a la mamá de la niña que Santa Claus le había dicho que vendría a visitarla en secreto después de la Navidad. Era un secreto y no debía contárselo a nadie.

La familia Ramsey salió de su casa en Boulder, Colorado, hacia las cinco de la tarde. Iban a una cena de Navidad donde unos amigos. Esa noche, el 26 de Diciembre de 1996, John, Patsy, Burke y JonBenet volvieron a su casa alrededor de las nueve de la noche. Patsy empijamó a su hija y la acostó, Burke jugó un rato más con sus juguetes nuevos y después se fue a dormir. Entre las nueve y media y las diez de la noche, Patsy se fue a la cama y no se dio cuenta cuando John – su marido-  se tomó su Melatonina de todas las noches y se acostó.

La familia Ramsey vivía en una casa de tres pisos y un sótano. Era una casa muy grande en uno de los barrios más exclusivos de Boulder, una ciudad hippie de escaladores, a pocas millas de Denver, al pie de las Rocky Mountains. El cuarto de JonBenet quedaba en el segundo piso -en un ala de la casa- al otro lado del cuarto de su hermano, que quedaba en el ala opuesta. En el tercer piso, directamente encima del cuarto de JonBenet, era el cuarto de John y Patsy.

Entre la media noche y las dos de la mañana, Melody Stanton, una vecina de la familia Ramsey que dormía con la ventana abierta, se despertó con los gritos de una niña chiquita. Melody le dijo a la policía que oyó un grito desesperado y lleno de terror, y que inmediatamente supo que se trataba de JonBenet.

Por ahí a las cinco de la mañana, John y Patsy se despertaron. Debían arreglarse porque esa mañana se iban de vacaciones. John se metió a la ducha mientras Patsy se vestía. Después ella bajó al primer piso de la casa y al pie de las escaleras se encontró una carta de tres hojas escrita en papel membreteado con su nombre, con un marcador Sharpie negro que ella guardaba en su escritorio. Era una nota de rescate. La siguiente es una traducción de la nota que fue publicada por CNN:

¨ Sr. Ramsey: ¡Escuche cuidadosamente! Somos unos individuos que representamos a un pequeño grupo de residentes extranjeros. Respetamos sus negocios, pero no el país donde los desarrolla.

En este momento tenemos a su hija. Ella está sana y salva, y si usted desea que esté viva en 1997, debe seguir nuestras instrucciones al pie de la letra.

Usted retirará $118.000 de su cuenta. $100.000 serán en billetes de $100 y los $18.000 restantes en billetes de $20. Asegúrese de llevar un maletín del tamaño adecuado al banco.

Cuando llegue a casa, pondrá el dinero en una bolsa de papel café. Lo llamaré mañana, entre las 8 y las 10 de la mañana, para informarle sobre la entrega del dinero. La entrega será exhaustiva, así que le recomiendo que descanse. Si vemos que recoge el dinero temprano, podríamos llamarlo luego para arreglar una entrega anticipada del maletín, liberando tempranamente a su hija.

Cualquier desobediencia a mis instrucciones traerá como consecuencia la ejecución inmediata de su hija. Tampoco le serán entregados sus restos para darle un funeral apropiado. Le aconsejo que no provoque a los dos señores que guardan a su hija, pues usted no es de su gusto particularmente.

Si le cuenta a alguien sobre su situación, ya sea a la policía o el FBI, traerá como consecuencia la decapitación de su hija. Si lo vemos hablando con un sabueso, ella muere. Si le alerta a las autoridades del banco, ella muere. Si el dinero está falsificado o intervenido de cualquier modo, ella muere. Puede intentar engañarnos, pero tenga en cuenta que nos son familiares las contramedidas y tácticas de la aplicación de la ley.

Usted tiene un 99% de posibilidades de matar a su hija si trata de ser más astuto que nosotros. Siga las instrucciones y tendrá un 100% de posibilidades de tenerla de vuelta. Usted y su familia están bajo vigilancia constante, al igual que las autoridades.

No intente idear un plan, John. Usted no es el único codicioso merodeando, así que no crea que matar sea muy difícil. No nos subestime, John. Use ese buen sentido común de ustedes los sureños. ¡Todo depende de usted, John! ¡Victoria!  S.B.T.C.¨

Patsy subió las escaleras corriendo hasta el segundo piso, hacia el cuarto de JonBenet, y cuando abrió la puerta gritando su nombre, no la encontró. Corrió al tercer piso hasta el baño de su cuarto, le contó a John y entonces llamaron a la policía. Después se comunicaron con dos parejas de amigos, y cuando éstos llegaron, John y uno de ellos recorrieron la casa y bajaron hasta el sótano. John encontró el vidrio de una ventana roto, pero asumió que se había roto el verano anterior y volvió a subir al primer piso a esperar a la policía.

Cuando la policía llegó, le dijeron a John que volviera a recorrer la casa para ver si notaba algo, cualquier cosa extraña. Le dieron, a él y a su amigo, instrucciones específicas de que no tocara nada, no debía alterar el orden de nada. John automáticamente volvió al sótano y esta vez forzó la puerta de un cuarto que no había  logrado abrir la primera vez que bajó, antes de que llegara la policía. En el cuarto encontró el cuerpo de JonBenet acostado boca arriba en el piso, tapado con una cobija blanca, cinta pegante sobre la boca y las manos sobre la cabeza, amarradas con una cuerda de plástico. Tenía puesta una camiseta blanca con una estrella hecha con lentejuelas plateadas y calzones. John le quitó la cinta de la cara y trató de soltarle las manos, pero no logro deshacer el nudo. Entonces la cargó hasta el primer piso y la puso otra vez en el suelo, sobre la alfombra. Uno de los policías se acercó y John le preguntó si estaba muerta. Efectivamente, estaba muerta.

A JonBenet Ramsey la amarraron, la golpearon hasta que le partieron el cráneo, la violaron y la estrangularon con una cuerda de plástico a la que le enredaron un palo de madera de unos veinte centímetros que usaron para hacer un torniquete.

Desde un principio, como en todos los casos en que la víctima es menor de edad, la policía concentró la investigación del crimen en John y Patsy Ramsey, los padres de la víctima. John y Patsy eran sospechosos y testigos a la misma vez, y por esto contrataron a un grupo de tres abogados, casi los mejores abogados del país. La  teoría de la policía era que Patsy había perdido la paciencia con JonBenet, porque la niña todavía se orinaba en la cama. Entonces la había golpeado, quizá la mató sin la intención de hacerlo, y después planeó un secuestro. La policía encontró borradores de la nota de rescate en la caneca, y el marcador con que se escribió la carta en el cajón del escritorio de Patsy.

John y Patsy, asesorados por su equipo de abogados, le dieron a la policía pruebas de pelo, sangre y escritura, y se reunieron con ellos dos veces para contestar algunas preguntas. Hicieron, estrictamente lo que la ley dicta, y no hicieron nada que la ley no los obligara a hacer. Así es que durante los primeros cinco meses no le concedieron una entrevista a la policía, en cambio si le dieron una entrevista a CNN. Puede decirse que a pesar de afirmar su inocencia, John y Patsy Ramsey no colaboraron todo lo que hubieran podido con la investigación de la policía.

Tampoco ayudó el hecho de que la escena del crimen fue absolutamente contaminada, lo que quiere decir que antes de que llegara el grupo de investigadores de la policía, John, Patsy, Burke y las dos parejas de amigos manipularon toda la evidencia, lo que confundió los resultados de la investigación. A finales de los años noventas la tecnología no estaba tan avanzada como ahora. Entonces no se hicieron muchos tests de ADN que hubieran demostrado que John y Patsy Ramsey no tuvieron nada que ver con la muerte de su hija.

Hoy en día existe una técnica en la que pueden sacar ADN de una persona que haya tocado a otra. Lo sacan de la ropa de la persona que ha sido tocada; es algo que no se hacía antes. La policía encontró muestras de ADN de un hombre blanco no identificado en los calzones y la pijama de JonBenet. Inicialmente pensaron que el ADN en los calzones podía pertenecer a la persona que había cosido los calzones en la fábrica de origen. Esta teoría perdió validez años más tarde cuando encontraron el mismo ADN en la pijama de la niña, lo que demostró la inocencia de los padres de JonBenet.

Hay más pruebas que indican que una o dos personas se metieron a la casa: Encontraron la huella de una bota (que no han relacionado con los Ramsey y ninguna de las 400 personas que alguna vez entraron a la casa) en el piso del sótano, junto a la ventana por donde entraron. Había una huella de una mano en una pared, y un pelo púbico de un hombre blanco no identificado, en la cobija que estaba tapando el cuerpo de JonBenet.

Y, en la casa de los Ramsey no encontraron el tipo de cinta que usaron para taparle la boca a la niña.

Quince años más tarde, el caso sigue abierto. Patsy Ramsey murió de cáncer en los ovarios y aún no encuentran a la persona responsable de este crimen. Parece mentira, parece imposible. JonBenet Ramsey es un ejemplo de todo lo que no debe ser. JonBenet debería haber jugado con plastilina, papel, marcadores, pegante y tijeras, en lugar de estar desfilando disfrazada de femme fatal miniatura, como un pedazo de carne colgando de un gancho de metal en una carnicería. JonBenet debería haber tenido una vida privada como la gran mayoría de niños, para no llamar la atención de los monstruos que la mataron.

Twitter @Virginia_Mayer

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