La vida privada de las personas públicas

27 de mayo del 2013

La vida pública debe ser un reflejo de la vida privada: eso es lo correcto. / Columna de Abelardo De La Espriella.

Creo firmemente que aquellos que ostentamos una vida pública, en razón de nuestra profesión u oficio, estamos, más que nadie, obligados a respetar la ley sin ambages, a ser transparentes y a observar el mayor decoro posible en el diario vivir. Sobre todo en aquello que se refiere a ser consecuentes en el actuar, con lo que en realidad pensamos y la forma que tenemos de concebir el mundo. Las personas públicas carecemos de vida privada simple y llanamente porque la intimidad se manifiesta inevitablemente en el accionar público y viceversa.

La opción de hacerse visible está abierta para todos por igual; pero es importante tener en cuenta que dicha condición implica un sinnúmero de obligaciones y la restricción de ciertos derechos, por lo menos en la práctica. Quien accede a la notoriedad debe estar preparado para el escrutinio de su proceder: es una consecuencia lógica. La diferenciación entre vida privada y pública es una manera de encubrir la inmoralidad y la ausencia de coherencia de ciertos personajes que son “oscuridad para la casa y luz para la calle”, por decirlo de alguna forma.

En un país como Colombia, en donde la regla general es el relativismo o la doble moral, es absolutamente necesario promover la creación de mecanismos legales idóneos (como los hay en otros países) que le permitan al ciudadano de a pie tener acceso a información de algunos aspectos de la vida privada, por ejemplo, de su candidato a la gobernación, el senado o la presidencia; de su artista preferido o de su modelo local favorita; de los jueces y fiscales que administran justicia y ¿por qué no?, de los periodistas que a diario lo informan. Lo anterior constituye un derecho legítimo de la sociedad, a través del cual es posible calificar la consistencia ética de los ciudadanos que de una u otra manera la representan y decidir, con fundamento en ese conocimiento, si merecen la confianza del pueblo.

La más pura manifestación de la honestidad humana se genera cuando se procede con la verdad, cuando se dice lo que se piensa y se siente, sin recatos y eufemismos. En todo caso, es más importante aplicar que predicar. El problema no radica en la orientación sexual de las personas públicas, la posible adicción a las drogas o el alcohol, lo infieles que puedan ser, ni mucho menos en la ideología política que profesan. Todos tenemos derecho a desarrollar nuestra personalidad como mejor nos parezca. La tragedia se materializa cuando un miembro representativo de la sociedad oculta su verdadera condición, para engañar a los demás y mostrarse como lo que no es.

El funcionario judicial que se llena la boca diciendo que es un adalid de la justicia, pero favorece a sus amigos y persigue a quienes no lo son; el político o política que oculta que es homosexual para conseguir el voto de los más retrógrados y puritanos; el actor que hace un comercial contra el consumo de drogas, pero cuando llega a su casa se fuma tres tabacos de marihuana; el periodista que critica la corrupción siempre y cuando no haya pauta publicitaria; el empresario que promueve campañas contra la violencia de género, al tiempo que maltrata a su esposa; los servidores públicos que hablan contra el aborto, pero tienen cementerio propio; los candidatos a cargos de elección popular que consideran que el narcotráfico es el peor flagelo de Colombia, pero no le ven problema a “soplarse” un pase de cocaína en una fiesta.

La vida pública debe ser un reflejo de la vida privada: eso es lo correcto.

La ñapa I: Que Vargas Lleras se haya retirado antes de la fecha para quedar inhabilitado, y que los oportunistas de Juan Mesa y Gabriel Silva se hayan ido tras él, me indica que el exministro será el candidato de Santos a la presidencia.

La ñapa II: Apoteósico el lanzamiento de la Feria Ganadera de Córdoba en Bogotá. Si así fue el comienzo, me imagino la tremenda fiesta que se viene.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO