Las momias latinoamericanas

26 de enero del 2012

Al mejor estilo de la gerontocracia rusa en épocas anteriores a Mijail Gorbachov, cuando los zares del comunismo soviético elogiaban y consentían a Fidel Castro, este decidió hacer lo propio con Hugo Chávez. Con tono patriarcal y como paso previo a la momificación hace elogios a la ‘genialidad’ y a la ‘mente ágil’ del mandatario […]

Al mejor estilo de la gerontocracia rusa en épocas anteriores a Mijail Gorbachov, cuando los zares del comunismo soviético elogiaban y consentían a Fidel Castro, este decidió hacer lo propio con Hugo Chávez. Con tono patriarcal y como paso previo a la momificación hace elogios a la ‘genialidad’ y a la ‘mente ágil’ del mandatario venezolano y reconoce con supuesta autoridad de chamán el despliegue oratorio de su precoz alumno.

Los piropos se refieren al informe anual de gestión que Chávez presentó al país vecino durante casi diez horas, en el que respondió con tono “amable y respetuoso”, según Fidel, a todo cuestionamiento. Y como si adivinara la emoción del auditorio venezolano, Castro dice que; “Más de nueve horas invirtió Chávez en su discurso de rendición de cuentas sin que disminuyera el interés suscitado por sus palabras”.

Es evidente que Fidel tiene problemas de salud por lo que hace cinco años apenas aparece. Pero pocos sabían que había llegado el momento en que la afectada fuera su salud mental. Claro que para muchos Castro siempre ha estado deschavetado, pero eso sería harina de otro costal. Ahora que Fidel crea que Chávez es un buen orador significa que además de su estructural deformación en la que valora mas la forma que el contenido, le llegó ahora sí la senectud y los 85 abriles le empiezan a pesar.

No se explica Castro cómo es que aquel soldado de modesto origen es capaz de mantener con su mente ágil y su inigualable talento semejante despliegue oratorio, sin perder su voz ni disminuir su fuerza. El esfuerzo para superlativizar los calificativos parece más bien parte de esas frases entre diplomáticas e hipócritas que pretenden dar aliento a un moribundo para que no se le baje la moral. Algo como lo que sucede en las películas americanas cuando le dicen compasivamente al paciente en cuidados intensivos y pronóstico reservado que todo va a salir bien.

Pero algo que si demuestra que Castro está pasando por un mal momento en materia de lucidez es su referencia a que Venezuela hoy es un país inmensamente rico y antes la mayoría del pueblo vivía en extrema pobreza. O sea que los colombianos que viajaban a Venezuela a buscar mejores horizontes y ahorrar unos pesos porque se pagaba bien la mano de obra, los bolívares generaban mayor poder adquisitivo, los carros eran inmensamente más baratos y no pocas veces se llegaba a ver a los vecinos patriotas como los colosos del norte, sencillamente estaban locos o vivían de ilusiones.

Algo grave le pasa al otrora líder cubano Castro que ve caballerosidad y sangre fría en un dictador que todo el mundo ve como arrogante y temperamental. Y algo enajenado debe estar para creer en sus políticas sociales para transformar al país que lo llevan a afirmar sin rubor que “la Venezuela de hoy es otra muy distinta a la que conocí hace solo 12 años, y ya entonces me impresionó profundamente, al ver que, como ave Fénix resurgía de sus históricas cenizas”.

La situación por la que pasa Fidel no es ajena a la de Cuba. Hoy Castro es una especie de reliquia histórica y ya se empieza a parecer a una figura como el Papa, que los años y el mundo propio lo llevan a dar opiniones en el mejor de los casos lugares comunes, o que frente al mundo moderno resultan por lo menos anacrónicas. Solo que su vaticano comunista es pobre. Hoy Cuba se parece a la Unión Soviética de Breznev, Andropov y Chernienko, a la China de Mao o la Corea del Norte de Kim Il-Sung, donde la edad de sus máximos dirigentes lo que más presagiaban era que el régimen tenía contados los días.

Por alguna razón Fidel y Raúl empiezan a emular a los ancianos del Kremlin y eso es sintomático. En la Cuba de los hermanos Castro, donde resultó electa una lista única hace unos cinco años para la Asamblea Nacional del Poder Popular cuando Fidel, enfermo, dijo que no encabezaría su régimen después de casi medio siglo de reinado, algo va a pasar y más pronto de lo que se imaginan.

El apoyo irrestricto de Fidel y los elogios sin pertinencia a Chávez no solo pueden ser un tranquilizante para un enfermo sino un intento de alivio para un hombre que por primera vez puede estar a punto de perder las elecciones. Hoy sus contrincantes tienen posibilidades reales y su enfermedad es el principal aliado de la oposición. Pero la postura de Fidel también recuerda los momentos vísperas de la caída del muro y el derrumbe del bloque Soviético, cuando la agencia oficial Tass, decía que Leónidas Breznev afirmaba que los círculos imperialistas de Estados Unidos habían desatado una campaña anticubana y la URSS, estaba al lado de la Cuba socialista y apoyaba totalmente a sus principios políticos de paz y amistad entre los pueblos.

Esa forma de cantar victoria cinco segundos antes de la muerte anuncia la caída de los vejestorios cubanos. La retórica castrista un poco trasnochada y los gritos de solidaridad a ultranza con Chávez lograrán que el mundo le diga a Fidel ¿Por qué no te callas? Y en la isla ya debe estar calentando quien va a hacer las veces de Andropov y entienda la necesidad del cambio; y ya se deben estar alistando varios ancianos inválidos para imitar a Kostain Chernenko. Pero desde luego que debe ira a toda marcha quien hace calistenia para ser el émulo de Mijail Gorbachov, porque los cubanos jóvenes no aguantan otro cumpleaños de Fidel.

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