La política: Se fue a  la calle y a las redes

21 de marzo del 2019

Opinión de Enrique Herrera

La política: Se fue a  la calle y a las redes

La política y las decisiones están volviendo a las calles pero también entraron,  para quedarse, a las redes sociales. Y  ello no ocurre únicamente en Colombia, está sucediendo también en  Latinoamérica,  Estados Unidos y Europa.

Ello no es nuevo. En Europa el Bretxi salió a la calle, votó y también dividió al Reino Unido e igual ocurrió con el referéndum separatista del 2017 en Cataluña. En Estados Unidos Trump repitió la receta y en Colombia la tarea la hizo el plebiscito por la Paz. En todos los casos las elecciones divideron en casi partes iguales a las sociedades  y  las polarizaron.

Y ello no es inédito porque, si oteamos el pasado reciente, movilizaciones ciudadanas las hubo  en Mayo del 68 en Paris y en la Primavera de Praga pero también en Colombia en el 90 con el movimiento estudiantil de la séptima papeleta que desembocó en la Constituyente del 91. Pero igual  pasó el año pasado   con la consulta anticorrupción, con las  marchas estudiantiles que reivindicaron recursos para la educación y hoy día con la minga en el Cauca, el paro de profesores y las objeciones a la JEP  y en el contexto internacional nos topamos con las marchas en Venezuela, la de los chalecos amarillos en Francia o la  de los  emigrantes de Honduras que desesperadamente, huyendo de la pobreza y de la exclusión monetaria, se volcaron a México y fueron decididos a pisar las tierras del sueño americano. En resumen: La política se volcó a la calle y a las redes sociales.

La sociedades han venido dividiéndose y en algunos casos colocándose en las antípodas. En una orilla un grueso de la ciudadanía y en la opuesta el resto (en un lado el Sí y en el otro el NO del plesbicito colombiano por ejemplo) o de no, segmentándose como astillas en varios grupos definidos, convencidos de sus posturas ideológicas, religiosas o políticas muchas veces irreconciliables. Una salida a la polarización colombiana  podría ser, pero no será  facil, que Iván Duque presente una tecera vía que supere los debates más recalcitrantes de nuestra democracia.

Las aguas no estarán calmas. Ni para el presidente Duque ni para ningún mandatario democrático. Y los gobernanates necesitarán un bombero social que se encargue de apagar incedios, conjurar paros y bloqueos de vías si quiere que lo dejen  gobernar. Lo que se asoma -y más en un año electoral –  es una vuelta  a la movilización ciudadana porque las masas se están tomando -de nuevo- la política  con marchas, calles y redes.

Las aguas estarán agitadas  y la simpatía por dichas movilizaciones será creciente si las lidera la juventud y la estudiantada porque representan el porvenir; o si la ejercen los campesinos o los indígenas con sus mingas porque en  ellos se encarna la dureza de la vida, la exclusión y también la cosmovision q respeta la madre naturaleza pero ello será así si dichas expresiones no se contaminan de  los políticos ni si de ellas resurge la violencia.

Todo lo dicho anteriormente pone de manifiesto -y con una fuerza bestial-un fenómeno político: El ámbito q canaliza las demandas populares está cambiando de lugar. La política -hoy día- está en el Congreso pero sobre todo en otras partes. Su nuevo repositorio son las redes  y en ellas se convocan a los inconformes y excluidos q se lanzan a la calle como punto de encuentro y ello conllevará nuevos retos, capacidades y habilidades para los Gobiernos si no quieren fracasar en el intento.

@enriqueha

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