La vergüenza del fútbol ante el presunto caso de violación

19 de julio del 2017

“Violadores, violadores”, gritaron heridos hinchas de Millonarios a los jugadores de Santa Fe tras perder el clásico, y eso es apenas un pedazo de historia.

Columnista invitado

“Violadores, violadores”, gritaron heridos los hinchas de Millonarios a los jugadores de Santa Fe tras perder el clásico, y eso es apenas un pedazo de la historia.

Conmoción generó la denuncia, que muchos sabían en el voz a voz del fútbol, y que finalmente destapó Norbey Quevedo en El Espectador, sobre lo que titularon como “fiesta sexual”, pero que en realidad, es una presunta violación, de varios jugadores de Independiente Santa Fe a una trabajadora sexual (prepago) tras el título de la Superliga en enero pasado.

Es difícil determinar si en realidad fue o no una violación porque eso corresponde a las autoridades, las cuales pocas herramientas tendrán para valorarlo ante el retiro de la denuncia por el pago de una gruesa suma de dinero, que no se sabe de dónde salió pero que ha generado muchas sospechas.

Vergonzoso, es que, así como la hinchada de Independiente Santa Fe le grita “hijue…” al arquero rival (o arquera rival como ocurrió en la final de la Liga Femenina) cada vez que va a hacer un saque de meta, la hinchada de Millonarios responda con el sonoro canto de “violadores, violadores” al plantel ‘cardenal’ el domingo anterior tras la derrota por uno a cero.

En la cancha, Santa Fe fue el único que tuvo una virtud en 90 minutos y por eso ganó el partido, pero al final perdió el espectáculo por la ausencia de la hinchada rival en la tribuna, y por el cántico enfermo de miles que desquitaron sus problemas de la semana, juzgando a todo un plantel e institución por un “presunto”, ya que, ciñéndonos a la ley, no ha habido cosa juzgada.

También es cierto que Santa Fe como institución fue débil en su reacción a la denuncia, ya que, si bien condenó “cualquier acción por fuera de la ley” en un comunicado oficial, dejó que las cosas pasaran como si nada, sin siquiera una investigación interna al “desconocer los hechos”. Ni hablar de la Dimayor, que solo sembró la duda al señalar a “unos ex jugadores del club Independiente Santa Fe”.

De todas formas, tanto el “hijue…” de los hinchas de Santa Fe en cada saque de meta, así como el “violadores, violadores” de los hinchas de Millonarios, son justificados por las dos aficiones como parte del folclor o del color del fútbol. Recuerden que por el “eeeh… puto” la FIFA tiene en la mira al fútbol mexicano a nivel internacional y aquí no pasa nada.

Y al final lo más grave, que es el presunto abuso sexual contra una mujer, fue silenciado bien fuera con billetes, indiferencia, o con la doble moral de una sociedad futbolera que se jacta de una de las mejores asistencias en la historia del fútbol femenino, pero que mira a otro lado cuando se trata de hechos tan graves como el denunciado.

Por: José Gabriel Celis

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