La urgente necesidad de compartir lo privado

4 de agosto del 2012

Las nuevas tecnologías de comunicación, las redes sociales, textos, twitters, y toda suerte de medios instantáneos han modificados sustancialmente los límites de lo privado y lo público, el voyerismo y el amarillismo.

Esto ha hecho que se presenten tres frecuentes circunstancias:

La primera es el acceso a la información mundial inmediata, el activismo político y el mayor seguimiento que se hace al cumplimiento de funcionarios públicos. Han sido varios los casos presentados en el mundo, en el que los funcionarios son “capturados” en imágenes por usuarios o simples transeúntes que han generado cuestionamiento en el ejercicio de funciones o su accionar diario, como el hecho de violar una norma de tránsito, realizar abusos verbales, estar en el lugar equivocado con las personas equivocadas para mencionar solo algunos casos.

La segunda circunstancia se refiere al gran número de población compuesto en un alto porcentaje por las nuevas generaciones, que parecen no tener el concepto de lo que es reservado,  intimidad y privacidad.  Todo lo graban en sus teléfonos, en sus páginas de redes sociales, videos  y twitters, para mencionar solo  algunos de estos recursos. Si están alegres, tristes, deprimidos, matoneando a alguien, borrachos, vistiéndose, con su pareja o incluso en la intimidad del baño, tienen la urgente necesidad de compartirlo y que todo el mundo lo sepa. Todo lo comparten, parece no haber límites para esta nueva necesidad.

Surge entonces la pregunta: ¿debe haber un límite? ¿A quién le importa?

Son ya frecuentes las discusiones sobre si los empleadores pueden tener o no acceso a esta información de sus potenciales empleados en el momento de hacer la selección. De inmediato hay quienes señalan que esto pertenece a la vida privada de las personas  y que de ninguna manera se tiene el derecho a realizar una intromisión. ¿Es realmente una intromisión? ¿En qué momento comienza? ¿Puede ser utilizada en contra de una persona la información que voluntariamente a querido compartir con el mundo entero?

En la tercera circunstancia, los nuevos medios desempeñan un factor trascendental, aun cuando no se ha tenido la intención de compartir con el público. Aquí quienes utilizan la información son terceros que de forma inadecuada o accidental acaban irrumpiendo en la privacidad y accediendo a la información. No había la intencionalidad de compartirlo con el mundo entero. El amarillismo y voyerismo es el que reina en esta circunstancia,  esto rebasa el límite de la intromisión en la vida privada de las personas, por más publica que sea su función o admirado su rol.

Esto es de frecuente ocurrencia cuando se trata de personajes que tienen algún tipo de relevancia nacional en su respectivo país, o internacional, sea en el campo de los deportes, las artes, la farándula o la política. Cuando esto sucede, el daño es grande y de gran  impacto tanto para el individuo como para su familia, elementos que parecen no tener en cuenta quienes usan y manipulan la información, como ha sucedido en el reciente caso de la viceministra de Costa Rica, donde ha sido clara la intención  de causar daño por quien hizo la difusión, lo cual ha generado solidaridad trascendiendo las fronteras costarricenses.

Vale entonces la pena repreguntarnos cuál es el ámbito privado y cuál el público, hasta dónde va el derecho del publico por conocer la vida y la intimidad de sus personajes admirados o personajes públicos incluyendo a los políticos. ¿Pierden estos el derecho a tener una vida normal y su intimidad? ¿Cuál es el límite?

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