La reconciliación empieza en casa

12 de noviembre del 2018

Opinión de Emilio Figueredo

La reconciliación empieza en casa

En nuestra Venezuela, cada día más invertebrada y fragmentada, lo que prevalece en esta difícil circunstancia es la acrimonia, tanto en el lenguaje, como en los actos.

En el campo opositor al régimen, pareciera que lo que más importa no es como lograr un cambio positivo en la orientación y en la conducción del país, sino diferenciar los bandos con un esquema típicamente maniqueo, que los separa entre los poseedores de la llave que abrirían, de par en par, las puertas de un nuevo país, de los que se limitarían a entreabrirlas.

La realidad es que, más allá de las intenciones, las puertas siguen aún sigilosamente cerradas y, tal vez, lo más inteligente sería ponerse de acuerdo para encontrar la manera de abrirlas, así sea apenas una rendija, ya que a partir de ese momento será más fácil lograr una apertura más amplia.

Mientras sigamos enfrascados en separar, desunir, criticar, nunca lograremos abrir las puertas del cambio. Es hora que los lideres tengan la sindéresis necesaria para superar el maniqueísmo prevaleciente y se pongan de acuerdo en qué es lo que hay que hacer para encontrar la mejor manera de abrir camino a la reconstrucción de la institucionalidad democrática y a la reconciliación del país. Un cambio que permita adoptar todas las medidas necesarias para solucionar de manera definitiva la crisis que asfixia actualmente a nuestro país.

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