Las tareas pendientes de la política exterior colombiana

27 de noviembre del 2019

Por: Gabriel Jiménez.

Las tareas pendientes de la política exterior colombiana

Cambia el ministro, cambia la estrategia, pero no la política exterior. Entre encabezados periodísticos toscos, pálidos y bastante confusos sobre la política exterior colombiana, me permitiré acortar la incertidumbre nacional que rodea las acciones de la Cancillería ya que, por lo visto, no sabemos muy bien hacia dónde vamos o por lo menos así lo deslumbra una política exterior que empezó con fuerza pero que sus desaciertos han traído como resultado un panorama a la intemperie. O déjeme preguntarle: ¿Sabe usted hacia donde está dirigida la política exterior colombiana? En esta columna le nombraré algunos intereses ya dados y otros retos u oportunidades por gestionar.

Venezuela. Para nadie es un secreto que desde la llegada del gobierno actual, la política exterior colombiana giró entorno a lo que se conoció como el “cerco diplomático”, una estrategia que buscaba mediante el compromiso, las alianzas y las coaliciones regionales y hemisféricas, el derrocamiento del régimen de Nicolás Maduro. Recuerde usted el Grupo de Lima que con tan mala fortuna no lo logró. Un fracaso evidentemente. Y como si fuera poco, hace unos días se obtuvo mediante la interceptación telefónica -ilegal- entre el embajador colombiano ante los Estados Unidos de América, Francisco Santos, y la nueva canciller Claudia Blum, las primeras premisas de la nueva estrategia para contrarrestar al Régimen venezolano. ¡Acciones encubiertas para generar ruido! Quizá el lenguaje abrume, pero dibuja un panorama cada vez más complejo donde Venezuela se cataloga como una amenaza a la seguridad nacional -que en mi opinión, sí que lo es-, sin embargo, ¿Funcionara esta vez?

Cuba. Quien fue garante de los acuerdos de paz con las extintas FARC-EP -hoy FARC- y de los diálogos con el ELN, se categoriza como un peligro para la estabilidad política de Colombia. No sabemos qué hacer con Cuba. Decidimos generar un voto de abstención ante el embargo cubano en Naciones Unidas como castigo -algo blando a mi modo de ver- ya que en política exterior abogar mucho a la diplomacia, a veces termina siendo un juego de confianza que no se puede permitir. Si se tuviera que ser fuerte en la diplomacia a través del poder duro, seria con Cuba y les diré por qué. Cuba aún mantiene a los miembros del ELN, quienes perpetraron el acto terrorista contra la Escuela Francisco de Paula Santander. Cuba, mantiene acciones encubiertas con el G2- dirección de inteligencia cubana- en Bogotá y aviva la desestabilidad política. Y como ñapa, hace un día, la Asamblea de Resistencia Cubana manifestó la injerencia de grupos venezolano y cubanos para subvertir el orden nacional. Ministra, ¿Que haremos con Cuba?

Nicaragua. Poco se habla, pero muchas son las pretensiones nicaragüenses en nuestra costa caribe. Lo que pareció haber terminado con un fallo de la Corte Internacional de Justicia, hoy sigue siendo una piedra en el zapato. Tenemos dos demandas vigentes ante la CIJ, una por la pretensión de la plataforma continental extendida y otra, por supuestas violaciones de derechos soberanos y espacios marítimos, oigan bien, ¡derechos soberanos y espacios marítimos! ¡Que perla! No creo que sigamos perdiendo territorio ni soberanía marítima sobre nuestras aguas, verdad ministra.

Alianza del Pacífico. Se nos olvidó tan importante alianza. Fíjense que dicha alianza -que no debería ser llamada alianza de por sí- mantiene un ímpetu económico y comercial que volvió a poner en la agenda al pacífico colombiano, y ¿lo vamos a dejar de lado? La articulación de una cooperación tal como la del pacífico, permite generar una movilidad de productos, servicios e inversiones. Acaso ¿No es una alternativa a los Tratados de Libre Comercio? Ministra, en sus manos está volver a poner las riendas sobre lo que realmente beneficia los intereses de Colombia, y espero los tenga bien definidos. Le doy un tip, genere cooperación económica regional, el multilateralismo se esta perdiendo y es la herramienta.

OTAN. Sin dejar de lado la Seguridad y Defensa Nacional, tengo que expresar que esta alianza debe seguir siendo la oportunidad para modernizar nuestra fuerza, permitir las acciones conjuntas y enseñarle a la comunidad internacional aspectos como la Guerra insurgente y los procesos de Desarme, Desmovilización, Reincorporación y Reintegración. Nuestras capacidades militares también son con respecto a la formación de las escuelas y la doctrina militar. Hay que aprovechar lo que tenemos, sin embargo, me surge una pregunta sobre el aspecto nuclear; ¿Qué piensa usted sobre la proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe? Lo digo por la trampa que ha surgido en la región con respecto a ser miembro asociado de la OTAN y permitir, en algún escenario real o eventual, la apertura al armamento nuclear. De esto se ha hablado, y quizá sea un extremo de tal alianza, pero ¿Cómo se pronunciaría Colombia al respecto? Teniendo en cuenta la ratificación del Tratado Tlatelolco. No lo convierta en un reto.

Ministra, y lectores, ni similia ni polum. Ambas. Con la región y con la potencia.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO