La pobreza de Petro y el poder moral de Uribe

Foto: Leonel Cordero/KienyKe.com

La pobreza de Petro y el poder moral de Uribe

30 de marzo del 2017

Los oyentes que seguían la entrevista con el exalcalde Gustavo Petro casi terminan llorando, tras su confesión dramática con voz entrecortada y lágrimas en los ojos:

-Que ha puesto en venta su casa, su único patrimonio,  porque está ilíquido y sin puesto, que le debe al banco, que su situación calamitosa invita a la caridad pública, mientras lo eligen Presidente y resuelve la crisis.

¡Pues que le pida a su cuñado que se volvió millonario¡ gritó la tía Elisa, que escuchaba la confesión quejumbrosa del Petro humilde, ella que también ha rabiado con el Petro soberbio y agresivo.

Todo es relativo y discutible, intervino en doctor Si-No, mi abogado de cabecera. Es posible que su cuñado, su familia y algunos subalternos se hayan enriquecido en la administración, a lo mejor a sus espaldas. Lo cual no quiere decir que Petro tenga una caja fuerte de donde saque dinero a diario y por montones, como si fuese mafioso.

-Quizá Petro es tan pobre como Roberto Prieto cuando dijo que no tenía un solo bien, sin aclarar de inmediato que en Colombia, porque a los pocos días lo encontraron millonario en Estados Unidos. Claro que Petro no es tan bobo para mentir tan groseramente. ¿O sí?.

Pensemos que el ex alcalde tiene un problema de iliquidez, él, sólo él, no su familia. Es decir que no se va a morir de hambre ahora en campaña. Pero que sea pobre no se lo cree nadie. Tal vez si, tal vez no, porque mientras los amigos dicen que anda con la verdad, sus críticos señalan que engaña como en todo y que de embuste en embuste se disputará la Jefatura del Estado.

¿Es pobre Petro? O el pobre Petro está armando esa radio-novela para pintarse un lunar de sencillez después de la foto con zapatos Ferragamo, que le envió la mamá –fruto de sus ahorros- desde Canadá donde se vio obligada a refugiarse por las amenazas contra su hijo?

Digamos que sí y que no, insiste mi abogado, el doctor si-no. Habría que pedirle que publique su declaración de renta, que tampoco asegura nada, porque los contadores se encargan de las mentiras. Es posible, como pasa con regularidad, que se insolvente para no pagar. Y en el caso de los políticos todos ceden sus propiedades para evadir controversias sobre su enriquecimiento seguro.

En el caso de Petro las opiniones se dividen entre quienes le creen su pobreza y quienes se burlan de la pantomima planteada. Ambos tienen razón, sentencia el doctor Si-No, experto en creer que la verdad está aquí y allá, en mayor o en menor medida. Y como la justicia y los organismos de control se demoran tanto en establecer certezas, pues pensemos que otras noticias nos harán olvidar cualquier truculencia.

El caso de Uribe

 El otro tema por discutir es sobre la marcha contra la corrupción que organiza el uribismo, le planteo al doctor Si-No, quien tiene lista la perorata para defender a amigos y contradictores, así como a los políticos se les dice “buenos días” y arrancan su discurso.

-Si bien es cierto que Alvaro Uribe es una potencia moral, según sus más fanáticos seguidores, también lo es que nadie tiene más rabo de paja, según sus enemigos.

Y todo es discutible. Muchos amigos de Uribe han ido a parar a la cárcel, quizá injustamente, “pura persecución política”. Pero a Uribe no le han demostrado ningún delito, o ya lo hubieran triturado legalmente y enviado a un calabozo. Es decir, que es un hombre inmaculado –él- pero no todos sus aliados, ¿pero quién puede ser culpable de lo que hace su entorno?

Fíjese que Santos no se ha caído aunque está claro que entró dinero de la corrupción a su campaña y que su gerente no sólo recibió un millón de dólares que no ha explicado, sino que el presidente Santos lo premió con millonarios contratos y nombramiento en el BID, “como derecho adquirido”, según Prieto.

Entonces, sintetiza el doctor Si-No:

Uribe tiene autoridad moral para convocar la marcha que le de la gana, incluso una contra la corrupción, porque según él no tiene reparos morales, que la oposición le atribuye por andar en el otro lado ideológico y político.

Pueden, en consecuencia, acompañarlo miles de personas en la marcha porque Uribe sí es impoluto. No Santos, sin contar con que Santos –premio Nobel de paz- tampoco ha sido condenado por nada, sólo por sus contradictores.

También es cierto que Uribe no es dueño de la marcha. Es uno de los convocantes. Y si la marcha es contra la corrupción, pues pueden ir todos, uribistas y santistas, petristas, la derecha y la izquierda, todos quienes se declaren enemigos de la corrupción, hasta los corruptos que se pavonean en discursos contra ella.

-¿Entonces vamos o no a la marcha?, pregunta ya confundida la tía Elisa.

-Si y no, responde el doctor Si-No. Puede ir si sinceramente es enemiga de la corrupción. Pero no sí cree que no se siente bien desfilando con Uribe.

Debe ir porque este país necesita que enfrentemos el saqueo de lo público. Pero no si piensa que la mitad de los “desfilantes” son saqueadores.

Me gustaría verla en la marcha porque usted defiende lo público, pero mejor no porque se confundirá con tanto Popeye caminando a su lado.

Sí, porque cualquier colombiano puede marchar cuando le de la gana.

No, porque se gradúa como anti-santista.

Sí, porque demuestra valor civil.

No, porque –consagrada como uribista- se convierte en enemiga de la paz.

Y el doctor Si-No siguió dando argumentos a favor y en contra, llegando a tanta saturación que la tía y yo hemos resuelto definir el asunto con cari-sello la víspera de la marcha.

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