La sorpresiva Secretaria de Gobierno de Bogotá

11 de abril del 2011

La Secretaria de Gobierno de Bogotá no deja de sorprendernos. A cambio de lucidez y liderazgo exhibe más bien una  evidente ignorancia en las responsabilidades que el Alcalde en mala hora le asignó.

Reaccionando a la más reciente encuesta sobre seguridad ciudadana realizada por la Cámara de Comercio que revela una percepción de inseguridad en el 72 por ciento de los bogotanos, soltó verdaderas perlas en reciente entrevista al diario El Espectador.

Reconoce que algo ha cambiado en el mapa de la seguridad capitalina. Citando el estudio “Diálogos y Dinámicas de la Ciudad” del Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana de su propia secretaría, señala la existencia de un conjunto de actividades delictivas que para cualquier observador agudo constituirían un cambio cualitativo en la inseguridad de la ciudad.

Oficinas de cobros y servicios de sicariato, narcomenudeo creciente, comercio de armas de todo tipo, estructuras de reclutamiento de personas con destino a diversas actividades delictivas, operaciones de lavado de activos y fenómenos de captura de rentas, entre otras, no parecen, para la Secretaria, indicios suficientes que merezcan una reacción contundente de las autoridades o un ajuste estructural a la política de seguridad y convivencia, que aunque exitosa en los últimos 15 años, se revela como limitada para encarar estos nuevos desafíos.

Es un avance que la Secretaria de Gobierno haya descubierto, luego de advertencias que distintos sectores de la ciudad vienen haciendo desde el 2008, la ocurrencia de estos delitos. No le pidamos que reconozca la mezcla explosiva de todos ellos. Ni que acepte la presencia de las eufemísticamente denominadas  Bacrim o Bandas Emergentes como variable de alteración de la seguridad de los Bogotanos. Menos aún que establezca la  conexión de delitos típicamente urbanos con actividades delictivas de organizaciones complejas como los paramilitares reciclados en las Bacrim.

Lo que resulta imperdonable es que la doctora Olga Lucia Velásquez reconozca que el “Loco Barrera” incide en el mercado de drogas de la ciudad y en las actividades delictivas asociadas a ella, al tiempo que se niega en reconocer la presencia de las Bacrim en la ciudad. Estoy por creer que aún no sabe que el “Loco Barrera” junto al extinto Pedro Olivera alias “Cuchillo” organizó y dirige el Ejército Revolucionario Popular Anticomunista -Erpac- una de los más reconocidas bandas que se empeña en ocultar.

No es su culpa. Está convencida que gobernar es administrar recursos y burocracias. Y en esa tarea seguramente le reporta buenos resultados al Alcalde. Pero su formación y trayectoria no le alcanzan para entender que el arte de gobernar exige, entre otros atributos, un liderazgo intelectual.

Volverá a decir que la encuesta revela una percepción que tiene poco ver con la realidad de la seguridad capitalina. Seguramente tampoco sabe que para la Real Academia Española de la lengua “percepción” es una “sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos”. Por ello es que tengo la percepción que Bogotá no tiene Secretaria de Gobierno.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO