La prisión no es suficiente, Moreno debe pagar

11 de octubre del 2019

Por: Jorge Torres.

La prisión no es suficiente, Moreno debe pagar

El exalcalde de Bogotá, Samuel Moreno, recibió esta semana su tercera condena, y juntas alcanzarían los 96 años de prisión. Sin embargo, las penas no se suman en la justicia colombiana; en este proceso, el monto total de la condena está en manos del juez 17 de ejecución de penas de Bogotá.

El caso de Moreno es un mensaje contundente de la justicia contra la corrupción y clientelismo de aquellos que llegan al poder a robar los recursos públicos de todos los colombianos, pero, ¿es suficiente?

Por una parte, no es aceptable que Samuel Moreno esté pagando su condena en el Club de la Policía ubicado en la parte de alta del Parque Nacional en Bogotá. Moreno debe pagar su condena en una cárcel, donde están los delincuentes, y no debe contar con ningún privilegio, pues no es tolerable que los mal llamados ladrones de cuello blanco tengan trato preferencial en el país.

Delincuentes como él nos robaron a todos, pero sobre todo aquellos que más lo necesitaban, desfalcando la educación, la salud, la movilidad y los programas de ayudas sociales.

Por otra parte, Moreno, junto con sus cómplices, deben devolver toda la plata que les robaron a los bogotanos, cuyo valor se estima alrededor de 2,2 billones de pesos. ¿Cuánto del dinero que se robaron ha sido devuelto? ¿Faltan condenas? ¿Qué pasó con los otros investigados? ¿Por qué algunos siguen libres?

La justicia debe ser más severa con el exalcalde y exigir que denuncie a las otras personas involucradas en ese nefasto proceso. No se puede permitir que quienes estuvieron vinculados al saqueo de Bogotá sigan en cargos públicos, en el Concejo de Bogotá o en el Congreso de la República. Las penas se deben aplicar a todos los delincuentes durante la administración de Moreno. Este caso debe ser ejemplo para todo aquel que ejerce la política y sea representante de la ciudadanía.

Del Carrusel de la Contratación quedan aún muchos interrogantes por resolver, y es deber de la justicia y los bogotanos no olvidar. No se puede tolerar la corrupción en ninguna de sus proporciones. Si se toma la decisión de ejercer la política es para dignificarla y servir con humildad a la ciudadanía que depositó su voto de confianza, no para servir a intereses personales y enriquecerse a costa de los dineros públicos. La corrupción no paga, se debe perseguir con contundencia, con todo el peso de la justicia y con sanciones sociales ejemplares.

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