¡La pólvora sigue haciendo estragos! La regulación ya no da espera

31 de mayo del 2019

Opinión de Jorge Torres

Jorge Torres

El 10 de mayo de 2019 se presentó una explosión en el barrio Las Ferias de la localidad de Engativá, dejando un trágico saldo de cuatro personas muertas. Pero no fueron actos terroristas la causa de esta dolorosa jornada, sino un enemigo silencioso: los expendios de mechas para tejo o fuegos pirotécnicos ilegales. Esta comercialización evidentemente pone en peligro a cientos de familias y personas que son vecinos de estos lugares sin notarlo.

Y es que el riesgo por los expendios ilegales y la manipulación incorrecta de la pólvora es tan alto que no podemos permitir que esta problemática pase de largo hasta las próximas fiestas decembrinas. Desde que llegué al Concejo de Bogotá no he ahorrado esfuerzos para adelantar campañas de prevención con la expectativa de reducir principalmente el número de niños, niñas y adolescentes quemados.

Sin embargo, la preocupación no radica exclusivamente en Bogotá, pues a nivel nacional hemos tenido noticias dolorosas relacionadas con este tema. Solo el año pasado, los cinco departamentos que encabezaron la deshonrosa lista de mayor numero de lesiones por causa de pólvora fueron Valle del Cauca (109), Nariño (74), Cauca (69), Antioquia (68) y Atlántico (51); sumaron 371 casos que agrupan el 44,5% de todos los lesionados del país en 2018.

Es por esto que, desde el Congreso de la República, se ha presentado un proyecto de ley por parte del Senador Antanas Mockus y la Representante a la Cámara Katherine Miranda, con el que se busca garantizar los derechos fundamentales a la vida, la integridad y a la salud de todos los colombianos, sobre todo de aquellos niños y niñas que se ven expuestos a la pólvora.

El proyecto pretende restringir el uso, la fabricación, la manipulación, el transporte, el almacenamiento, la comercialización, la compra, la venta y el expendio de pólvora y otros productos pirotécnicos en todo el país, como una forma de recordarle a todos los ciudadanos la necesidad imperiosa de evitar muertes y lesiones por estas causas que son totalmente controlables.

No podemos olvidar que estas medidas dejan resultados satisfactorios, pues un claro ejemplo es la ciudad de Bogotá, donde se ordenó la prohibición del uso de la pólvora y dejó en la pasada temporada navideña el menor número de niños, niñas y adolescentes quemados en los últimos 25 años. Solo 8 menores resultaron lesionados, y por si fuera poco quedamos solo a 3 casos de alcanzar el mejor registro de la historia desde 1993.

Instamos a las autoridades y los congresistas para apretar el paso y ofrecer al país la oportunidad de evitar que más familias tengan que sufrir por la irresponsabilidad de quien decide comercializar y fabricar de manera ilegal la pólvora. No podemos permitir que ocurran nuevos accidentes como los acaecidos en el barrio las Ferias o en Manatí, Atlántico, que dejó 28 personas heridas, entre ellos 6 menores de edad, en el pasado mes de diciembre.

La vida es sagrada, y no podemos seguir entregándosela a una práctica absurda como la quema de pólvora, que le ha arrebatado no solo los sueños sino el futuro y la tranquilidad a miles de familias en todo el territorio nacional.

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