La transcendencia del toreo

23 de enero del 2012

Creo que los taurinos debemos agradecerle al alcalde Petro el debate que ha concitado en torno a la supervivencia de la Fiesta de los Toros en el país. Digo agradecerle pues de esa forma nos hemos introducido los taurinos y seguramente otros menos, a investigar los verdaderos entresijos y el porqué de un espectáculo que […]

Creo que los taurinos debemos agradecerle al alcalde Petro el debate que ha concitado en torno a la supervivencia de la Fiesta de los Toros en el país. Digo agradecerle pues de esa forma nos hemos introducido los taurinos y seguramente otros menos, a investigar los verdaderos entresijos y el porqué de un espectáculo que parece fuera del tiempo en que vivimos.

El debate lleva muchos años en la palestra, desde tiempos inmemoriales, con reyes, papas y hasta alcaldes que han querido dar fin a un cúmulo de sensaciones, de misterios y hasta de negocios, enclavado en el alma de una minoría. Por lo mismo merece todo el respeto y consideración debido a sus ancestros, raíces e historia que ha llevado a que los políticos hayan legislado, dándole una connotación de legalidad en la sociedad de nuestro tiempo, siendo declarada en Francia, el país de las libertades, Patrimonio Cultural Inmaterial.

Fue papel del Congreso crear la fórmula dentro del marco legal para la convivencia pacífica de las formas distintas de ética y moral, permitiendo que cada cual vaya al “cielo o al infierno” por el camino que escoja.

Esta actividad se remonta a la Edad de Bronce y se ha desarrollado a lo largo de siglos no solo como una demostración de valentía sino como un rito del juego de la “vida y de la muerte” que respetamos por ser tan cercano tanto a la especie humana como animal.

Los antitaurinos -muy católicos- recuerdan que el Papa Pio V promulgó en 1567 la bula “De Salutis Gregis Dominici” pidiendo la abolición de las Corridas en todos los reinos cristianos. Pero a renglón seguido su sucesor Gregorio XIII moderó dicha bula, dándole gusto a Felipe II que levantó la excomunión. Más adelante en 1771 Carlos III volvía a prohibirlas.

¿Pero sabía Usted que el pueblo hizo caso omiso a dicha medida y con más fuerza prosperó la Fiesta dándole al pintor Goya elementos para pintar su famosa Tauromaquia?

El hombre desde siempre veneró el toro que le proporcionaba subsistencia y encarnaba la grandiosidad de la naturaleza. En Mesopotamia representó los principios fecundantes, identificándolo con el padre de los dioses, el Dios Creador. El desarrollo exagerado de sus genitales convirtió el toro en la representación mágica de la fertilidad masculina.

¿Pero sabía Usted, que la bravura y la ferocidad se vinculan simbólicamente a fenómenos naturales? El toro es el animal predilecto para el oficio ritual para el que se impetra el auxilio divino. Teseo, fundador de Atenas, se encierra en el laberinto cretense para dar muerte al minotauro -monstruo cuerpo de hombre cabeza de toro- representación máxima de la mitología griega.

¿Pero sabía Usted, que el Culto de Mitra consistía en el sacrificio del toro, de cuyo cadáver, suponían los devotos, surgía la vida? El sentido de la muerte se encuentra en la vida misma. ¿Qué es la muerte sino nacer a otra cosa? En la vida encontramos el significado de la existencia y en la muerte encontramos el significado de la vida.

¿Pero sabía Usted, que el torero al amar la naturaleza ama la vida pero también ama la muerte? Con la muerte el torero intenta llegar a la eternidad. Resulta compresible que la muerte constituya una piedra de toque de lo denominado el sentido inminente de la existencia y el sentido trascendente de la existencia.

¿Pero sabía Usted, qué significa la muerte desde el punto de vista psicológico? Es la cesación propia de todos los seres finitos y contingentes. El aficionado a los Toros entra en el trance de éste juego de la vida y de la muerte, muriendo cuando muere su existencia no su transcendencia. Si considera a la muerte como el enemigo esto simplemente demuestra que no ha sido capaz de saber lo que es la vida. La vida existe debido a la muerte, la muerte da un trasfondo al toro y al torero según Heidegger. No se puede vivir si dejar de morir. “En el toreo está presente la muerte, pero como aliada, como cómplice de la vida: la muerte hace de comparsa para que la vida se afirme”, dice Fernando Savater.

Disculpe alcalde Petro la trascendencia del tema, no ha sido culpa suya, ni de los aficionados a los toros a los cuales usted ha agredido en forma manifiesta haciéndonos ver como “bárbaros”; la barbaridad está en hablar sin conocer las “divinidades” del tema.

Recordemos que también la política está inmersa en la Fiesta, y esperemos no se tome una decisión “politiquera” a un tema que trasciende más allá “de la vida y de la muerte”.

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