La alegría de NO leer

La alegría de NO leer

30 de agosto del 2016

Me tropecé como toda la gente que quiso conocer los acuerdos, con una pared de 297 páginas densamente pobladas de letras y, con resignación, empecé a leerlas buscando entender en detalle los acuerdos que nos llevan por fin a la paz “estable y duradera”. Pero confieso que no fui capaz de llegar muy lejos. Tengo guardado el documento para seguir en mi aventura épica de leerlo algún día.

Por lo pronto y para calmar mi sentimiento de frustración, he leído todos los análisis que salieron hasta la fecha en los medios, escuché todas las alocuciones presidenciales, las ruedas de prensa de De la Calle y Jaramillo y por supuesto los trinos de amigos y enemigos de la paz. Lea también: Esta es la pregunta para los colombianos en el plebiscito por la paz

Confieso que sin leer las 297 páginas voy a votar SI en el plebiscito y paso a explicar cómo es posible hacerlo sin haber conocido los enredijos jurídicos de ese montón de acuerdos con sus condicionamientos y sobre todo con su redacción leguleya que invita al bostezo.

Es posible que alguien al leer, por ejemplo, los detalles de lo que le van a pagar a cada uno de los desmovilizados de las Farc, encuentre excesivo que les den 680 mil pesos mensuales salidos de nuestros bolsillos de contribuyentes. Entiendo que a esa persona preferiría que allí se dijera que las Farc con sus recursos deberían aportar al pago de sus ex combatientes. Sin embargo, eso no es suficiente motivo para deslegitimar el esfuerzo de lograr un acuerdo integral para la desmovilización y reintegración a la vida civil de esas personas.


(polls)

O si por otro lado, en la lectura juiciosa del texto se encuentra la explicación sobre cómo será la representación de la guerrilla como fuerza política a través de unos cupos en el legislativo, mediante la entrega inicial de cinco curules en el Senado y Cinco en la Cámara, esto no da para invalidar el resultado final del acuerdo que es la paz estable y duradera, así uno pueda creer que con dos o tres curules sería suficiente dado que el número no es importante, si no van a tener voto.

Podría ser también que alguien al leer la parte relacionada con el Tribunal especial para la paz, piense que quien no dice la verdad debería recibir la pena que se establece en el código penal y no la de 20 años que allí se establece como máximo castigo. O comprendería haya quien este en desacuerdo con la presencia del Papa pues por muy santo que sea, no es una autoridad confiable en asuntos de justicia terrenal; o acaso que se desconfíe de las personas que conforman esa asociación de universidades públicas para que propongan nombres de magistrados.

En fin, en 297 páginas nos pueden resultar innumerables discrepancias con el acuerdo para la Paz, pero el resultado es ese, “el mejor acuerdo que se pudo lograr” en palabras de Humberto de la Calle. Y es verdad, es un buen acuerdo, así haya en la ilusión de algunos o en las ideas utópicas de otros, fórmulas diversas que “mejoraría” este proceso.

La tentación de enmendar la plana de lo pactado es muy grande en cada lector que se adentre en ese largo texto. Pero muy pocas personas de las que se atrevan a cuestionar un punto o una coma del Acuerdo nos estaríamos casi cinco años, soportando las tediosas y desgastantes discusiones para entregarle al país al final de ese camino una salida negociada al conflicto armado.

De manera que me doy por convencida, moción de suficiente ilustración. He tomado la decisión de que, si en la lectura (¡Qué hartera!) encuentro cosas que no me gustan o que yo escribiría mejor o que podrían haber quedado de otra manera, de todas formas votaré que SI al plebiscito, porque para mí, en este caso, el fin es más importante que el texto y el fin es la paz.

 www.margaritalondono.com

http://blogs.elespectador.com/sisifus

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.