Lealtad

Lealtad

7 de noviembre del 2018

Qué pena que este hermoso y “obligatorio” sentimiento se haya ido perdiendo en el tiempo. Es tan raro que corre un escalofrío cuando uno ve a alguien siendo leal y se siente un escalofrío en el alma aun mas grande cuando “uno” es leal.

Hay muchas definiciones de lealtad en el diccionario. Si Usted quiere comprobar cuan perdido está este sentimiento, simplemente pregunte a los suyos que significa ser leal. Es para morirse de risa. No hay nadie que le pegue. Algunos creen que ser fiel, es ser leal, otros creen que no robarle al socio, es ser leal, otros piensan que no traicionar, es ser leal. Qué pena que me da, ya que yo amo esa palabra, amo ese sentimiento y soy leal. He tenido y aun tengo algunos amigos leales y muchos otros, terriblemente desleales. Algunos muy inteligentes pero igualmente desleales. La inteligencia, increíblemente, convive con la deslealtad.

La vida me ha dado la oportunidad unas pocas veces de ser leal. Es aterrador, se siente miedo, se siente un valor enorme, uno siente que se va a morir. Suena exagerado pero así es.

Ahora ni se diga cuando uno escucha que alguien fue leal a uno, ese sentimiento te parte el alma, te roba una lágrima y te marca para siempre. La lealtad es como el heroísmo, ¡vivirlo es una fortuna! Piénsenlo así: los héroes fueron unos valientes que tomaron una decisión acertada en un terrible instante de su existencia, la inmensa mayoría de los seres humanos ni siquiera llega a vivir ese terrible momento. Pero cuando llega, pasa en un segundo y la decisión es de vida o muerte y aquellos que toman la decisión de ser héroes pues se vuelven héroes, no hay punto medio. Héroe o cobarde.

Los cobardes para dejarlos atrás de una vez por todas en este pensamiento, siempre se disculpan “pero qué podía hacer, era una situación muy difícil, yo simplemente quise manejar la situación para no pelear con nadie” ¡Cobardes!

De todas las definiciones de lealtad, la que mas me gusta es esta : ‘La lealtad es una devoción de una persona o ciudadano con un estado, gobernante, comunidad, persona, causa o a sí misma”.

Es simple: la persona somos cada uno de nosotros, y somos leales cuando no nos da miedo defender aquello en lo que creemos. Yo soy leal a mi país cuando por ejemplo, hablan mal de él. No solo me hierve la sangre, no puedo asumir una posición pasiva. Si un extranjero habla mal de mi país, pues no lo puede hacer en mi presencia. La lealtad se mide cuando el acto de defender a aquellos a lo que somos devotos… compromete nuestro destino… nuestro trabajo… un negocio… una amistad. La posición pasiva es de pelmasos, inútiles. La posición de blandengues mediadores, pues se les perdona pero lejos de mi. Aquellos que enfrentan su destino siendo leales, sin miedo, esos son los míos, esos me gustan, a ellos les pertenece el futuro.

Dos de esas lealtades me encantan. Devoción a una persona y devoción a sí mismo. Alguna vez un amigo me criticó por que había empezado una amistad con un ser que quiero entrañablemente y que él detestaba. Fue una decisión automática y de una micra. No lo negué, no lo suavicé, reconocí orgulloso que soy amigo de esa persona, mi hirvió la sangre, lo mandé a la mierda y cómo me siento aun de bien.

Cuantas veces en la vida he visto seres que se beneficiaron de mi de alguna manera, económica o académicamente y cuando la vida los puso en una situación donde para sobre vivir era mejor negarme, o evitar defenderme, así lo hicieron, eso me ha mostrado su pobre condición humana. Petardos, mediocres, buenos para nada, dueños de destinos fallidos. Defiendo activamente a mis amigos y mucho más a aquellos polémicos. El silencio no me hace más grande, por el contrario, mas pequeño. No espero nada a cambio, solo que mi alma crezca y se siga enamorando de ese maravilloso, noble y valiente sentimiento llamado lealtad.

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