Las wikifugas y el TLC Colombia-USA

13 de diciembre del 2010

Un interrogante llamativo de los últimos cinco años: ¿por qué Estados Unidos no firmó con Colombia el Tratado de Libre Comercio (TLC)? Las filtraciones de WikiLeaks dan pistas sobre el acertijo: ¿Cómo iba a ser nuestro país digno de semejante honor por parte del gobierno de Washington si altos funcionarios del gobierno de Álvaro Uribe no salían de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá poniendo al país en tela de juicio?

Tuvo razón el director de la ‘Hora de la Verdad’ Fernando Londoño al decir que de todos los cables filtrados por el portal WikiLeaks sobre Colombia, el de contenido más grave tiene como protagonistas a dos ex empleados del gobierno Uribe: Sergio Jaramillo, ex viceministro de Defensa, y el general Carlos Arturo Suárez, otrora inspector de las Fuerzas Militares. En febrero de 2009, estos dos caballeros, según WikiLeaks, fueron a la embajada en Bogotá a dejar entredicho la llamada política de seguridad democrática. El general Suárez, que se hizo célebre por haber adelantado dentro del Ejército la investigación por los llamados ‘falsos positivos’ -ejecución extrajudicial de civiles-, dijo textualmente: “El presidente Uribe continúa viendo el éxito militar en términos de personas muertas”. ¡Hágame el favor! En concepto de este oficial, el entonces Presidente de la República sentía fascinación por los muertos.

El mismo Suárez agregó que había un grupo de personajes públicos que quería entorpecer la política de derechos humanos impulsada por el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos -hoy presidente de Colombia-, y mencionó al general Mario Montoya, ex comandante del Ejército, y al ex ministro Fernando Londoño.

Entre tanto, el ex viceministro Sergio Jaramillo, actual asesor para la seguridad del Ministerio de Defensa, aseveró en la embajada norteamericana que había una campaña para intimidar a quienes estaban comprometidos en depurar el Ejército. Jaramillo, al decir de WikiLeaks, “confirmó (lo dicho por Suárez sobre) la postura (de la administración Uribe) de “contar cuerpos” o cadáveres.

Entonces, ¿cómo vamos a asustarnos de que primero la administración Bush y ahora la del presidente Obama se hubiera mostrado renuente a firmar el TLC con Colombia? Si yo trabajara o para Bush o para Obama, les recomendaría que jamás trataran con un país a cuyo presidente (léase Uribe) le gustan los muertos y en el que los militares no respetan los derechos humanos.

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